Oviedo: ciudad clásica con una moderna infraestructura cultural

Escrito el 21/11/2020
EuroWeb Media, SL

Oviedo fue fundada en el año 761 por dos monjes en una colina denominada Oveto, donde erigieron una iglesia dedicada a San Vicente.

En esta misma centuria Asturias se había convertido en el único foco de resistencia ante la invasión musulmana de la Península Ibérica (711) que derivaría, tras la batalla de Covadonga (722), en la fundación del reino de Asturias por Pelayo, elegido jefe por los astures (718). La consolidación del reino llevará a Alfonso II a elegir Oviedo como nueva capital (808) e iniciar una intensa actividad constructiva para engrandecer y embellecer la corte.

Esa labor, continuada por sus descendientes, dotará a la ciudad de varios edificios religiosos y civiles del Prerrománico Asturiano (Patrimonio Mundial de la Humanidad).

Oviedo volverá a ocupar un lugar de importancia en la Edad Media gracias a las peregrinaciones a la catedral de San Salvador como hito en el Camino de Santiago: “Quien va a Santiago y no al Salvador, venera al criado y no al señor” reza un antiguo refrán medieval como reflejo de la importancia de la sede ovetense.

A lo largo del siglo XVI la ciudad crece más allá del límite impuesto por la muralla y en los siglos XVII y XVIII Oviedo se convierte en el centro político del Principado, lo que llevó a muchos de los nobles asturianos a construir sus palacios en ella.

La desamortización del XIX liberó gran cantidad de suelo que propiciaría de nuevo el desarrollo urbano.

La construcción en esa época de la calle Uría supuso la tala de un gran roble centenario muy querido por los ciudadanos bautizado como “El Carbayón” (en asturiano carbayu es roble), nombre que pasaría a identificar a los ovetenses.

A partir de la segunda mitad del siglo XX se densifica el casco urbano que en las últimas décadas se ha mejorado gracias a las peatonalizaciones, la rehabilitación de fachadas y la instalación de mobiliario, fuentes, esculturas y nuevos equipamientos como el Palacio de Congresos -obra del afamado arquitecto Santiago Calatrava- o Las Caldas Villa Termal.

El aspecto de las calles, plazas y avenidas gracias a esas iniciativas y al cuidado de las/os oventenses en su conservación, ha hecho merecedora a la ciudad del galardón de ciudad más limpia de España varios años consecutivos.

Oviedo: el complejo Calatrava

El conjunto arquitectónico Buenavista, en Oviedo, se debe al talento del ingeniero y arquitecto valenciano Santiago Calatrava Valls en el que destaca, como pieza central, el Palacio de Exposiciones y Congresos con actividad programada desde marzo de 2011.

Se ubica en el barrio que le da nombre y aspira a convertirse en un nuevo emblema de la ciudad.

La vinculación personal de Calatrava con Asturias también arranca de la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999; entonces se valoró su obra por haber alcanzado un merecido prestigio internacional y aportar a la construcción de puentes y edificios un original entendimiento del volumen y el empleo de nuevos materiales y tecnologías en la búsqueda de una estética innovadora.

El Ayuntamiento de Oviedo planteó un concurso para este ambicioso proyecto que desde el año 2001 se ha ido gestando de la mano del valenciano: alcanza el carácter de hito y se plantea como icono identificativo de la capitalidad en el siglo XXI.

La que se ha calificado como la mayor obra civil de Asturias desde la Universidad Laboral responde a un amplio programa unificado bajo las formas rotundas que el arquitecto ha hecho propias, con la primacía de las estructuras vistas al exterior que ofrecen grandes luces en los espacios interiores o las cubiertas singulares como la estructura cinética que protege el Palacio de Congresos.

Éste se dispone en el centro, sobre una plaza semiabierta, abrazado por una “U” en la que se enlazan varias construcciones que definen el solar rectangular en que se alza, donde antaño se hallaba el estadio de fútbol Carlos Tartiere.

El envolvente edificio que lo abraza por tres de sus lados, se corresponde con contenedores acristalados, soportados por flechas de acero de gran altura.

Ahí es donde se localizan servicios administrativos del Gobierno del Principado de Asturias, así como un hotel de 3 plantas que dará servicio a la actividad congresual (con restaurante y cafetería). En la zona inferior se localiza un gran centro comercial (MODOO) y en el entorno del complejo se ha generado una superficie para uso público de más de 30.000 m².

El Palacio de Exposiciones y Congresos de OVIEDO: El Palacio de Exposiciones fue concebido como un ovoide dispuesto bajo las costillas de acero blanco características de Calatrava, una especie de cubierta en forma de casco.

Está rematado por una sobresaliente marquesina móvil (a modo de visera) que arranca desde el acceso principal y se desplaza, tamizando la luz y generando una vasta zona descubierta: una solución ya empleada en su premiada ampliación del Museo de Arte de Milwaukee (EEUU) que ahora se aplica al barrio de Buenavista, en sí misma ejemplo de la ordenación urbanística de la segunda mitad del XX.

En lo material y formal, es una obra característica del hacer del arquitecto: grandiosa, expresiva y bella.

Recurre al hormigón, el vidrio y el acero, que le permiten calidades materiales, colores e iluminación característicos, con un resultado monumental que responde a las necesidades que se planteaban a nivel de usos: singularidad, capacidad y funcionalidad.

Se organiza en dos plantas que albergan el Auditorio, 14 salas modulares de conferencias y varios espacios expositivos (interiores y exteriores) que posibilitan atender a más de 3.500 personas simultáneamente en sus más de 17.000 metros cuadrados de superficie.

Los accesos al Palacio se efectúan por sendas rampas en los extremos del frente: entradas simétricas y peatonales que confluyen en un generoso vestíbulo, diáfano y muy luminoso.

Destaca la terraza anterior, sobre el porche de acceso al centro comercial, cubierta por la visera móvil del edificio y con variadas posibilidades de uso, así como el auditorio, con 2.150 butacas, ubicado bajo una bóveda interior de 45 m de altura y con un escenario que supera los 350 metros cuadrados.

El Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, con el complejo en el que se inserta, es una obra arquitectónica de primer nivel internacional que revitaliza a nivel cívico y comercial la zona alta de la capital, aportando servicios de los que carecía y posibilitando el desarrollo de un ambicioso proyecto que pretende convertir a Oviedo en referente mundial en el mercado de la organización de congresos y otros eventos de relevancia.