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P.R. AS-112. Ruta del Valle de Cibea
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Tipo: Sendero de Pequeño Recorrido (PR)
Itinerario: Vallado — Siero — Regla de Cibea — Braña de L.lindeouvel.la — Vallado
Dificultad: Media
Distancia: 13 km y 500 m
Duración: 4 h
Descripción: El itinerario parte de un punto de la carretera de Cangas del Narcea a Villablino por el puerto de L.leitariegos. Dicha carretera sigue el trazado del antiguo Camino Real que comunicaba el suroccidente asturiano con la Meseta. Se tienen noticias del mismo desde el siglo XII y la importancia comercial de dicho trayecto se manifestaba en la presencia en las cercanías del puerto de cuatro hospitales o albergues, los de L.leitariegos, Ferrera, Cafrenal y Santa María de Braña.
A la altura del pueblo de Vallado (Val.láu) se conserva aún la vieja posada de arrieros La Chabola, fundada en 1898. Con su tipología tradicional en muy buen estado, la edificación alberga actualmente un restaurante especializado en la gastronomía del concejo, con una rica oferta de licores artesanales. El recorrido se inicia frente a esta posada, por la pista que entra al pueblo desde la carretera del puerto. A unos cuatrocientos metros, se toma el desvío que, a mano izquierda, se dirige al pueblo de Sieiro por un camino de tierra. Tras ganar altura inicialmente, pasando por encima de Vallado, se prosigue la andadura sin esfuerzo, rodeando la cumbre del Picu Sieiro hasta la ermita del pueblo del mismo nombre. En Sieiro existen aún algunos hórreos que conservan primitivas estructuras de madera de los ss. XVII y XVIII y su cubierta tradicional de paja de cereal, «teitos». El abandono del cultivo del centeno propició luego la sustitución de este material por «lousas» similares a las utilizadas en las edificaciones de vivienda.
Algo antes de entrar en Sieiro, arranca a la derecha un camino que con fuerte pendiente desciende hasta la aldea de la Regla de Cibea. La Regla conserva una iglesia parroquial consagrada a Santiago que, aunque muy reformada a inicios de este siglo, es de origen medieval.
Se toma ahora el camino que a media ladera y siguiendo el valle de la Serrantina asciende hasta ganar la carretera de Vallado a Sonande. Ya en la carretera se debe tomar a la izquierda, para casi a la entrada de Sonande, en una pronunciada curva, tomar a la derecha el camino que lleva a la braña de L.lindeouvel.la.
No resta ya más que ascender, por un estrecho sendero primero, y por la pista después, hasta alcanzar el pueblo de Vallado, punto de inicio del itinerario.
Fuente: Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, Yolanda Colubi, Ricardo Magadán, Antonio Alba.
P.R. AS-132. Ruta del Bosque de Moal
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Calificación: Sendero de Pequeño Recorrido (PR).
Itinerario: Moal — Braña Fondera — Mirador de Montecín — Col.láu de Moncóu — Moal.
Dificultad: Media.
Distancia: 11 km.
Duración: 3 h 10 min.
Descripción: Para acceder al inicio de la ruta, Moal, se toma desde Ventanueva, sita en la carretera AS-15 que une Cangas del Narcea con Degaña, la carretera AS-211, que atraviesa el puerto del Connio y desemboca en San Antolín, ya en Ibias. Apenas recorridos dos kilómetros de esta carretera, se llega a Moal, pueblo alargado que se extiende por más de un kilómetro por el fondo del estrecho valle que forma el río Muniellos, tributario del Narcea al que se une en Ventanueva.
El inicio de la ruta se encuentra en el pueblo, en el punto donde la carretera comienza a empinarse y el resto del pueblo continúa alineado en el fondo del valle. Internándose entre las espléndidas casas de Moal, se alcanza la capilla, desde donde se toma un desvío a mano izquierda que cruza el río hacia la plaza del pueblo. Continúa el itinerario por la pista que arranca a mano derecha y que en suave ascenso, entre castaños y robles, se dirige hacia el reguero. Se cruza éste en una vuelta del camino y se encuentra un cruce. Hay que tomar la senda que parte a mano derecha y se introduce en un bello castañar. Discurre ahora la senda por un bonito y fresco paraje, donde se observa gran cantidad de «corripas» –construcciones de planta circular y cerramiento de mampostería de piedra que sirven para almacenar los erizos del castaño, dejándolos allí «curar» hasta que se desprenda más fácilmente su fruto.
Continuando siempre en la misma dirección y por el camino más marcado, se llega a una curva muy pronunciada, junto a un prado, en la que la senda se bifurca. Se toma el camino a mano izquierda, que continúa en ascenso entre robles y castaños, primero, para más tarde atravesar un bello hayedo.
Tras cruzar el bosque de hayas, la senda continúa el ascenso hacia el mirador de Montecín que se divisa al frente. Una vez alcanzada la cumbre, merece la pena desviarse unos metros para acercarse al mirador, desde donde se puede observar en todo su esplendor el pueblo de Moal, el puerto del Connio y la parte baja de la Reserva Integral de Muniellos, declarada en 2001 Reserva de la Biosfera.
De regreso al camino principal, continúa la ruta por la senda de la izquierda y de nuevo se interna en un hayedo para desembocar en el Col.láu de Moncóu, cruce de caminos. Se debe de tomar el desvío a mano izquierda que en fuerte pendiente desciende rápidamente hasta encontrarse con una pista, la misma que se había utilizado en el ascenso. No resta más que tomar ésta hacia la derecha y en poco tiempo se alcanza Moal, inicio del recorrido.
