Retrospectiva de Llonguera 1994-2006


Mieres del Camín › Mieres › Mieres › Comarca de la Montaña Central › Centro › Montaña › Asturias › España


  

Teléfono de emergencias: 112


Fotos  Oficina turismo  Ruta GPS  Sube tus fotos


Artista: José Antonio García, «Llonguera», escultor asturiano nacido en Mieres.

Lugar de la exposición: Centro municipal de Arte «Casa Duró».

Dirección: Plaza del Carmen de La Villa, s/n - Mieres (Asturias).

Fechas: 16 de octubre al 22 de noviembre de 2008

«En la obra de Llonguera, por encima de cualquier otro elemento cabe valorar la capacidad de observación del artista, así como el valor anecdótico de la presentación. En este sentido su naturalismo tan expresivo rompe los presupuestos estéticos decimonónicos» (Ismael M.ª González Arias, escritor).

LA EXPOSICIÓN RETROSPECTIVA

La mitología asturiana

En esta colección, «La Mitología Asturiana», una colección para mí emblemática, es como el talismán que me hace romper el periodo de sequía que va desde los veinticuatro años hasta los cuarenta y cuatro.

Cuando me planteo volver a la talla de madera para poder mostrar aquellos aspectos de la vida que me han consumido, cae en mis manos el libro del insigne asturianista y mitólogo D. Constantino Cabal Los dioses de la vida y los dioses de la muerte. Durante el otoño-invierno de 1993, acompañado por los espectros de las llamas que en el llar de mi casa consumían al viejo y retorcido roble, el libro que tengo en mis manos, cual escoba de «piornos», desempolva en los recónditos rincones de mi memoria los cuentos de Xanas, Güestias, Nuberos y Trasgos con los que mi abuela me entregaba a los profundos sueños en el regazo de la noche, y despiertan en mí ansias irrefrenables de dar corporeidad a todos estos personajes de la imaginación.

Comienza la primavera del 94. Troncos de castaño, afiladas gubias y las imágenes claras reflejadas en las imágenes que persigo, y es así como después de un intenso trabajo puedo presentar ante el pueblo de Mieres, durante los festejos de San Juan, su patrono, diez personajes que podemos tocar en la materia y que hasta ese momento sólo se encontraban en los escritos y en la imaginación de nuestros antepasados, que nos eran transmitidos en los confortables momentos de relax alrededor de las llamas que hacen hogar.

Aunque nuestra Mitología es rica en personajes y la lista, dependiendo de zonas y categorías, es muy amplia, yo sólo quiero dar corporeidad a aquellos que son llamados Mitos Mayores. Ya que, aunque en algunos casos pueden tener nombres distntos, son comunes a toda Asturias.

Surge así esta particular colección monográfica sobre la Mitología Asturiana, trasgos, cuélebres, zanas, nuberos..., subrealistas personajes que se alejan del esperpento y, arrancando astillas, surgen del roble con formas cercanas a lo humano.

Obra de denuncia social

«A los mineros»

Esta escultura, de fuerte contenido de denuncia social, bien podría llevar el título de Triángulo Fatal, ya que representa el desarrollo de una actividad económica, la minería del carbón en Asturias, en la que su puesta en escena carga su peso, en muchas más veces de las deseadas, sobre uno de los vértices que componen el triángulo, el vértice que agrede a la integridad física del humano, el vértice que representa el coste más caro que el humano puede pagar, la privación de la salud y la muerte.

También es verdad que en otro ángulo del triángulo se representa la solidaridad, valor humano bueno en sí mismo, pero que aquí aparece como consecuencia del dolor y del esfuerzo.

Quiero, con esta escultura, hacer un sólido homenaje a la persona que se ve forzada a poner en la balanza su vida a cambio de un salario que le permita su existir.

Fui minero y quiero que sepan que me encuentro ligado a su causa.

«Recordando el Ayer»

Es ésta una escultura a la que hoy le viene a su medida el nombre de Recordando el Ayer. Es una escultura que nos pone en primera página el mundo de la ambición, la injusticia y la desigualdad. Como podemos ver, es un libro abierto que recoge dos de los momentos en los que el drama adquiere grandes proporciones.

