Trajes regionales asturianos: indumentaria de la mujer

Escrito el 23/09/2020
EuroWeb Media, SL


La indumentaria tradicional asturiana está formada por los trajes y prendas (interiores y exteriores) que a lo largo de algo más de un siglo (de 1800 a 1920) vistieron nuestros antepasados. Corresponde a un momento modal común a toda Europa, que cambia y evoluciona al mezclarse con elementos propios de la región y las costumbres de determinados oficios.

La popularización del gusto por vestir el traje regional ha traído consigo una desnaturalización del mismo, de forma que en ocasiones se usa más como una especie de disfraz que como seña de identidad de un pueblo, el asturiano, que fue el que fue y quizás no el que más hubiera complacido a un cierto gusto moderno.

Las raíces pueden ser excluyentes con respecto a los otros, o reinventarse con un espíritu snob que desvirtúa lo auténtico y lo convierte en una rechifla.

Así como otros atuendos regionales se encuentran exhaustivamente documentados y codificados, el nuestro se conoce a la luz de solo unas pocas fuentes: los testimonios de los enciclopedistas decimonónicos, los cuadros y grabados de temática costumbrista y las descripciones de romances y cantares.

Personalidades señeras como la del estudioso Luis Argüelles y los diferentes colectivos de investigación etnográfica, han aportado una aproximación al atuendo asturiano liberándolo de mistificaciones de última hora que podían acabar de sepultar los pocos restos documentados.

No es cuestión de renegar de las modas ya que estas han estado presentes desde los primeros testimonios que existen, que se remontan al S.XVIII.

Es cierto, el ansía de emulación entre vecinas por ver quien daba la campanada con una nueva innovación en su vestido no es cosa de ahora.

Ni tampoco el gusto de las señoritas de villa por imitar el traje de las aldeanas, alhajandolo y enriqueciéndolo con nuevos tejidos y complementos que han llegado a nosotros como variantes locales cuando en realidad pertenecen al devenir de una moda en ciernes.

Como las majas goyescas que no eran otra cosa que damitas de la mejor sociedad travestidas de castizas, ciertos trajes llamados asturianos son en realidad floripondios que nada tienen que ver con un atuendo que era en primer lugar de faena, y que cuando era de fiesta cubría unas determinadas normas, entre las que el decoro era de las más importantes.

Es el caso tantas veces citado por los folcloristas, que critican aquellos bailes en las que las mozas enseñan la ropa interior, por ser esto inconcebible por inmoral en los tiempos en que tales danzas se crearon.

No es cuestión de ser puristas pero es lógico que para improvisar sobre un patrón primero tiene que estar este lo suficientemente asentado, cosa que en el caso asturiano no corresponde con la realidad.

CAMISA

La camisa de mujer consistía en una especie de camisón que llegaba hasta media pierna.

De cintura para abajo era corriente que se hiciese de la peor fibra, mientras que de la cintura para arriba se empleaba la mejor fibra (cerru), siendo conocida la tela resultante como tapido.

Eran de manga larga con mucho vuelo recogido en el puño mediante pliegues y tablillas, sin cuello y de escote cuadrado.

Aparte del lino, también se utilizaba tela de cáñamo en su confección.

Era la única prenda interior.

MEDIAS

Las medias no se usaban a diario, reservándose para los días de mercado, o cuando hubiera que bajar a la villa para hacer algún recado, o en los días de fiesta. Solían hacerse de lana en color azul o negro.

Fuisti al Carmín de la Pola
llevesti medies azules,
llevéstiles emprestaes
qu'aquelles nun yeren tuyes.

LIGAS

Las ligas se usaban para que no se bajasen las medias, eran de lana y de colores muy variados.

FALDÓN

Es una falda blanca de hilo.

El remate más común eran unas puntillas de hilo tejidas a mano.

CALZONES O POLOLOS

Eran unas bragas de pernera larga, hasta la rodilla.

De color blanco y con un remate de puntillas igual que el faldón.

ZAGALEJO, REFAXU

Los refaxos eran como otra falda que se ponía debajo de la saya.

Las había de muchos colores:verde, rojo, amarillo y algunas veces el azul.