Fuente: Ayuntamiento de Cangas del Narcea y Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias.
Esta ruta conduce al valle de Las Montañas, hermoso lugar del concejo de Cangas del Narcea que, además de ofrecernos sus magníficos paisajes, nos permitirá observar las huellas de las antiguas explotaciones de oro que los romanos dejaron en sus montes.
Itinerario rodado
Cangas del Narcea — — Trones — San Pedro de las Montañas — San Félix de las Montañas (enlace con ruta de paseo de montaña) — Cangas del Narcea.
Distancia: 23,1 km (46,2 km, ida y vuelta).
Descripción: Partimos de Cangas del Narcea por la carretera AS-15 en dirección a Ventanueva; a 1,2 km, cogemos a la derecha la carretera local CN-3 a Trones, que abandona el valle del Narcea coronando el alto de Santarbás. En Trones, pueblo situado en un hermoso enclave, continuamos por la carretera municipal que nos lleva San Pedro de las Montañas, cabecera de la parroquia de ese nombre. Durante el recorrido pasamos por Posada de Besullo; aquí podemos ver el edificio de la antigua escuela a la entrada, algunas paneras con decoración y un molino. Continuamos por Cerecedo, San Romano e Irrondo, donde aún pervive la artesanía de la cestería. A nuestra derecha podemos contemplar el hermoso valle donde se asienta Besullo. Antes de llegar a San Pedro de las Montañas la carretera se adentra en un terreno angosto, de paredes verticales de roca. No se nos debe pasar desapercibido un «cortín», construcción destinada a proteger las colmenas de miel de las golosas visitas del oso. Éste se encuentra en un escarpado enclave, casi colgado de las rocas, lo que incrementa su inaccesibilidad. En San Pedro, tras pasar el puente, seguimos dirección a Fuentes de las Montañas y a 900 metros cogemos la carretera que a nuestra derecha va a San Félix de las Montañas. A otros 900 metros tiene su inicio la ruta de senderismo. Podemos dejar el coche en este punto y disfrutar de un agradable paseo.
Información complementaria: La minería de oro en el valle de Las Montañas.
Desde la primera mitad del s. I d. C. y hasta finales del II, el imperio romano llevó a cabo una ingente explotación de los recursos auríferos en el noroeste de la península Ibérica, y especialmente en el occidente de Asturias. Aunque algunos yacimientos de oro ya eran explotados en época prerromana (aluviones de ríos con técnicas de bateo), Roma introdujo una gran capacidad técnica y de ingeniería que aún hoy nos causa admiración e incredulidad a la vista de los restos visibles que han quedado. En el valle de Las Montañas y sus alrededores se conocen casi una veintena de estas explotaciones, desde Monterroso a Besullo. Casi todas ellas son yacimientos primarios, donde el oro se encuentra en la roca madre, fundamentalmente en proporciones no visibles.
TÉCNICAS DE EXTRACCIÓN.–En principio se procedía a una prospección mediante el bateo sistemático de una zona, que permitía descubrir la concentración de oro, y se completaba excavando trincheras o galerías subterráneas («ternagi»), para determinar el sentido que debía seguir el frente de explotación.
Una vez localizados los yacimientos, era preciso construir el trazado de una red hidráulica de canales y depósitos. El agua desempeñaba una función primordial en el proceso. Esta operación conllevaba un costoso trabajo, al tener que remontarse hasta el lugar de captación del agua (manantiales y arroyos). Estos canales de conducción («arrugia» o «corrugi») podían recorrer varios kilómetros y muchos de ellos aún son hoy visibles (se les conoce con el nombre de «antiguas»). El agua llegaba hasta unos depósitos de almacenamiento y distribución, y de allí hasta los depósitos de explotación, situados sobre la cresta misma del tajo. Estos depósitos («stagna» o «piscinae») se construían excavando en el terreno y el material extraído era utilizado para formar un talud de cierre a su alrededor. De estos depósitos salían unos canales que vertían el agua directamente sobre las cortas.
El sistema de extracción era no menos espectacular. En los yacimientos primarios, como en el de San Félix de las Montañas, se realizaba mediante el sistema de cortas a cielo abierto. Se empezaba socavando una gran trinchera, con entibación de madera, bajo la masa de roca que se quería derribar. Luego se hacía fuego dentro de ella para después soltar el agua de los depósitos. Se conseguía el resquebrajamiento de la roca por las grandes tensiones que producía las diferencias de temperatura con el empleo alterno de agua y fuego. Con la roca así desplomada se procedía a su selección y trituración, con el fin de que el agua la fuese arrastrando hasta el lugar donde se lavaba; allí se volvía a triturar con morteros o molinos, para su criba y separación mediante fundición. Por este sistema en la explotación de San Félix de las Montañas se removieron tres millones de metros cúbicos de roca, lo que explica la espectacularidad del socavón producido. En época romana, la minería subterránea con galerías era mucho menos frecuente. La galería existente en San Félix serviría como prospección, para determinar la riqueza del yacimiento y establecer la dirección a seguir en su explotación.
