Ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2006


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El Teatro Campoamor reunió en su emblemático escenario a algunas de las personalidades y representantes de colectividades humanas más ejemplares de nuestro tiempo. Un cuadro de honor de la humanidad que en la edición de 2006 se amplía y engrandece con Paul Auster, Juan Ignacio Cirac, la National Geographic Society, la Fundación Bill y Melinda Gates, Pedro Almodóvar, Mary Robinson, UNICEF y la selección española de baloncesto. Todos ellos encarnan el afán de superación y el talento puesto al servicio de los demás. Y por ello recibieron el caluroso reconocimiento de los asturianos en las calles de una ciudad, Oviedo, engalanada para la ocasión.

El presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, José Ramón Álvarez Rendueles, fue el primero en tomar la palabra. Aprovechó su intervención para hacer un somero repaso de "los actos de carácter y resonancia internacionales" que tuvieron a premiados como protagonistas para conmemorar el XXV Aniversario de los Premios. "Todas estas actividades no hubieran sido posibles sin el apoyo, los consejos y la generosidad de nuestros patronos y protectores", señaló.

Álvarez Rendueles pronosticó que "va camino de hacerse feliz realidad nuestro máximo objetivo, nuestro anhelo de que los Premios Príncipe de Asturias se conviertan en los más importantes galardones culturales y científicos en el ámbito internacional". "Vemos hacerse realidad, también, el hermoso deseo expresado hace ya años por S.A.R. el Príncipe de Asturias de que nuestros Premios sean, ante el mundo, una gran obra de los españoles unidos", agregó.

El escritor norteamericano Paul Auster, Premio Príncipe de Asturias de las Letras, defendió que el valor de la arte "reside en su misma inutilidad" El autor de libros como Brooklyn Follies y Leviatán proclamó que "la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos".

El novelista y cineasta neoyorquino destacó que "esa necesidad de hacer, de crear, de inventar es sin duda un impulso humano fundamental y que no hay ningún objetivo en sí mismo porque un libro nunca ha evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes en el fragor de una guerra".

Respecto al futuro de la novela, el literato señaló que la esencia de los libros es que están dirigidos a un único lector, lo que a su juicio explica "el particular influjo de este género y el por qué nunca desaparecerá como forma literaria". "La novela es una colaboración a partes iguales entre el escritor y el lector, y constituye el único lugar del mundo donde dos extraños pueden encontrarse en condiciones de absoluta intimidad", manifestó.

Auster explicó que se ha pasado la vida entablando conversación con gente que nunca ha visto, con personas que jamás conocerá, y que así espera seguir hasta el día en que exhale su último aliento. El escritor estadounidense confesó previamente que no sabe por qué se dedica a escribir y reseñó que si lo supiera probablemente no tendría necesidad de hacerlo. "Lo único que puedo decir, y de eso estoy completamente seguro, es que he sentido tal necesidad desde los primeros tiempos de mi adolescencia", agregó.

Después de que cada uno de los ocho galardonados recogiera el Premio de manos de Don Felipe, intervino William H. Gates. El cofundador de la Fundación Bill y Melinda Gates, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, aseguró que "la lucha contra las enfermedades en los países pobres es, sobre todo, una cuestión humanitaria antes que económica o de seguridad nacional".

Gates consideró un "honor" estar en Oviedo para recoger un galardón que, anunció, compartirá con "todos los que trabajan para conseguir que se cumpla el principio de que todas las vidas tienen la misma importancia". Además, aludió a la cooperación como "uno de los instrumentos necesarios para resolver los grandes problemas a los que se enfrenta hoy el mundo".

La siguiente en intervenir fue Mary Robinson, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, quien se refirió a la inmigración como la cara humana de la globalización. "No podemos defraudar a estas personas. Reconocer nuestra humanidad común en los rostros de los inmigrantes nos debe inspirar para reafirmar nuestra dignidad común y construir sociedades plurales, diversas y democráticas en nuestros países, y asegurar un desarrollo equitativo más allá de nuestras fronteras", apuntó en un discurso leído íntegramente en castellano.

