Avilés: futuro con pasado medieval y comercial

Escrito el 18/11/2020
EuroWeb Media, SL

Avilés se emplaza en la franja costera central de Asturias, en el margen izquierdo de la ría del mismo nombre.

Gracias a este abrigo natural, adquirió importancia a partir de los s. VIII y IX como puerto comercial y pesquero, condición reforzada en 1155 con la concesión del fuero que liberaba a sus ciudadanos de pagar impuestos de ribaje y paso desde la mar hasta León, lo que propició un importante desarrollo económico, convirtiéndola en el principal puerto y en la segunda urbe de Asturias.

A finales del siglo XIII se completó el trazado circular de la muralla, espacio conocido como La Villa y que fue arrasado por un incendio en 1478.

Como medida de ayuda, los Reyes Católicos concedieron un mercado franco los lunes, que aún continúa celebrándose.

En 1519 nace aquí D. Pedro Menéndez de Avilés, fundador de San Agustín de la Florida, la población más antigua de Norteamérica y con la que la ciudad mantiene fraternales relaciones.

Centro Cultural Internacional

En la ría de Avilés se alza un espectacular complejo arquitectónico, obra de Oscar Niemeyer: el Centro Cultural Internacional Avilés.

Oscar Niemeyer nació en Brasil, en la ciudad de Río de Janeiro en 1907, y en 1934 entró en la Escuela de Bellas Artes, donde se graduó como ingeniero- arquitecto.

Es uno de los principales arquitectos del movimiento moderno en Latinoamérica.

El marcado carácter plástico de su obra se pone de manifiesto en la exploración de las posibilidades del hormigón armado, material que transforma y moldea inspirándose en las formas de la naturaleza de su país, para obtener volúmenes arquitectónicos de una gran riqueza formal.

En el año 2006, en agradecimiento al Premio Príncipe de Asturias de las Artes que recibió en el año 1989, el arquitecto diseñó los edificios que albergan el Centro Cultural Internacional Avilés, como contribución a los actos conmemorativos del XXV Aniversario de estos Premios.

El arquitecto, sobre un papel en blanco, comenzó a trazar las curvas de su primera obra en España, que él mismo considera su mejor obra en Europa y uno de los proyectos que más le agradan.

Inaugurado en la primavera de 2011, este complejo constituye un símbolo de la Asturias moderna y pujante del futuro, además de corazón de lo que un día será la Isla de la Innovación.

El centro

Oscar Niemeyer define este complejo como “una gran plaza abierta a todos los hombres y mujeres del mundo, un gran palco de teatro sobre la ría y la ciudad vieja.

Un lugar para la educación, la cultura y la paz”. Con un peculiar estilo, resumen de la mejor arquitectura del maestro brasileño, el complejo se asienta sobre una parcela de 44.213 metros cuadrados, con una superficie total construida de 16.726 metros cuadrados.

El Auditorio, la Cúpula, la Torre-Mirador, el Edificio Polivalente y la Plaza, cinco piezas independientes y a la vez complementarias, forman este espacio único en Avilés.

La plaza

Oscar Niemeyer planteó este espacio de 22.000 metros cuadrados con vocación de apertura social.

Se trata de un lugar de conexión con el entorno, abierto a la ciudad y destinado a actividades de carácter lúdico y cultural.

El edificio polivalente

Con una estética en la que domina la línea recta, este espacio cumple la función de conectar visualmente los dos elementos de mayor envergadura del conjunto, el Auditorio y la Cúpula.

Aquí se ubica la sala de cine, espacios para reuniones y conferencias, la galería infantil, la cafetería, la tienda y el área de atención al público.

La cúpula

Espacio diáfano de aproximadamente 4.000 metros cuadrados para exposiciones y muestras de diversa índole.

Se trata de una semiesfera ejecutada en hormigón proyectado, en cuyo interior destaca una lámpara diseñada por el propio arquitecto y de forma redondeada, así como una imponente escalera helicoidal de gran valor plástico.

La torre

Constituye un mirador sobre la Ría y sobre la ciudad de Avilés.

Con 20 metros de altura, posee un acceso helicoidal exterior que se abraza sobre una columna base para llegar al elemento superior: un disco rodeado por ventanales.