Mientras que el resto de la minería solía ser por concesiones a particulares, las minas de oro eran explotadas directamente por el Estado romano. Dirigiendo la explotación había ciudadanos romanos, personal técnico y administrativo y algunas fuerzas de vigilancia. La aportación de la población indígena se limitó a la mano de obra. Muchos astures trabajaban en las minas como hombres libres. Esto propició que los tradicionales castros no sólo pervivieran, sino que incluso se llegaran a construir otros nuevos próximos a las explotaciones, para acoger la mano de obra que éstas precisaban. Las formas de vida de la población indígena sufrieron una importante transformación; encontraron en la minería un nuevo medio de vida que elevó su nivel económico, y que a la postre propiciaría un importante cambio cultural. Se abría un nuevo período en nuestra Historia.
Fuente: Ayuntamiento de Cangas del Narcea.
El regreso a Cangas del Narcea se hace por el mismo itinerario por el que vinimos.
Fuente: Ayuntamiento de Cangas del Narcea
Ir a Lagunas de Muniellos
Tipo: Ruta de senderismo
Duración: 4-5 h
Longitud: 13,5 km
Desnivel: 650 m
Descripción: Partimos de Tablizas, casería que se halla dentro de la Reserva Natural Integral de Muniellos (declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en el año 2000), desde donde tomaremos una senda a la derecha que seguiremos durante unos 10 km. Llegaremos entonces hasta un collado que nos dará acceso a la primera de las llamadas Lagunas de Muniellos. Un estrecho sendero que sube por la derecha nos llevará hasta la segunda y la tercera laguna.
El regreso lo efectuaremos por el mismo camino durante aproximadamente 1 km. Entonces, descenderemos por un camino que va a la derecha, junto al arroyo de la Candanosa, y que nos lleva de nuevo a Tablizas.
Fuente: Dirección General de Comercio y Turismo del Principado de Asturias.
S.L. AS-20. Ruta del Cueto de Arbas
Ir a S.L. AS-20. Ruta del Cueto de Arbas
Calificación: Sendero Local (SL).
Itinerario: Puerto de Leitariegos — Laguna de Arbas — Col.lada Fanetina — Cueto de Arbas.
Dificultad: Media.
Distancia: 5 km (ida y vuelta).
Duración: 2 h 35 min (ida y vuelta).
Descripción: La ruta discurre por la futura Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbas. Se trata de un anfiteatro delimitado por altos cordales de montaña y abierto al este al cauce del Naviego, tributario del Narcea. La reserva incluye las cuencas de los tres arroyos que vierten a dicho cauce. La elevada altitud del área, que va de los casi 800 m de la confluencia de los ríos Molín y Naviego a los más de 2.000 del Cueto de Arbas, hace que dominen en el paisaje los elementos característicos del modelado glaciar. Los valles son amplios y abiertos y abundan circos y cubetas de excavación glaciar que a menudo albergan lagunas o áreas turbosas. Aparecen además aristas glaciares y frecuentes depósitos morrénicos que conforman una de las mejores representaciones del modelado glaciar en las montañas del occidente asturiano.
La ruta se inicia en el pueblo de Leitariegos, al que se accede desde la carretera AS-213, que comunica Cangas del Narcea con Villablino, ya en la vecina provincia de León. El itinerario parte de un camino que sale detrás de la Posada de los Arrieros y que en suave ascenso se dirige al telesilla que se avista al fondo. A escasos metros desemboca una ancha pista; se gira aquí a la derecha en dirección al repetidor de telefonía que se encuentra próximo a la ruta. Continúa la ascensión para alcanzar un área recreativa bien equipada, la cual se deja atrás para llegar en poco tiempo al final de la pista, donde se encuentra la laguna de Arbas, en apenas 35 minutos.
En la laguna se deja el cartel indicador de la misma a la derecha y comienza la ascensión. Nada más abandonar el camino llegamos a un falso llano, que enfrente tiene una vaguada que termina cerca del collado; en este punto nos desviamos a la derecha y subimos por la otra vaguada que en fuerte pendiente nos conduce al collado de la Fanetina. Durante el ascenso se puede contemplar en todo su esplendor la laguna de Arbas y encima de ella otra más pequeña, así como las dos vertientes del puerto y todos los picos que lindan con Somiedo.
Una vez en el collado, continúa la marcha por la cresta, que separa Asturias de León dejando detrás al pico Rapao. Desde esta cresta la panorámica que nos ofrece hacia el Sur es sorprendente, pudiéndose contemplar la vasta red de pistas mineras. Al cabo de poco tiempo se llega a la cumbre del Cueto de Arbas, donde existe una caseta, antenas y un vértice geodésico. Desde este punto, se disfruta de una panorámica excepcional del valle Naviego, el pico Fraile, la sierra del Cabril y el Cornón y, en días de buena visibilidad, el macizo de las Ubiñas. Desde aquí no queda más que regresar por el mismo camino.
Fuente: Ayuntamiento de Cangas del Narcea y Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias.
Ruta Alto de Santana - Santarbás - La Viña
Ir a Ruta Alto de Santana - Santarbás - La Viña
Duración: 2 horas
Distancia: 20 kilómetros
Dificultad: Media
Itinerario: Cangas del Narcea — Santana — Santarbás — Peñas de Padrún — Brañas de La Viña — La Viña — Cangas del Narcea.
Comienza la travesía en el alto de Santana (700 metros), km 6 de la carretera de Cangas del Narcea a Besullo.