La ex presidenta de Irlanda y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos aseguró que la concesión del Premio anima su labor "en pos de una globalización más humana". Robinson agradeció asimismo el hecho de recoger el galardón en una "tierra verde junto al mar" que le recuerda a su propio país, con el que España ha tejido "muchos lazos comunes" y con el que tiene en común el hecho de haber experimentado "cambios extraordinarios" en las últimas décadas. "España ha vivido una extraordinaria transición hacia la madurez democrática de la que disfruta hoy en día, algo en lo que el buen hacer de la Corona ha desempeñado un papel fundamental", afirmó la también vicepresidenta del Club de Madrid.

Ann M. Veneman, directora ejecutiva de UNICEF, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, aseguró recibir el galardón "con profunda gratitud y en nombre de todos los niños del mundo". Afirmó en su discurso que la infancia está "en el centro de los objetivos de desarrollo del milenio que van desde la erradicación de la pobreza extrema y del hambre hasta el logro de la enseñanza universal y la igualdad de género, pasando por la mortalidad infantil, la lucha contra el sida hasta conseguir 'la sostenibilidad del medio ambiente y el desarrollo de una asociación global para el desarrollo".

Veneman relató parte de sus viajes por el mundo donde se encontró los problemas que acechan a la humanidad como personas muriéndose por el sida, supervivientes del genocidio de Ruanda, huérfanos del tsunami en la India y Sri Lanka o jóvenes rumanas obligadas a prostituirse en Irlanda por traficantes de sexo. "Estos niños, y millones de niños, son los que apelan a nuestra conciencia colectiva y dependen de nuestra acción colectiva", subrayó.

Por último, S.A.R. el Príncipe de Asturias tomó la palabra en un discurso en el que repasó los méritos de cada uno de los galardonados y ensalzó los valores que sustentan a la Fundación Príncipe de Asturias y sus Premios. Unos valores que, en palabras de Don Felipe, han alentado "la generosidad sobre el egoísmo, la concordia sobre la división, la convivencia sobre el fanatismo y el compromiso sobre la indiferencia".

Para el Heredero de la Corona Española, los Premios y la Fundación, representan "las mismas virtudes que han guiado la vida de los españoles durante los últimos años: determinación y prudencia, firmes convicciones, fe y confianza en nuestro proyecto común". Unos valores que se han podido desarrollar, recordó, gracias al "marco de libertad y estabilidad que garantiza la Constitución".

Don Felipe, que estuvo acompañado en la ceremonia por su esposa Doña Letizia, también valoró el apoyo obtenido por la Fundación Príncipe de Asturias de la "inmensa mayoría de los españoles que consideran a los galardones un gran patrimonio cultural y moral de España ante el mundo".

También hizo mención especial al respaldo que siempre brindó la Corona a la institución por su carácter impulsor de la cultura. "La labor concebida al servicio de España, de nuestro progreso y proyección exterior como gran nación fue la razón primordial que inspiró al Rey en su activo respaldo al nacimiento de esta Fundación", rememoró S.A.R. el Príncipe de Asturias.

Defendió, además, la necesidad de transmitir a los más jóvenes los valores que ha defendido la Fundación "para que se engrandezcan con ellos, se alejen de toda posible desesperanza y se sumen con ilusión a la gran aventura de la vida en paz, plenitud y responsabilidad".

Asimismo, expresó, tras recordar a Julián Marías, su compromiso, junto con el de S.A.R. la Princesa de Asturias, de transmitir a sus hijos "el inmenso caudal de emociones y enseñanzas para que crezcan en sus corazones la esperanza, el anhelo de un mundo más justo, la búsqueda incansable y comprometida de una humanidad de hombres y mujeres libres".


Datos:


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Clasificado: Princesa de Asturias › Premios Princesa de Asturias › Ceremonia de entrega de los Premios


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