En los festivos se adornaban con cintas de colores.

Según la riqueza de la mujer podían llevar también cenefas con motivos decorativos.

La tela del refaxu solía ser de pañete o bayeta.

FALTRIQUERA, COREXA

Era el bolso de la época.

Se llevaba anudado a la cintura por dentro de la saya, aunque en los días de fiesta se llevaba por fuera ya que era especial para las ocasiones, más lujosa y decorada.

SAYA

Existían dos clases: la de mandilete con dos aberturas laterales y con una tela fuerte que se ceñía con cintas a la cintura.

Las aberturas servían como bolsillos para resguardar las manos del frío y para guardar la faltriquera.

La saya entera tenía la abertura en la parte delantera, se ataba con cintas y se tapaba con el mandil.

El largo estaba determinado por la procedencia de su usuaria.

Mientras en las villas se llevaba hasta la altura de los tobillos, en pueblos y aldeas llegaba hasta un poco más de media pierna.

Esta cortedad, impropia para la estrecha moral de entonces, estaba determinada por los trabajos que había de realizar la usuaria.

Una falda demasiado larga era muy poco práctica ya que se enredaba en la vegetación de los caminos y dificultaba la libertad de movimientos que la mayoría de las labores del campo requerían.

En la parte inferior y superior de la prenda llevaban una tela más gruesa como remate, llamada cortapisa, cuya función era atenuar el mayor desgaste en aquellas zonas.

La decoración de las sayas solía ser a base de franjas de terciopelo, que servían también para tapar las costuras que se modificaban para adaptar la falda a las mozas que estaban en edad de crecimiento.

Las sayas solían ser de color oscuro y se usaban como tejidos la lana negra, la estameña o el sayal.

Se intentaba, según las posibilidades económicas, el plegado de la mayor cantidad de tela posible para que así la prenda tuviera un mayor volumen.

La falda de ensiertu es una variante que tiene franjas de distintos colores que van de dos a cuatro y que varían según la zona.

Los más usuales eran el rojo, amarillo, morado y negro.

Las bandas eran siempre horizontales y tenían los mismos tipos de aberturas que las sayas.

En algunos casos tenían lorzas para adaptar la prenda a la altura de la moza y se decoraban con cintas insertadas, de ahí su nombre.

Estas cintas eran siempre de colores que contrastasen con el de la franja correspondiente.

Neña de la saya verde
del inxertu coloráu
dicen que te gusta muncho
la parola del soldáu.

MANTEO, RODAO

Esta prenda era como una saya abierta en forma de semicircunferencia, hecha en sayal, estameña o paño, predominando los colores pardo, verde y negro.

Se adornaba con cintas de terciopelo y se ponía encima de los refaxos o sola, si el poder adquisitivo de su portadora no daba para más.

Era una prenda arcaizante, cuyo uso se limitaba a la zona más cercana a la provincia de León mientras que en el occidente interior se consideraba propia de los vaqueiros.

MANDIL, DELANTAL

Ambos términos se utilizan indistintamente aunque hay ligeras variantes.

El delantal es el que lleva una parte superior o peto.

El mandil es usado tanto por mujeres como por hombres en las labores que así lo exijan.

El término más común es el de mandil, que puede ser tanto de faena como de fiesta, y tanto puede ser del tamaño de un pañuelo de bolsillo como tapar la saya y el refaxu.

Los mandiles de fiesta solían ser de tejidos finos, traídos del exterior, de panilla, seda o terciopelo.

Los de producción local, los de la llamada tela pinta, eran realizados con mezcla de lana negra y lino.

Los mandiles de fiesta eran alhajados con bordados en forma de orla o greca vegetal.

A estos adornos se podían añadir los flecos y las cuentas de azabache.

Con esi mandilín pintu
vas publicando la guerra
y yo como bon soldáu
siento plaza en to bandera.

XUSTIYU

El xustiyo o ajustador era una prenda de abrigo también conocida como cotilla.

Su función era la de ceñir la cintura y el busto, no tenía mangas y en la espalda tenía dos costuras curvas para adaptarse mejor al cuerpo.