Por un lado, un fatídico día 31 de agosto de 1995, catorce mineros pierden la vida en las entrañas de la tierra, en Nicolasa. Una descuidada seguridad propicia que la guadaña vestida de grisú siegue sus ansias de vida. «Una desdichada madre con sus hijos lloran su ausencia». En la otra página, la imagen que le propició al fotógrafo Kevin Carter el premio Pullitzer al lograr fijar el instante en que los caminos del hambre presentan paciente a la niña que espera la muerte.

Al lado, el hombre que recuerda, traspasado de dolor, cierra los ojos para no ver el producto de la sinrazón, la injusticia y la explotación, para no ver el lápiz que nos escribe duros relatos de historia.

«Nobleza y bravura»

Desde que un día de primavera me parieran en un paradisiaco lugar, un caserío llamado Llonguera, mi desarrollo físico y mental discurre interactuando con el medio que me es cercano y, por tanto, querido. Se desarrolla en simbiosis, en perfecta armonía y entendimiento entre la naturaleza y la construcción de mi yo, entendiendo en todo momento la aportación que cada parte debe al todo. Siempre me costó trabajo entender la agresión a la vida del mundo animal para desarrollar mi existencia. Pero la costumbre, el estudio y conocimiento de la morfología y fisiología del cuerpo humano me llevan a comprender, a duras penas, que nuestro desarrollo y mantenimiento físico necesita un aporte de determinado aporte de vitaminas y proteínas que nos son cedidas por el mundo animal. La naturaleza nos ha dotado de un aparato digestivo y una herramienta que nos sitúa en un grupo que denominamos «omnívoro», un grupo preparado para dotarse del sustento en todo aquello que la naturaleza nos ofrece. Por ello, puedo entender y admitir, aunque con un pequeño resquemor, la necesidad de utilizar como una parte de nuestro aporte alimenticio el mundo animal. Pero en ningún caso puedo admitir que en base a determinados intereses económicos, en base a las alabanzas a planteamientos irracionales en nuestras tradiciones, en nuestros festejos y nuestros entretenimientos, justifiquemos la agresión al mundo animal.

Elogios y obra costumbrista

«A la mar»

En esta escultura quise representar la vida y costumbres de una familia marinera. En ella todo pivota sobre el Mar. El hombre que recoge redes en clara faena de pesca, la mujer que realiza las tareas de reparto y venta y el niño que juega con la caracola que el mar le proporciona componen el conjunto humano que se desarrolla en simbiosis y perfecta armonía con el medio que les toca vivir.

Esta escultura, que persigue ser un elogio a las gentes de la mar, gira sobre sí misma haciendo que todo dependa del medio.

«Indómito»

Esta escultura es un elogio a la rebeldía y a la enorme fuerza de la juventud.

La joven rebeldía de uno de mis hijos consiguió que mantuviese la mirada, a través del cristal de mi ventana, fija en la estación de trenes durante innumerables, largos y oscuros atardeceres de fríos días de invierno, con desasosiego por la tardanza en el retorno de su particular desafío con las indómitas olas del mar.

Tantas y tan largas y ansiosas tardes me llevaron a perpetuar en un tronco de madera el recuerdo de una joven rebeldía que alimente su ego y no podrá repetir jamás.

Su imagen sobre la tabla, en claro intento de dominar la furia de la ola en uno de sus bonitos y difíciles lances, serán notario de su rebeldía si algún día se encuentra con la mirada fija en el destino tras los cristales de la particular ventana de su vida.

«A la toná»

La Toná va más allá de la canción. Hoy tratamos de llevar La Toná a los santuarios de la música con la sana intención de reconocer sus valores, de darle nuevos vientos, de propiciar interesantes fusiones; en sí es bueno, y la labor de todas esas personas empeñadas en esta labor, artistas y musicólogos, es encomiable, pero a la vez no debemos olvidar el cante en su verdadero contexto, ya que los avances son más fuertes e interesantes si profundizan en sus raíces. La Toná, su lugar de desarrollo natural es en el chigre, donde la tertulia del grupo de amigos, regada con el culín de sidra, desembocaba en el cante entre amigos; ése era el verdadero espíritu de La Toná con una base social real.