Por detrás del bar situado en este alto, tomamos un camino que en fuerte ascenso nos lleva hasta la ermita de Santa Isabel (860 metros), donde se suaviza, y, ya cresteando, bordeamos un pastizal por su lado derecho, hasta una antena de Telefónica (960 metros). A continuación descendemos hasta Santarbás (900 metros), lugar donde cruzamos la carretera de Cangas del Narcea a Trones y San Pedro de las Montañas. Hay en este punto un bar, donde se puede hacer una parada. El tiempo invertido en el primer tramo es de una hora.
Una vez cruzada la carretera ascendemos por un camino bien marcado con vistas al valle del Narcea a nuestra izquierda y el pueblo de Trones a la derecha, hasta una bifurcación en la que podemos optar por seguir cresteando y ascender al pico Latrene (1.041 metros) o tomar el ramal de la derecha, más llano y que nos facilita el paso por una fuente.
Rebasado este punto, llegamos al Campo de San Chuis, en la parte inferior de un pastizal, y donde nos cruzamos con el camino de Abanceña a la ermita de Bordondio y Trones. Bordeamos el pastizal por la derecha, en suave ascenso, para girar después hacia la izquierda y al poco tiempo, ya bajando, llegamos al campo de Los Gallegos, encima del pueblo de Abanceña, donde hay dos brañas. Estamos en la base de las Peñas Padrún, de 1.120 metros, hacia cuya cima nos dirigimos.
Desde esta cumbre disfrutamos de una bella panorámica del valle del río Arganza y de los pueblos de Irrondo y Cerecedo de Besullo. Tiempo empleado desde Santarbás es de unas dos horas.
Desde aquí seguiremos cresteando hasta la Peña La Portiella (1.164 metros) primero por un camino, y después por alguno de los múltiples senderos del ganado, hasta llegar al collado de Fonte'l Oro (1.120 metros), donde nos incorporamos al camino que por nuestra izquierda viene de Escrita. Se pueden contemplar a nuestra derecha los restos de las minas de oro romanas de San Félix de las Montañas. Descendemos por este camino hasta el collado de El Cuetu (1.080 metros), en la base del pico Cogollo, de 1.420 metros. Este collado es paso entre los valles de Las Montañas y el Coto. Hacia este último nos dirigimos girando a nuestra izquierda, en descenso, hasta llegar a la brañas de La Viña (1.000 metros), hora y cuarto después, desde las Peñas Padrún.
Es éste uno de los rincones más bellos y ricos en arquitectura popular del concejo de Cangas del Narcea. Sus brañas, con paredes de perfiles redondeados y hórreos de pequeño tamaño, todos con el tradicional tejado de losa, trasladan al caminante a revivir tiempos pasados.
Desde aquí descenderemos por el camino hacia el pueblo de La Viña (620 metros), prácticamente junto a la carretera de Regla de Perandones a Ibias, por el Pozo de las Mujeres Muertas (km 10,5), junto a la iglesia parroquial de Vegalagar. La bajada nos llevará unos 45 minutos.
FUENTE: Ruta diseñada por el Grupo de Montaña Piélago (Cangas del Narcea).
Ir a Ruta al bosque de Muniellos
El bosque de Muniellos está declarado Reserva Biológica y también de la Biosfera. Sus visitas están rigurosamente controladas.
Es una de las manchas forestales más importantes de Europa, y está situado en una zona montañosa, quebrada y escarpada, con pequeños valles surcados por multitud de arroyos.
En su vegetación, el roble es el árbol predominante, pero también hay hayas, abedul, acebo y tejo. Asimismo, abundan avellanos, arces y fresnos, estando cubierto el sotobosque por multitud de helechos.
La fauna es especialmente abundante, aunque difícil de ver. Con ejemplares de osos, lobos, nutrias, corzos, rebecos, jabalíes y en general toda la fauna representativa de la Cordillera Cantábrica.
Entre las aves destaca el urogallo, existiendo también reptiles, anfibios y todo tipo de mariposas e insectos.
Acceso: Desde Oviedo por la carretera de La Coruña, N-634, a Grado y Cornellana. Poco antes de Cornellana tomar la desviación a Belmonte de Miranda por la AS-15, que nos lleva a Cangas del Narcea y al puerto del Rañadoiro. En el pueblo de Ventanueva, a la izquierda, tomar la AS-211 hasta Moal, donde una pista de 4 km nos deja en Tablizas, junto a la guardería del bosque.
Horario: Entre 7 y 8 horas.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Esta ruta discurre por el concejo o municipio de Cangas del Narcea.
Desde Tablizas tomamos la senda de la derecha, que en unos 9 km, ladeando y ascendiendo, nos lleva hasta un collado, desde el cual y tras ganar un poco más de altura alcanzamos las lagunas, situadas una por encima de la otra a más de 1.500 metros de altura.
Regresamos por el mismo camino, como a 1 km y a la derecha, bajo la senda que se aproxima al cauce del arroyo de La Candanosa, y que en rápido descenso nos lleva al valle del río Muniellos. El camino se ensancha y llanea paralelo al río, para dejarnos en poco tiempo en Tablizas.
Puntos de interés turístico:
Cangas del Narcea (capital del concejo). Colegiata de Santa María Magdalena (declarada Monumento Nacional); capilla del Santo Cristo del Hospital (fachada s. XVI); entre otros, los palacios de Omaña (s. XVI), Peñalba (s. XVIII), Pambley (s. XVI), Condes de Toreno (1701, hoy Ayuntamiento).
