Ir a Fiesta del Ecce Homo de Noreña
Las multitudinarias fiestas del Ecce Homo en Noreña —su fiesta más grande y una de las citas obligadas del mes de septiembre en Asturias— son un acontecimiento inolvidable merecedor de ser vivido una vez al año en dicha hermosa villa chacinera, capital del concejo/municipio asturiano más pequeño.
El programa festivo está repleto de actividades y actos varios que se reparten en varias jornadas: el primer día, lectura del pregón, proclamación de las reinas y damas de honor del Ecce Homo, el impresionante y tradicional chupinazo de inicio de las fiestas...; en los días siguientes, además de la diana floreada, la alborada de morteros, los pasacalles con música, las verbenas, el deporte, los juegos infantiles, los fuegos artificiales, la música y el baile regional..., destacan el desfile de carrozas, la degustación gratuita de deliciosa carne asada de gochu (cerdo) —celebración nacida en los años ochenta del siglo XX para exaltar a dicho animal y popularizar la cita gastronómica local, en la calle— y el baile del caldo como cierre o broche de la fiesta.
Pero la gran protagonista es, sin duda, la espectacular procesión dominical del Cristo de Noreña, el Ecce Homo, la principal de las celebraciones religiosas del concejo, acto organizado por la Cofradía de Jesús Nazareno de Noreña para devolver la citada imagen a su morada habitual, la popular ermita de la Soledad, nueve días después de haber tenido lugar la conocida como bajada del Santu, en silenciosa y muy numerosa compañía de devotos, hasta la iglesia parroquial de Santa María de Noreña. Llegado el día grande, miles de devotos del Cristo acompañan a la imagen durante todo el trayecto de retorno desde el templo parroquial hasta la ermita, ubicada en el barrio del mismo nombre. Tras la misa solemne, se inicia el recorrido por las calles del centro de la Villa Condal, con los balcones engalanados para la ocasión. La escena es impresionante, marcada por el fervor de la muchedumbre y un respetuoso silencio, únicamente interrumpido por una traca en la parte alta de la calle de la iglesia anunciando que el Cristo se acerca al centro urbano. Decenas de fieles con mortaja morada, descalzos muchos, acuden así ya sea para agradecer al Ecce Homo los favores concedidos, o simplemente por pura devoción hacia esta celebración con una tradición muy antigua. Después de la procesión hay una concurrida sesión vermú.
Camín del Deccehomo
Autor: Miguel Ángel Fuente Calleja (cronista oficial de la villa de Noreña)
Fecha: 17 de septiembre de 2004
Una vez que fui a Noreña
con mi madre al Ecce Homo,
nunca vi pena más grande
con una cruz en los hombros.
Alfonso Camín
Lo relató bien el poeta: imagen conmovedora y de dolorosa expresión la del Ecce Homo, y que en domingo es punto de encuentro de la religiosidad astur, puesto que logra reunir en procesión, año tras año, miles de personas en la distancia que separa la iglesia parroquial hasta la ermita de la Soledad, en la parte más alta de la población.
Desde primeras horas de la mañana, los peregrinos se acercan a Noreña y van caminando en dirección a la iglesia para intentar hacerse un hueco donde participar de la misa, ante la preciosa imagen de Jesús Nazareno, con sus ropas de gala, imagen obra del escultor Gregorio del Amo y que el próximo año 2005 cumplirá cincuenta años en la ermita de la Soledad, que ya cumplió asimismo medio siglo desde la remodelación diseñada por el arquitecto diocesano e ilustre noreñense don Enrique Rodríguez Bustelo.
¡Qué de xente forastera
de Sama, de Carbaín,
de Laviana, la Felguera
d'Oviedu, Xixón, Infiestu
d'Arriondas y Ribadesella,
de... pa qué decite más;
Aquí ta Asturies entera
que vien hoy a venerar
al Deccehomo de Noreña.
M.G.
Como dejó escrito el poeta, son gentes venidas desde todos los puntos de la geografía asturiana, devotos del «santu» y pertenecientes a las diferentes cofradías astures que dedican su veneración a Jesús Nazareno: Avilés, Candás, Villaviciosa, Oviedo y un largo etcétera, ataviadas con sus túnicas moradas, sus medallas alegóricas, sus velas, sus mortajas...
¡Ay, que vien el Deccehomo!
ponte de rodies, neña,
vamos pedi.. no sé qué...
que os dé lo qu'Él más quiera.
Es un recorrido de silencio, donde solamente se escucha la voz con oraciones de los oficiantes, miembros de la cofradía local, que se encargan del perfecto desarrollo de la comitiva desde hace más de 120 años, en que fue instaurada por el entonces párroco don Aquilino Suárez.
Pues en Noreña, fiesta mayor en detrimento de Nuestra Señora de la Asunción, patrona del pueblo, aunque, curiosamente, quien presida el retablo central de la iglesia parroquial sea San Pedro, pues dicho retablo procede de la iglesia vallisoletana de Torrelobatón, donde el apóstol fue patrono hasta que el valioso conjunto artístico fue adquirido en 1948 y trasladado a Noreña.
Himnos y tracas, rezos y cantos, alegrías, recuerdos y penas. Noreña, punto de encuentro de peregrinación anual, nuestro camino particular, Camín del Deccehomo.