Este grupo escultórico quiere rememorar ese sentimiento donde el grupo de amigos cantan unidos mientras despachan un culín de sidra. En él, Juanín de Mieres, el Almirante, uno de los máximos exponentes de La Toná, brillante el diente de oro, canta mientras el anónimo amigo le hace el soniquete, al tiempo que otra persona escancia la sidra que une en ese momento de encanto.

Existe una reproducción en bronce de gran formato (2,50 m de altura) colocada en una rotonda en la calle Ángel Caunedo de Oviedo, con el nombre de Monumento a la Toná.

«A la enseñanza»

En mis años jóvenes, cuando iba a la escuela en el pueblo de Villar de Gallegos, me llamaba mucho la atención los comentarios que las gentes hacían a la hora de valorar nuestra enseñanza. «Para buen maestro —decían—, D. Valentín Villar, que aprendió a leer hasta a los tontos», en claro análisis comparativo entre quienes les había enseñado a ellos y los maestros que a nosotros nos habían tocado en suerte.

Unos cuantos años después, retorno a la zona, a mi valle, después de haber entregado mis jóvenes años a otros educadores, se entendía, de grado más elevado, y un día me tropiezo de bruces con una placa colocada en la pared de una casa que homenajea a aquel sublime maestro, referente educativo de mis mayores. La placa que hoy aparece a la vista se encontraba olvidada en los desvanes de su casa en Cenera, casa que hoy forma parte de un afamado restaurante, en cuya fachada se encuentra esta placa homenaje al maestro D. Valentín Villar Cañibano, erigida por los que fueron sus alumnos.

Ante esto, decido hacer una escultura, sin tener muy claro lo que de positivo o negativo tuviesen sus métodos para conseguir hacer leer a los tontos.

A la hora de realizarla tengo en cuenta la socorrida frase de «La letra con sangre entra» y realizo la figura de D. Valentín con unas enormes manos, reflejo del instrumento apoyo para la transmisión de sus enseñanzas. Porque pienso que para lo que en la vida les sirvió saber leer a «Lito, Gloria y otros», motivo de tal afirmación, espero que su aprendizaje no fuese a costa de lágrimas de sangre.

«A Don Camilo»

A lo largo de mi vida fueron cayendo en mis manos libros que me han ido impactando, logrando que sus creadores fuesen para mí un referente; libros como San Camilo 35, La Colmena, Cien años de soledad, Las ratas, El hombre unidimensional..., y sus creadores, D. Camilo José Cela, D. Gabriel García Márquez, D. Miguel Delibes, D. Herber Marcuse, pasaron a ser para mí ídolos literarios. Por eso he emprendido la realización de una serie de literatos y escritores ilustres, de los que en este momento existen dos esculturas creadas (a D. Camilo y a D. Miguel Delibes).

La escultura dedicada a D. Camilo representa un libro abierto, donde se expone su camino con todo su bagaje literario, y a un D. Camilo que partiendo de su Padrón natal anda el Camino de su Vida y retorna a sus orígenes para entregar su polvo a la tierra a la sombra del viejo olivo.

Esta escultura trata de ser un pequeño compendio biográfico.

«A Isadora»

En los años de mi juventud, como por azar, tratando de distraer el tiempo que me dejaba libre la tarea de cumplir mis obligaciones, pasa ante mí la vida hecha película de la indómita bailarina Isadora Duncan, interpretada de forma magistral por Vanessa Redgrave.

Años después, en convulsos momentos de movimientos feministas, se reflejan en los espejos de mi memoria imágenes de la desgarradora danza que convulsiona el cuerpo haciéndole vibrar con enérgicos y armónicos movimientos sensuales llenos de arte que se manifiesta libre, sin normas encorsetadas ni ataduras, que llena el espacio al tiempo que se despoja de sus envolturas de gasas rojas. Deseo entonces plasmar en la materia, dándole forma, esa indómita lucha por expresar desde su propio cuerpo las ansias y deseos de libertad.

Surge así la escultura elogio, A Isadora, que flota sobre la gasa roja que intenta coartar sus deseos de libertad.

«Al abuelo Vítor»

Hay espíritus errantes que, por unas razones u otras, quedan en la memoria colectiva y forman pueblo. Era el abuelo Vítor un abuelo como los demás, minero, paisano que gastaba la última hora del atardecer en consumir el cigarrillo sentado a su puerta, mientras su vara de avellano grava nerviosa en la tierra los duros recuerdos del día que fenece. Las letras de la canción lanzadas al viento desde las entrañas del sentimiento singularizan el corazón minero entre tanto polvo negro del carbón.

