Ecomuseo del Poni Asturcón


Argüeru › Villaviciosa › Comarca de la Sidra › Oriente › Costa › Asturias › España


  


Oficina turismo  Ruta GPS  Sube tus fotos  


Ca l'Asturcón. Ecomuseo del Poni Asturcón

En este centro integrado en el Núcleo de Turismo Rural «La Quintana de La Foncalada» (Argüeru/Argüero, Villaviciosa) se podrá descubrir la fantástica historia del asturcón en un edificio que alberga una exposición sobre su origen y el de los otros ponis celtas, sus características, los mitos y leyendas que los acompañan y las tradiciones etnográficas acerca de su crianza.

Ca l'Asturcón es la casa del mítico poni de los ástures: el asturcón. Aparece citado ya por los historiadores grecolatinos en el año 80 antes de Cristo. Ya por entonces se valoraba de modo especial por su velocidad y por su valor en combate. También por la suavidad de su paso. La presencia romana en Asturias le otorga el nombre al caballo que habían descubierto:

«... Las tribus Galaicas y Astures del norte de Hispania crían una raza de caballos a los que llaman CELDONES (en su idioma); esta raza pequeña a la que (nosotros, los romanos) llamamos ASTURCONES, no trota sino que posee un paso fácil especial que viene de mover las dos patas de cada lado alternativamente». Plinio (8.166).

Dos son los objetivos que se propone Ca l'Asturcón: por un lado, seguir participando activamente en la crianza de esta raza, como ganadería integrada en la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón; y por otra parte, contribuir al conocimiento, divulgación, estudio y promoción de nuestra raza de ponis.

En las praderías del entorno pueden observarse los asturcones criados en el propio centro pastando en libertad.

Historia del asturcón

«Sandor Bokonyi, al hablar de los pueblos celtas, destaca su gran estima por los caballos llegando incluso a otorgarles un papel relevante en su mitología: la veneración de Epona, diosa de la fertilidad, comenzó posiblemente como culto a una divinidad caballo. Las representaciones de la diosa nos la muestran con frecuencia sentada sobre el lomo de uno de ellos y rodeada de yeguas con sus potros, o de caballos. Por otro lado, la figura del caballo aparece con profusión en monedas y estelas, lo que denota su importante valoración en el universo mental de los celtas» (Antón Álvarez Sevilla).

«... el acontecimiento histórico, que sin duda ha influido en gran medida en la configuración de la cultura asturiana en general, y de la raza de los ponis asturcones en particular [ha sido] las migraciones de los pueblos celtas. En su penetración (hacia 600 a. de C.), los celtas portaban ya tanto espadas de hierro con antenas, como ponis perfectamente domesticados» (M. A. García Dory).

Junto con los ponis Exmoor, Shetland y Dartmoor, el Asturcón es una de las razas más antiguas, puras y representativas de los ponis celtas.

Son abundantes los textos en los que los romanos mencionan a los pequeños asturcones, que formaron parte, junto con sus dueños, de las tropas que sirvieron por todo el Imperio. La raza asturiana de este mítico caballo se ha conservado a lo largo de los siglos formando una unidad diferenciable, constituyendo uno de los últimos exponentes de raza autóctona equina de toda la Europa meridional. El Asturcón es una raza arcaica, que mantiene una morfología que debemos suponer muy semejante a la que tenía cuando se perfiló como tal raza, hace unos 2.800 años.

Dicen que el asturcón es un poni (en inglés, pony; en francés, poney) o caballo de pequeño tamaño (aquellos cuya alzada a la cruz es menor de 148 cm, criterio impuesto por la hipología francesa). Se supone que tal término deriva de Epona, diosa céltica de la caballería, a la cual se representaba siempre montada sobre un pequeño caballo.

Forma parte de una amplia familia de ponis que se conservan en el denominado Arco Atlántico, la franja del litoral oceánico que va de Portugal a Escocia y que comprende España, Francia, Inglaterra, Gales e Irlanda. En total hay reconocidas nueve razas de características singulares: Garrano, Asturcón, Pottok, Dartmoor, Exmoor, Gales, Connemara, Shetland y Highland, muchas de las cuales se han extendido por el mundo dadas sus características. Durante la Edad Media y la Moderna, el asturcón —cuya presencia aparece íntimamente ligada a la historia del pueblo al que pertenece— fue pieza clave en la actividad económica del país. En el siglo XV eran llevados a Irlanda, donde gozaban de mucho aprecio; en la publicación irlandesa Two Bokes of the Histories of Ireland se cita que en dicha centuria se refieren a ellos en los siguientes términos: «Un noble quiso comprar uno de ellos (y no se lo vendió) ofreciendo cien semejantes, los impuestos de cinco años y un nido de halcones durante siete años». En tiempos más cercanos incluso fueron exportados a París, donde se les hacía arrastrar pequeños carruajes. Mientras perduró la tracción animal, grupos de asturcones eran vendidos anualmente en distintas zonas de España para su uso en tareas agrícolas.