En la cintura tenía una faldilla acuchillada y el escote podía ser redondo o cuadrado más o menos generoso según el gusto de la usuaria y la permisividad social.

Los colores del xustiyu iban del colorado, al amarillo, verde o azul, siendo más raras las cotillas negras.

Sus tejidos eran la panilla, la seda o el raso pudiendo ir decorada con bordados, según el uso que se le diera.

Su cierre delantero se efectuaba mediante cordones de lana, seda o hilo, (los guyetes o gordones), que terminaban en unas piezas metálicas, (generalmente de hierro o latón), llamadas ferretes.

Los guyetes solían ser regalados por los mozos a sus pretendidas.

DENGUE

El dengue es una especie de mantilla que cubre la mitad de la espalda y se cruza sobre el pecho.

Es como un pañuelo de hombros muy estrecho y muy largo de puntas que se ata en la cintura.

Canella cuenta que se hacían con hilo, franela o raso y que se decoraban con una orla de terciopelo que podía ser lisa o bordada.

Generalmente era negro o gris oscuro, aunque en el occidente, a partir de Valdés y Cangas del Narcea, también se usaron colorados.

SOLITARIU

Era una variante local del dengue, de lienzo casero con una guirnalda o volante alrededor en tela más fina.

XUGON, SAYU

Era una chaquetilla muy entallada, de mangas anchas y tela igual a la saya exterior, que en la zona centro se colocaba debajo del dengue y en el oriente encima del mismo; en el occidente da la impresión de que cuando se llevaba el primero no se ponía el segundo y viceversa.

MANTON

También llamada manta de paño, tejido con hilo de lana o seda, con flecos en los bordes.

Iba colocado sobre los hombros y cruzado al pecho, se ataba a la espalda a la altura de la cintura.

Normalmente iban bordados con ramos de flores y se usaban encima de la camisa.

MANTA DE MERINO

Mantón cuadrado o rectangular que se coloca doblado.

Realizada en lana.

Era prenda de mucho abrigo.

CHAMBRA

Camisa de lino hasta la cintura.

El color más habitual era el blanco y llevaba lorzas en los delanteros y el cuello redondo.

ESCARPINOS

Son una especie de calzas interiores realizadas en tela gorda con el fin de abrigar y proteger el pie.

Se utilizaban tanto para calzar madreñas como con las coricies.

Se sujetaban con un botón que ceñía el tobillo.

CORICIES

Las coricies eran el calzado de verano.

Se hacían con cuero grueso al que se le daba la forma del pie.

Se sujetaba con cuerdas del mismo material que se pasaban por ojales practicados en la pieza.

ZAPATOS

Los zapatos y las botas eran considerados un artículo de lujo que por su precio debía de conservarse largo tiempo.

Es por ello que solo se usaban los domingos y en aquellos acontecimientos de especial relieve.

Los zapatos que más se extendieron eran los manufacturados en la villa de Noreña, aunque también eran apreciados los zapateros de Pimiango.

El zapato constaba de dos piezas, la pala que cubría el empeine y la trasera que formaba el talón y se unía con la pala en la parte superior del empeine.

Esta pieza tenía dos extremos con ojales a traves de los cuales iban los cordones que ceñían los zapatos.

Estas piezas se unían entre sí con diferentes sistemas que fueron evolucionando con el tiempo.

Primero se fijaban con pequeñas estacas de fibra vegetal, posteriormente se usaban clavos de latón, y luego pequeñas puntas de hierro que tenían el inconveniente de que se oxidaban.

La suela se fabricaba con cuero grueso y fuerte que se golpeaba con una piedra para que fuera más compacto y resistente.

El tacón se hacía con la superposición de piezas iguales del mismo cuero.

Estas piezas se cosían manualmente al resto con hilos encerados muy resistentes.

MADREÑES

Este calzado típico de diario, de madera, como su nombre indica, era el más apropiado para el frío y la humedad.

Las madreñas tradicionales de escarpín eran más cerradas que las de hoy en día, que están adaptadas al uso de zapatillas, y cada zona tenía su tipo particular.

PENDIENTES

Los pendientes tenían una singular función social, ya que además de adornar a la mujer informaban sobre su estado civil.