Uno se convierte en paisanaje que la sólida mano de Asturias sustenta elevando, orgullosa, retazos de su historia.

«A Camarón»

Hace unos años pasé un largo tiempo de verano en la magnífica ciudad de Sevilla, donde contacté con interesantes personas de distintos ámbitos de la sociedad, estableciendo con ellos puentes de amistad. En aquellos días, para mí de tórrido calor, los termómetros marcaban 42, 43 grados a la sombra; en un rincón del Parque M.ª Luisa, a la sombra de enormes magnolios y secuoyas, empapándome en cerveza, contacté posiblemente con uno de los personajes más ilustres de la Sevilla del «No-Me-Has-Dejado», parte viva de la historia de los pasos en Andalucía. Me estoy refiriendo a D. Manuel Castillo Lastrussi, cuyo padre se encuentra enterrado en sagrado en la hermosa catedral de Sevilla. Físicamente minúsculo ser, que alcanzaba a contar 94 años, lleno de fuerza y energía, que modelaba figuras en el aire con sus frágiles dedos que se amoldaban a la palabra. Pronto fluyó entre los dos una corriente de simpatía y entendimiento, y en las habituales charlas que manteníamos entre sus cafés y mis cervezas, me contaba la tragedia de su vida. Me contaba cómo se encontraba solo y dolido, sin más compañía y familia que la de una nuera, de la que hacía muchos años el alcohol le había arrebatado a su marido, en la flor de la vida. Y se recordaba también cómo a otro ilustre, cuya sombra flotaba y se inmiscuía en todos los rincones de la Sevilla del tronío y el cante hondo, parecidas causas a las de su hijo también le habían cortado el camino de la vida. Se trataba de CAMARÓN, amado y venerado por muchos en esta tierra donde su brillante luz se transforma en fuego en los corazones que brota con alegrías y ansias de vivir. Me había ido a la ciudad del oro y de la luz con la intención de estudiar la obra de Juan de Mesa, Juan de Mena, Antonio Susillo, Antonio Gijón, Castillo Lastrussi, y, en la medida que buceaba más y más en los extensos mares de su cultura, una sutil y suave fragancia me iba envolviendo con su suave aroma, como huele lo perfecto, como huele la maestría. Todo huele al Maestro. Sentí con tanta fuerza la admiración de un pueblo hacia el maestro que, una vez retornado a mi tierra, me enfrenté a un trozo de castaño para intentar dar corporeidad a la fuerza desgarradora de Camarón y su cante en conjunción con la enérgica y rotunda danza que expresa el profundo sentir de todo un pueblo.

Personajes célebres

«Tomai el Colilla»

Era Tomai el Colilla un pícaro limpiabotas que deambulaba por Llanes limpiando zapatos, siempre con la colilla en los labios.

Las colillas, el caminar descalzao, el raído abrigo de otros tiempos que ahora le sirve a modo de chaqueta, muestran las dificultades y penurias por las que este personaje atravesaba, recogidas en todo su contenido por la cámara del maestro Baltasar Cue Fernández, hoy en poder del periódico decano de la prensa, El Oriente.

Para realizar esta escultura sólo tuve que seguir el excelente trabajo de Cue; sabía que si era capaz de plasmar en la madera todo el sentimiento que el maestro captó en imágenes, el éxito estaba servido. La mirada de pícaro fija en el horizonte, su movimiento de pose distraída pero atento a las posibilidades del futuro, su permanente colilla que en algún momento cambiará en Cuba por buenos puros habanos, hacen que la escultura sea fiel reflejo de la época y la realidad social del momento, a la vez que refleja ansias de superación.

«Guxamín»

La timidez, la humildad, el tratar de no molestar, de pasar por los alientos de vida sin que el existir ocupe un espacio, el llegar por la necesidad al mundo de los demás sin posar el pie en la realidad, casi la antimateria, ésa era Guxamín.

