Teverga, el bebé bisonte y los caballos Przewalski

Escrito el 09/11/2020
EuroWeb Media, SL

El arte rupestre ejerce fascinación sobre quienes lo contemplan.

Los grabados sobre la piedra, los trazos, los pigmentos, los colores, los lugares, los símbolos y las figuras, todo en el arte prehistórico entraña todavía hoy muchos misterios, muchas preguntas sin respuesta, es un viaje en el tiempo lleno de incógnitas y trepidantes aventuras...

Todo ese mundo prehistórico está resumido en el Parque de la Prehistoria de Teverga, pero con una singularidad única en Europa: es el único centro del continente donde se pueden ver en vivo algunos animales que vivieron en el Paleolítico y de los que dejaron constancia sobre la piedra nuestros antepasados.

De los imponentes bisontes del panel central de la Cueva de Tito Bustillo o de los caballos que aparecen en la Cueva de la Peña en Candamo hasta nuestros días, han pasado miles de años.

Algunos de los animales prehistóricos que pintaron aquellos artistas se han extinguido, pero otros han sobrevivido...

Teverga, el bisonte europeo y una sorpresa llamada Astur

Los bisontes europeos que hoy contemplamos en Teverga estuvieron a punto de correr la misma suerte que otras especies, hasta tal punto que en 1919 tan solo quedaban doce en todo el mundo.

Pero la labor de algunos científicos y apasionados de la conservación de la Tierra hicieron posible el milagro, y en la actualidad hay más de 4.000 en todo el planeta.

Es verdad que no son muchos y que el peligro de extinción no ha cesado, así que la lucha continúa y en ella Asturias ha protagonizado un episodio histórico: no solo ha traído una pareja de bisontes desde Centroeuropa para que vivan aquí felices y tranquilos en estas latitudes, cooperando así a superar la extinción, sino que para sorpresa de científicos y colaboradores la bisonta estaba preñada y no se sabía, y un buen día apareció en la finca de cuatro hectáreas que habitan un "bisontín", que resultó ser el primero que nacía en Asturias después de diez mil años.

Fue en la primavera de 2014 y el bebé bisonte, que se cría feliz en familia en Teverga, fue bautizado como Astur, en honor a la tierra que lo vio nacer.

Los caballos Przewalski, otro testimonio vivo de la Prehistoria

El Parque de la Prehistoria daba la bienvenida también el pasado mes de febrero a una especie de caballo prehistórico, diferente al caballo común, que lleva el nombre del general ruso que la diferenció.

Son los caballos Przewalski, salvajes, de perfil convexo y en peligro de extinción —solo hay 1500 en todo el mundo— y de nuevo otra sorpresa maravillosa y enigmática: los Przewalski aparecen representados en la Cueva de la Peña, en Candamo, así que es posible que hubiesen vivido aquí hace miles de años, y éstos del Parque de la Prehistoria son sus “nietos”...

En fin, en el Parque de la Prehistoria el Paleolítico no está únicamente en los paneles, vive en el entorno y lo que es más importante, podemos contemplarlo al natural, conocerlo y disfrutar a tope en familia, tanto los niños como los adultos...