Las arracadas eran utilizadas exclusivamente por las casadas.

Son unos pendientes de dos piezas, de oro o plata, que frecuentemente llevaban una perla incrustada.

Las solteras podían utilizar el resto de variantes: los aretes, pendientes en forma de almendra, de cuentas de colores trenzadas, de azabache en forma de roseta o huso, etc.

Estos elementos de adorno personal solían ser importados, incluso desde ultramar.

Los pendientes de la novia
son de plata y pinga d'oru
que-y los fixo Picolín
de los zapatos del Polu.

COLLARES

Los collares eran obligados en los días de fiesta.

Podían ser de cuentas ensartadas o de eslabones.

De los collares de cuentas el más apreciado era el coralino cuya materia prima tenía que importarse de lejanas tierras.

La otra opción era las cuentas de azabache, este sí producido por nuestro subsuelo y que se tallaba en forma poliédrica.

Las cadenas podían ser de oro o plata, eran importadas generalmente de la meseta y podían incorporar la medalla con la efigie de algún santo o virgen.

Otra variante muy extendida eran las gargantillas de terciopelo, ceñidas al cuello y que solían decorarse con alguna alhaja, ciguas de azabache, medallas o piedras de cristal.

Cuatru vueltas de corales
trai la ficha del alcalde
ya outras cuatru traigo you
que sou ficha de miou padre.

PAÑUELO DE CABEZA

La cubrición de la cabeza era una de las reglas del atuendo rural asturiano.

Estaba mal visto mostrar el cabello aunque en el caso de las jovencitas el pañuelo pudiera sustituirse por una cinta de tela que se anudaba en un lazo sobre la cabeza.

Solían prescindir de él algunas mozas solteras, aunque fuera a costa de ser reprendidas.

Había dos clases de pañuelos, el entero de cuatro puntas y el medio pañu de tres puntas.El pañuelo entero debía de plegarse en diagonal, en tanto que el medio pañuelo ya iba cortado de esa manera.

Las puntas se pasaban por debajo del peinado y se cruzaban en la parte superior de la cabeza donde se unían con un lazo.

El pañuelo era mayoritariamente blanco, a base de seda o lana.

Su decoración diversa, con puntillas y vainicas a modo de orla, o con los bordes de otro color, generalmente azul o rojo.

Las variantes más lujosas mudaban en colorido y ornato, podían ser rojos o amarillos, con flecos de pezuelas y bordados.

A cuenta del pañuelo las aldeanas competían entre sí por ver quien llevaba la mejor pieza.

Tengo cuatro pañuelinos
tolos cuatro coloraos
y otros cuatro pretendientes
y tres viven engañaos.

MONTERA

Alguna vez usaron montera las mujeres, particularmente las viejas, prenda de su marido ostentada por las viudas, como signo de autoridad familiar o jefatura de casa.

Posiblemente, y fuera de los casos en que se usara la del marido, existiese una montera femenina de dos picos que prendía el pañuelo en la parte alta de la cabeza haciendo pasar las puntas por debajo de la barbilla.

REGOCIÑO

Capa de tela gruesa que se ataba con dos cintas a la altura del cuello.

Se utilizaba en las labores agrícolas, sobre todo para cuidar el ganado.

También los había tejidos con hilo de lana.

MANTIELLA

La mantiella o mantilla era una prenda de respeto que era utilizada por las asturianas para asistir a los oficios litúrgicos.Su forma es muy similar a la de otras regiones españolas, semicircular con un diámetro de vara y media.

La tela utilizada era el paño negro, el raso o el satén.

Por lo general eran oscuras aunque hay algún caso de mantillas en tonos claros.

Solía ir ribeteada con un género distinto, terciopelo o raso generalmente en color negro.

Una variante de esta prenda era la manta, posiblemente anterior a la mantilla.

Su corte era rectangular usándose además de cómo cubrición de la cabeza como prenda de abrigo que se disponía sobre los hombros a modo de chal.

Además de por su forma, la manta era mayor que la mantilla y se usaba en las villas como prenda de abrigo y de paseo complementando su uso ceremonial.