El Llano. Iglesia de Santa Eulalia de Cueras, con retablo del s. XVII.
Perandones. Puente medieval.
Cibuyo. Iglesia de San Salvador (s. XII).
La Muriella. Palacio de los Queipo del Llano (s. XVI).
Gedrez. Iglesia de Santa María (románica), capilla del Cristo (s. XVIII).
Monasterio de Hermo. Iglesia de Santa María (s. XII). Desde aquí a las Brañas del Monasterio y a pie al bosque y Fuentes del Narcea.
FUENTE: Rutas de montaña. Edición y textos de la Dirección General de Comercio y Turismo (Consejería de Industria, Comercio y Turismo del Principado de Asturias), año 2001.
P.R. AS-111. Ruta de las Lagunas de Caldevilla
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Esta ruta está calificada como «Sendero de Pequeño Recorrido (P.R.)» • Acceso: A Posada de Rengos se llega desde la villa de Cangas del Narcea por la carretera regional AS-15 hasta Ventanueva, donde se cruza el río Narcea para llegar al pueblo. • Se inicia el recorrido en Posada de Rengos, siendo el final en Posada de Rengos • Distancia: 14,5 km • Dificultad: Media • Desnivel: (consultar) • Duración aproximada: 5 h • Itinerario: Posada de Rengos — Cascada de Agua Blanca — Ermita de San Luis — Laguna de Caldevilla — Villar de Noceda — Posada de Rengos.
Fuente: Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, Yolanda Colubi, Ricardo Magadán, Antonio Alba.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
La ruta parte del pueblo de Posada de Rengos, situado en la carretera de Cangas del Narcea a Degaña por el puerto del Rañadoiro. En Posada, debe tomarse la senda que lleva hacia el mirador de la Cascada de Agua Blanca, donde el reguero Ruicueva se precipita en busca de las aguas del Narcea. Desde el mirador, el itinerario prosigue a orillas del arroyo, por la denominada senda de los molinos y bajo una frondosa arboleda, hasta alcanzar el camino de La Granda, que en ligero ascenso conduce al aparcamiento de la ermita de San Luis del Monte.
Tras la visita a la ermita, es necesario desandar una parte del camino recorrido para tomar la pista que desciende hacia el reguero de la Trapa. Alcanzado éste, el itinerario toma a la izquierda la pista que se dirige a la Sierra de Pando. El camino no ofrece posibilidad de pérdida, bastante con no tomar ninguna de las desviaciones a derecha o izquierda para entre robles y tras varios zigzag alcanzar la Braña de la Trapa. Al norte de ésta se observa la Peña la Taberna, antiguo lugar de encuentro de los habitantes del Valle del Navariego que por las montañas se dirigían a la ermita de San Luis el día de su festividad. En pocos minutos se alcanza ya la pista que recorre la línea cumbrera de la sierra, lugar desde donde disfrutar de la hermosa vista que ofrecen la Reserva Integral de Muniellos, al oeste, y el Valle del Naviego, al este. El itinerario recorre ahora dicha cumbrera en dirección sureste hasta llegar a la Laguna de Caldevilla, momento en que debe tomarse a la derecha la pista que desciende por la divisoria de aguas del Cordal de Couronzo. Siempre perdiendo altura, se alcanza el mirador de Muxupena y en poco tiempo más la aldea de Villar de Noceda, desde donde se realiza el regreso hacia Posada de Rengos, primero por la carretera y ya casi llegando por un camino que arranca a mano derecha.
Itinerario reducido: Recomendado por su belleza y fácil andadura, se inicia el recorrido en Posada de Rengos, junto a la casa de aldea Casa Mario. A la salida del pueblo, se toma a la izquierda el camino que sube hasta alcanzar la carretera de Villar de Noceda, que se sigue en sentido ascendente hasta la aldea de Caldevilla. Desde aquí, una pista conduce en fuerte subida hasta la L.lastra y prosigue hasta alcanzar el reguero de La Trapa. El itinerario se desvía entonces a la izquierda para ascender pausadamente hasta la ermita de San Luis del Monte. El regreso se realiza por la senda ascendente que desde el aparcamiento de la ermita conduce al arroyo y luego al mirador de la Cascada de Agua Blanca.
Ir a P.R. AS-110. Ruta del Cabril
Tipo: Sendero de Pequeño Recorrido (PR)
Itinerario: Genestoso — Las Tres L.lagunes — Col.láu Fanarrionda — Genestoso
Dificultad: Media
Distancia: 10 km y 500 m (14 km y 500 m)
Duración: 3 h y 45 min (5 h y 30 min)
Descripción: Comienza el itinerario en el pueblo de Genestoso, conocido por la tradicional producción artesanal de un queso de cabra y vaca, de fuerte sabor y fabricado en moldes de esparto.
La llegada a Genestoso se realiza desde la villa de Cangas por la carretera del puerto de L.leitariegos, debiendo tomarse a la altura de las Mestas el desvío a Cibea.