Los asturcones tienen una alzada de 1,25 m de media, dependiendo del sistema de cría. Su cabeza es de tamaño mediano o pequeño, frente ancha y supranasales entrantes, más marcados en los machos. Los ojos son grandes, negros y vivos. Las orejas, pequeñas y móviles. Los ollares, amplios y dilatados. Las crines, largas y muy pobladas. El cuello, de longitud media, moderadamente fino, tiende a curvarse en los machos adultos. El pecho, de anchura y musculatura moderadas, posee una notable profundidad. Las extremidades son finas y fuertes. Tiene espejuelos anteriores, pequeños y ovalados, y los posteriores son muy pequeños o inexistentes. Las cernejas son escasas. Los cascos, pequeños y redondeados. El tronco, de costillares bien arqueados. La cola de nacimiento, baja y muy poblada. La grupa inclinada, nunca doble. La capa negra, castaña muy oscura, en la que sólo se admite la presencia de una estrella muy pequeña.

Los asturcones viven en libertad todo el año. Paren en el campo, siendo de una rusticidad asombrosa. Muestran de forma natural unos aires vistosos y característicos, junto a un vigor desproporcionado a su tamaño. Una vez domados, ponen de manifiesto un temperamento excelente, muy noble, lo que hace del asturcón un poni ideal para los niños. Además, su acción es suave, sencilla y muy cómoda, a lo que hay que añadir la seguridad de su paso y su disposición natural para el salto. Con el arnés demuestra aptitudes excepcionales.

Las condiciones naturales han favorecido el desarrollo de algunas de las singularidades de la especie. Es el caso, por ejemplo, de lo que se llama popularmente el corro, que denomina la formación de las manadas de asturcones. El origen de esta denominación se debe a la actitud colectiva de los caballos frente al ataque y el hostigamiento que han sufrido históricamente de los lobos. Las manadas sueltas por los profundos valles o las intrincadas montañas han ido adaptándose al medio y a los peligros externos. De ese modo el grupo de asturcones se sitúa en el círculo con las grupas hacia el interior del mismo y las cabezas hacia el exterior. Así defienden, mediante manotazos, a sus crías protegidas en el interior del corru.

Con la llegada de la primavera se producen los alumbramientos de los nuevos potros. Después de una gestación de once meses, entre ellos los de invierno, las yeguas que van a parir se separan del corru y buscan un lugar protegido y tranquilo en el que tumbarse. Allí nace el nuevo asturcón tras un momento mágico que apenas dura unos minutos y que siempre se produce durante la noche. Es así como la yegua reduce sustancialmente la posibilidad de ser descubierta por alguno de sus enemigos.

A diferencia de otros animales, los potros se desarrollan muy rápidamente, hasta el extremo que pocas horas después de ver la luz ya pueden trotar al lado de la yegua.

Nueve días después del parto, las yeguas entran en celo, llegando a criar con frecuencia hasta los veinticinco años de vida, lo que nos ofrece un testimonio rotundo de su fortaleza.

Las condiciones naturales de Asturias, una región montañosa y abrupta, de comunicaciones difíciles hasta el siglo XX ha sido una circunstancia de doble filo para el asturcón. Por una parte, protegió la pureza racial, impidiendo cruces que le hicieran perder las señas de identidad, pero, por otra, limitó su divulgación y salida al exterior, pese a las enormes virtudes que atesora.

En la actualidad el asturcón sigue con una vida dura en el monte, pero empieza a extenderse su crecimiento en fincas de cría, donde el cuidado humano permite la selección y el desarrollo de los mejores ejemplares.

Fundada en 1981, la Asociación de Criadores de Ponis de Raza Asturcón (ACPRA) es la responsable del Libro Genealógico, que garantiza el origen de los animales. Realiza el marcaje de los potros nacidos cada año y expide los certificados correspondientes (Cartas Genealógicas), organiza anualmente un concurso morfológico, así como diferentes monográficos y exposiciones de la raza, participa en distintos certámenes ganaderos y organiza servicios en común para los asociados


Datos:


Dirección postal: Argüeru. 33314 Villaviciosa. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH
Clasificado: Patrimonio histórico › Museos › Museos


Información relacionada

› Turismo en Villaviciosa

› No te pierdas

› Playas

› Rutas

› Turismo activo

› Naturaleza

› Patrimonio

› Gastronomía

› Sidrerías

› Restaurantes

› Fundación Princesa de Asturias

› Eventos

› Transportes

› Información práctica

› Sobre Asturias