La despensa asturiana

Escrito el 10/09/2020
EuroWeb Media, SL


La despensa asturiana, gracias al privilegiado marco natural que caracteriza al Principado, ha sido siempre una de las más variadas y suculentas del panorama español.

La fertilidad y las características de las tierras de Asturias, unidas a una climatología atlántica, húmeda y templada, ha venido siendo la base de una huerta con productos de excepcionales cualidades: tomates, patatas, lechugas, “fréjoles” (judías verdes planas), “arbeyos” (guisantes), cebollas, repollos, berzas, “cimois” (grelos), pimientos, coliflores o alcachofas son, entre otros, algunos de los vegetales de cocina que se han venido cultivando en Asturias con los mejores resultados gastronómicos. Aunque ninguno de ellos ha llegado a las cotas de excelencia, resultados y especialización de la singular faba, judía blanca única en el mundo y que describiremos más detalladamente en el próximo capítulo.

De gran calidad han sido tradicionalmente frutas y frutos como la manzana —la verdadera reina de este apartado—, la pera, la fresa, la “ablana” (avellana), la nuez, la cereza, la guinda, el arándano, la mora, el “piescu” (melocotón), el “prunu” (ciruela), el “figu” (higo) o la castaña, por no hablar de cultivos más recientes como el kiwi.

Ese mismo campo cultivó en lejanos días igualmente mucha escanda —variedad de trigo duro—, base de excelentes panes que se están intentando recuperar por su gran calidad, así como centeno. Ambos cereales se vieron paulatinamente reemplazados por el más fácil maíz desde su llegada masiva del Nuevo Mundo.

Otra de las producciones características de la agricultura asturiana, es la leche, que figura a la cabeza del ranking nacional y es la base de unos quesos artesanos que tienen capítulo propio más adelante y que constituyen una de las mayores riquezas gastronómicas del Principado a nivel europeo.