El punto de partida de la ruta se sitúa al final de la carretera, junto al río que da nombre al pueblo. Tras cruzar éste, se toma el camino que sale a la izquierda y se dirige en largo y suave ascenso hacia el Val.le los Corros, pasando por encima de las praderas de las Carruexas y junto a la fuente de la Pasadina. Una vez en el Val.le los Corros, continúa el ascenso en dirección al Col.láu de Les Tres L.lagunes, dejando a la derecha el Chao de Bueyes, cima que domina el valle desde la divisoria con el vecino municipio leonés de Villablino. Antes de alcanzar el collado es posible contemplar, separándose unos metros de la ruta, la única laguna permanente del conjunto, situada debajo de unas rocas. Reanudada la ascensión, aparecen a la vista, ocupando una suave planicie, las tres lagunas que dan nombre al collado. Desde aquí, desviándose a mano izquierda, la ruta prosigue subiendo hacia el collado de Gobia Mol.lada, dejando a la derecha, bajo sus pies, la cabecera del valle leonés de Orallo. Poco antes del collado, se encuentra la fuente del mismo nombre, lugar idóneo para recobrar el aliento antes de alcanzar el alto. Desde éste se descubre ante los ojos una panorámica inigualable del valle del río Pigüeña, en Somiedo.
Por el Col.láu de Gobia Mol.lada discurre la senda, antiguo camino real, que comunica, a través de suelo leonés, el somedano Valle de la Cerezal con el Valle del Acebo, perteneciente al concejo de Cangas del Narcea. Siguiéndola en dirección norte, por debajo de la línea de cumbres, se alcanza el collado de Entrecuetos, que separa las cumbres de El Cabril y Peña Treisa. Desde éste puede ascenderse en poco tiempo a la cima de El Cabril y disfrutar con la contemplación de gran parte de las costas gallega y asturiana, destacando por su proximidad la grandiosidad del Valle del Pigüeña con sus pueblos y brañas, en especial la de la Pornacal. De nuevo por la senda, dejando atrás la fuente del Vaso, se accede al collado de Fanarrionda, bajo el cual se extiende el frondoso bosque de abedules por el que asciende el camino que comunica Genestoso y Villar de Vildas, en Somiedo. En el Col.láu Fanarrionda se puede optar por continuar por el Camino Real hasta el desvío de El Llano y regresar desde allí a Genestoso, o abandonar éste a mano izquierda para descender por el llamado «Camino de la Polvorosa», más corto pero más dificultoso.
Fuente: Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, Yolanda Colubi, Ricardo Magadán, Antonio Alba.
Ruta Riomolín - lagunas Tsautsina
Ir a Ruta Riomolín - lagunas Tsautsina
Acceso: Desde Oviedo por la carretera de La Coruña, N-634, a Grado y Cornellana. Poco antes de Cornellana, tomar la desviación a Belmonte de Miranda por la AS-15, que nos lleva a Cangas del Narcea. Desde aquí, la AS-213 sube al puerto de Leitariegos, pero a la altura de La Pachalina tomaremos una desviación a la derecha, que tras atravesar los pueblos de Miravalles y Villager llega a Vegameoro, donde enlaza con una pista en buen estado a Riomolín, donde dejaremos el coche.
Situación: Las lagunas, un remanso de paz en la vega de Tsautsina, están situadas en la sierra de Zarza (concejo o municipio de Cangas del Narcea), entre bosques y pradería.
Horario: Entre 3 y 4 horas.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Pasamos el pueblo y tomamos un camino a nuestra izquierda que gana altura rápidamente, atravesando prados separados por valles de piedra. Con el río paralelo a nuestro camino, a los 40 minutos encontramos, a la derecha y al otro lado del río, La Ruxidora, pequeña cascada de agua que cae entre la frondosidad del bosque.
El camino se empina aun más, y en zigzag subimos por un prado a las Fanas de Riomolín, estrechamiento del valle entre dos contrafuertes de la montaña. Ahora el camino se convierte en sendero para introducirnos en el bosque del Garachal, viejo hayedo con algunos acebos de considerable tamaño. La senda desemboca en una preciosa vega junto al río. Desde aquí, a la izquierda, entre las rocas de la peña, divisamos la cueva del Moro. Atravesamos la vega por su centro para seguir por el bosque en la ladera del collado; casi al final el sendero se pierde, por lo que debemos acercarnos a la izquierda lo más posible a la ladera, para encontrarnos ya casi en el collado con una fuente.
Alcanzamos el collado y una amplia vega se abre ante nosotros, es la vega de Tsautsina, dominada por dos cabañas y ocupada en su base por varias lagunas.
Si queremos visitar la cueva del Moro, regresamos a la fuente y por la senda que comienza en su parte superior, que ladea la montaña, nos lleva hasta la cueva, estrecha hendidura en la roca con una entrada baja y prolongada. El camino cuelga en la ladera, y aunque no tiene dificultad alguna, conviene extremar las precauciones. Desde aquí la senda nos baja a la vega del Garachal, para regresar por el mismo itinerario.
Puntos de interés turístico:
Cangas del Narcea (capital del concejo). Colegiata de Santa María Magdalena, declarada Monumento Nacional; capilla del Santo Cristo del Hospital (fachada del s. XVI); entre otros, los palacios de Omaña (s. XVI), Peñalba (s. XVIII), Pambley (s. XVI), Condes de Toreno (1701, hoy Ayuntamiento); muy próximo a Cangas, el monasterio de San Juan de Corias (s. XVI), declarada Monumento Nacional.
Limés. Iglesia de Santa María (ss. XVI-XVIII), románica; palacio de Ardaliz.
Villategil. Iglesia de San Vicente, románica, con retablo del s. XVIII.