Cuando yo me planteo pasar el inexistir de Guxamín a la realidad corpórea en un trozo de madera, se me hace difícil, no la forma, ya que para eso sólo tengo que hacer en tres dimensiones la imagen que Baltasar Cue Fernández plasmó en el papel, sino el reflejar en un trozo de madera inerte la ansiedad de pasar flotando por la vida, de pasar sin molestar, el representar la sensación de pedir disculpas por expresar la necesidad de vivir. Se me hacía difícil lograr la forma etérea que pudiese expresar en la mirada y en todo su conjunto la sensación de no estar.

La escultura de Guxamín es una pieza en la que el movimiento, la sensación de no ocupar espacio, la expresión de tristeza y la mirada de humildad y súplica de perdón son valores que se encuentran presentes.

«Don Adolfito»

Como bien escribe José Antonio Ordóñez en su crónica de La Nueva España, a propósito de la exposición que él titula como «Galería de Bienaventurados», su cuerpo es paisaje imprescindible de la villa de Llanes de fines del siglo XIX. Quizás en el caso de D. Adolfito, para un sector importante de la población, las damas, esta aseveración tiene mucha más dimensión.

La imagen de D. Adolfito que por la villa de Llanes deambulaba, en aquellos tiempos de su historia, era la de una persona de corte no muy cuidado en el vestir, de faz amable, tocado con sombrero y portando en su mano el violín con su arco. En cuanto veía a una señora, su faz se hacía amable y estudiadamente risueña, de inmediato su brazo descapotaba su testa y tendía el sombrero hacia la dama en suave gesto de saludo y admiración.

Cuentan las crónicas de la época que hallándose estudiantes de medicina de Llanes en la universidad de Santiago, en unas prácticas de disección, para las que usaban cuerpos de personas muertas y sin familiares, estos estudiantes se encontraron con la sorpresa frente a ellos del cuerpo de D. Adolfito. Los estudiantes se negaron a realizar las prácticas en tal cuerpo por ser para ellos una persona muy querida, respetada y entrañable.

Es la escultura fiel reflejo de la dimensión humana del personaje que Cue fijó en el papel.

«Torna»

Era Torna uno de los personajes que pululaban por el Llanes del siglo XIX gaita al hombro y con una insufrible imagen de estudiado despiste y natural simpatía. Con su célebre frase de «TORNA VA» y el soniquete de su gaita se incorporaba a todas las fiestas del contorno donde hubiese un bocado que llevar a la boca acompañado de un buen culín de sidra.

La escultura de Torna acentúa los rasgos que expresan vivacidad, por eso sus ojos son de mirada ágil al tiempo que expresan simpatía. También sus facciones deben expresar despiste y sorpresa de encontrarse allí donde le llevan las telarañas del estómago, con el grito de «Torna va», como aquel que dice: «ya que pasaba por aquí, voy a tocar un poco la gaita y amenizaros con unos cuentos mientras pillo un bocado y lo echo a mi gaznate regándolo con un culín de sidra».

Estatuillas para galardones e imágenes corporativas

Imagen corporativa de Mieres

Esta estatuilla realizada en madera de tilo, de unos 30 cm de altura, representa al Mieres que, anclado a sus raíces, surge de la dura roca labrando su futuro con la fuerza de sus costumbres, y portando sobre sus hombros sus tradiciones y su cultura. La fortaleza del roble y la profundidad de las raíces del helecho como símbolos de la nobleza y la fortaleza de sus gentes, y la riqueza de su subsuelo, unidas al cruce de culturas que suponen el Camino de Santiago y la Ruta de la Plata, hacen el perfecto colchón sobre el que se reconstruye, cual ave fénix, el «Fortalecido Mieres del Futuro».

Los galardones que se entreguen serán copias numeradas, glosadas por José Fernández, director del Instituto Bernaldo de Quirós y autentificadas con las firmas del autor y del Alcalde.

Premio al Deporte

La TV de las Cuencas Mineras instituyó un galardón anual para premiar a los deportistas asturianos más destacados. El premio consistía en la entrega a cada galardonado de una estatuilla del escultor Llonguera, y que en estos momentos poseen deportistas del nivel de el árbitro internacional de fútbol Mejuto, Cobles, Magnolia Iglesias, los ciclistas Valdés y Benjamín Noval son algunos de los deportistas asturianos que poseen dicho galardón.

La escultura simboliza al atleta que salva todos los obstáculos con la superación como única meta.

El original en madera se encuentra en poder de los propietarios de la cadena de TV Cuencas Mineras.