Piñera. Iglesia de San Acisclo, románica.
Bimeda. Iglesia de San Pedro, románica.
Regla de Naviego. Iglesia de San Vicente, románica, con modificaciones del s. XV.
San Pedro de Arbás. Palacio de los Queipo (s. XVII).
San Julián de Arbás. Iglesia de San Julián, con retablo del s. XVII.
FUENTE: Rutas de montaña. Edición y textos de la Dirección General de Comercio y Turismo (Consejería de Industria, Comercio y Turismo del Principado de Asturias), año 2001.
Calificación: ruta en automóvil.
Itinerario: Cangas del Narcea — — Vegalapiedra — Santuario del Acebo — Linares — Carceda — Cangas del Narcea.
Distancia: 33 km.
Descripción: El Acebo es lugar de tradición y de acervo. También es un estupendo mirador desde donde contemplar la privilegiada orografía de este concejo.
Partimos de Cangas del Narcea por la carretera local CN-2 que va a Villalar, y enseguida, apenas dejada atrás la villa de Cangas, cogeremos a la derecha la carretera que lleva al Acebo. Pasamos por los pueblos de Robledo de San Cristóbal, Borracán y llegamos a Vegalapiedra, tradicional parada para descansar y reponer fuerzas de los romeros que suben al Acebo andando. Seguimos por la carretera que serpentea la montaña hasta llevarnos al alto, donde se encuentra el santuario de más tradición y veneración de toda la comarca. Aquí podemos ver el singular edificio y disfrutar de un agradable paseo, ya que desde allí se pueden contemplar unos maravillosos paisajes. El mirador, situado poco antes de llegar al alto, muestra ante nuestra vista todo el valle donde se asienta la villa de Cangas, y el valle de Naviego. Se sitúan en primer término las sierras de Santa Isabel y El Pando, al fondo las del Valledor y Los Lagos. Al sur, la silueta del Cueto de Arbas. En La Cruz, camino de Linares y 1 km pasado El Acebo, otro mirador nos asoma a la sierra de la Serrantina. Podemos continuar hasta Linares del Acebo, donde hay una iglesia y otro mirador con vistas al partido de Sierra. Volvemos nuevamente al Acebo, y el regreso lo realizaremos por la pista que, en Vegalapiedra, continúa en dirección norte por Villanueva, pasando por la capilla de La Pilarina, hasta el alto de Biescas, donde se vuelve a la carretera local CN-2. A la izquierda tomamos el regreso a Cangas. Pero antes, parada obligada en Carceda, donde hay una iglesia con restos románicos y con unas interesantes pinturas murales en su interior.
Información complementaria
• SANTUARIO DEL ACEBO.– El santuario de Nuestra Señora del Acebo goza de una gran devoción en toda la comarca asturoccidental. Surgió en el s. XVI como consecuencia de unos hechos milagrosos que acaecieron en el lugar, donde se levantaba una antigua capilla «pequeña y baxa» en descripción del P. Carballo. El edificio actual fue construido en 1590 por Diego de Argos, al tiempo que la casa del capellán y la de las novenas. Es de planta de cruz latina, con una torre al frente y una sacristía adosada al ángulo sureste. La torre, de la que destaca sobre todo el uso del sillar de piedra, en su parte baja es pórtico, abierto mediante tres grandes arcos.
Con la construcción se le dotó de retablos e imágenes manieristas. El retablo mayor fue sustituido a fines del s. XVII por el que puede verse hoy. Sigue el estilo marcado por el retablo mayor de Corias, con columnas salomónicas emparradas. Fue tallado por Manuel Ron entre 1687 y 1691, y dorado por Juan Menéndez Acellana en 1709, ambos artesanos vecinos de Cangas.
El retablo guarda la imagen románica del s. XIII que estaba en la capilla primitiva, una talla de madera que en la segunda mitad del s. XVII pasó a ser vestida, y en 1900 se reformó para sustituir al Niño por el actual.
• LA ROMERÍA DEL ACEBO.– El 8 de septiembre se celebra esta romería de arraigada tradición. Desde las primeras horas de la mañana se van concentrando en el lugar cientos de romeros, provinientes de toda la comarca. Las gentes de Cangas y su concejo acuden, en cumplimiento de algún ofrecimiento, andando monte arriba. Algunos incluso hacen el trayecto desde Vegalapiedra descalzos. Después de la misa, la concurrida procesión da la vuelta a la iglesia con el acompañamiento del sonido sordo de los voladores, que en estas alturas no suenan como en Cangas. Se pueden ver algunos romeros dar la vuelta a la ermita de rodillas. Y es que la Virgen del Acebo es santa de mucha devoción. Lo acreditan los cientos de exvotos depositados en su iglesia en señal de agradecimiento a una petición concedida o a una protección solicitada: las más de las veces figuritas moldeadas de cera que representan brazos, piernas, vacas, cerdos...; también prendas de bebés, gorras de reclutas, velos de novias...
A la hora de la comida todos los alrededores del santuario se tapizan de coloridas mantas y manteles con suculentas meriendas. Con fuentes de «feixuelos» a cual más alta.
Los vaqueiros sienten especial apego por esta Virgen; esta romería marcaba antaño el final de la alzada.