Trofeo San Gabriel

Con motivo de la entrega de las «Antenas de Plata» a los profesionales de la Radio Televisión de Asturias, la asociación instituye un premio que entrega a las personalidades de la vida pública que por su trayectoria se hagan merecedores del mismo: el Trofeo San Gabriel, su patrono.

La escultura, cuyo original se encuentra realizado en madera, aunque el trofeo que se entrega es una réplica en bronce, representa las alas del arcángel que protege al medio, representado por la antena y las ondas.

Poseen este galardón, entre otras personalidades, Graciano García, presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, y el dibujante y humorista Néstor.

La forja de un carácter

Con motivo de la celebración del 40 aniversario del Colegio de Ingenieros Técnicos de minas, el Colegio instituye un galardón y elabora un libro de su propia historia bajo el título de La forja de un carácter.

La estatuilla representa al minero que conjuga la enseñanza teórico-práctica para alcanzar la formación necesaria que le permita desarrollar las funciones que su categoría abarca.

Esta estatuilla, realizada en madera, se entrega como galardón para premiar al mejor proyecto fin de carrera. Se entrega bajo el título de «Premio Avelino Martínez».

La estatuilla n.º 1 le ha sido entregada a S.A.R. el Príncipe de Asturias, D. Felipe de Borbón y Grecia, por el entonces decano del Colegio, D. Carlos Pérez Vilaboa.

Trofeo Narcenatur

Al plantearme realizar un trofeo que fuese capaz de envolver todo el simbolismo que la feria Narcenatur contiene, busco plasmar en una imagen los símbolos de Cangas. El roble hueco, retorcido y viejo. El Urogallo integrado y fundido en la naturaleza en luces y sombras. El perímetro del concejo de Cangas, que surge del corte irregular del vacío tronco y el anagrama de Narcenatur simbolizado por la hoja de roble en luces y sombras.

En la presentación realizada en los locales de la Cámara de Comercio de Oviedo se presentaron tres estatuillas: el original tallado en madera de manzano, una en resina plateada y otra en plata maciza. No significa esto que se trate de tres trofeos distintos.

La Sociedad Deportiva La Pólvora, al plantearse el trofeo, idearon una fórmula en la que el trofeo encerrase distintos valores en función de la dificultad para conseguirlo.

El original en madera de castaño se encuentra en los locales de la sociedad, guardado en una urna de cristal con el fin de preservarlo.

En cada edición de la feria Narcenatur se entrega al ganador del concurso de Tiro al Plato la copia autentificada de resina plateada.

Al ganador del trofeo ordinario durante tres ediciones le será entregada la copia del original, autentificada y fundida en plata maciza.

El Trasgu de oro

En una noche de tiempos de hojas muertas, compartiendo mesa y mantel con un grupo de hosteleros del Valle de Cuna y Cenera, me plantean la idea de crear un galardón que reconozca a aquellas personas que hayan divulgado o divulguen nuestro Valle, Mieres o Asturias dentro y fuera de nuestras fronteras y que vincule las Jornadas Gastronómicas de Primavera con el Proyecto de Parque Temático «EL VALLE ENCANTÁU», previsto para desarrollar en el valle.

La figura del Proyecto que maś cerca anda siempre entre los fogones es nuestro «Trasgu»; así lo entendemos todos los presentes y decidimos realizarlo, dorándole para vestirle de gala y ponerle a altura de los galardonados.

Nos planteamos ya en aquel momento entregar el primer galardón con la celebración de las Jornadas Gastronómicas de la Primavera próxima.

Entre otros, han sido galardonados el cantante Víctor Manuel, el director de casting Luis San Narciso, el equipo de la película Carne de gallina y el escritor Víctor Alperi.


Datos:


Dirección postal: Plaza del Carmen de la Villa. 33600 Mieres. Asturias (España)
Dirección digital: 8CMP8WW7+WH
Clasificado: Información práctica › Ocio › Eventos culturales


Información relacionada

› Turismo en Mieres

› No te pierdas

› Playas

› Rutas

› Turismo activo

› Naturaleza

› Patrimonio

› Gastronomía

› Sidrerías

› Restaurantes

› Fundación Princesa de Asturias

› Eventos

› Transportes

› Información práctica

› Sobre Asturias