• IGLESIA DE LINARES (LINARES DEL ACEBO.– Iglesia bajo la advocación de Santa María Magdalena. Es de estilo popular, probablemente del s. XV, con otras muchas reformas posteriores. Tiene el presbiterio con planta cuadrangular y cubierto con bóveda de cañón. Su interior alberga el retablo mayor originario del santuario del Acebo, del s. XVI, que fue sustituido entre 1687 y 1691 y se trajo a Linares. Es manierista y fue pintado en 1601 por Juan Menéndez. Contiene una imagen de San Blas, gótico, de finales del s. XIII o principios del XIV.
• IGLESIA DE SANTA MARÍA DE CARCEDA (CARCEDA).– Esta iglesia ya aparece documentada en una permuta realizada por el conde Piniolo, en fecha anterior a la fundación del monasterio de Corias, y formó parte de la amplia dotación fundacional que éste hizo al cenobio (1044). La iglesia actual es un buen ejemplo del románico rural cangués, y su construcción podría datarse en el s. XIII, a tenor de la forma del arco de triunfo, que es doble, y de la bóveda del presbiterio, con arcos apuntados.
En esta bóveda se conserva un interesante conjunto de pinturas murales del s. XVI, que representan una Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo como Cristo crucificado y el Espíritu Santo en forma de paloma. A los lados los símbolos tetramorfos de los evangelistas. El retablo mayor es barroco y contiene una Virgen con Niño románica (s. XII). Posee también un retablo rococó en un lateral dedicado a San Miguel, y un calvario con un Cristo crucificado manierista gótico, de fines del XIII-principios del XIV. En el exterior se conservan los canecillos en el alero del ábside.
Fuente: Ayuntamiento de Cangas del Narcea — Principado de Asturias
Sierra del Pando, ruta de las ermitas
Ir a Sierra del Pando, ruta de las ermitas
Duración: 5 horas
Distancia: 15 kilómetros
Dificultad: Baja
Itinerario: Cangas del Narcea — Pico del Cuervo — Laguna de Caldevilla — Cangas del Narcea.
Comienza esta ruta en la villa de Cangas del Narcea, a 376 metros de altitud y se desarrolla siempre por una pista apta para vehículos todoterreno, aunque la que se propone es para efectuarla a pie. Partimos por el barrio de El Cascarín y comenzamos a ganar altura de forma progresiva, mientras observamos el cambio de perspectiva de la villa, que vamos dejando a nuestras espaldas, y la aparición del pueblo de Corias, en el que se destaca el monasterio.
Al poco tiempo nos encontramos la primera de las ermitas —que está dedicada a San Antonio y a una altura de 670 m— para ya a partir de aquí, y con una marcha más descansada, seguir avanzando, al mismo tiempo que disfrutamos de vistas alternativas al valle del río Luiña, situado a nuestra izquierda, y el río Narcea, que discurre a la derecha.
Llegaremos a la ermita de San Pelayo, atendida por el pueblo de Combarro y que veremos a nuestra derecha. Desde aquí podremos apartarnos de la pista por un camino que parte a nuestra izquierda y que nos llevaría a la ermita de San Cipriano y que luego tendríamos que desandar para retomar nuevamente la ruta en donde la dejamos. En las inmediaciones de la ermita de San Pelayo hay dos fuentes, una canalizada, donde podemos reponer agua.
Proseguimos, siempre en suave ascenso, hasta la capilla dedicada a San Gervasio, que pertenece al pueblo de Folguerajú. Éste, aunque no le vemos desde aquí, se encuentra colgado en la ladera de la montaña a nuestra izquierda. Lo podremos contemplar una vez rebasado un cierre que para la separación de zonas de pastos han realizado los vecinos.
Una vez superada esta ermita, llegamos al punto más alto de esta travesía, el pico del Cuervo, de 1.313 metros, inconfundible por tener instalada en una de sus cumbres una antena de radio, que hemos ido viendo a lo largo de la marcha, y en la otra una señal de vértice geodésico.
A partir de aquí comienza el descenso, siempre disfrutando de las panorámicas que nos ofrecen las sierras de Peña Ventana a la derecha y el pico Sieiro y las cumbres que bordean Genestoso a la izquierda. Llegaremos a la tsaguna (laguna) de Caldevilla, situada a la derecha del camino, y con abundante vegetación en su interior, por lo que no es difícil ver ganado pastando en ella, en épocas de estiaje. Un poco más adelante, desviándonos por un camino a la derecha, está la laguna de Noceda, más pequeña y limpia que la anterior. Desde ésta y siguiendo por una senda a nuestra izquierda, retornamos al camino que antes habíamos dejado.
Llegamos, finalmente, a la vega y ermita de La Magdalena, a 1.120 m. de altitud, lugar apacible y con abundante agua, donde podremos reponer fuerzas y volver sobre nuestros pasos, en cuyo caso serían otras cuatro horas más, o por el contrario, y si ya lo hemos previsto, nos esperará algún amigo que, a través de la carretera del valle del río Narcea, se trasladará hasta el pueblo de Trasmonte, distante muy pocos metros de La Magdalena.
Las cumbres más emblemáticas que podemos contemplar son el Cueto de Arbás, de 2.007 metros (máxima altitud de la zona), situado frente a nosotros en dirección sureste, y el Canietsas, de 1.923 metros, también a nuestro frente pero en dirección sur, inconfundible por su silueta totalmente piramidal.
Esta marcha, principalmente en sentido de La Magdalena-Cangas del Narcea, es ideal para realizarla también en BTT.
FUENTE: Ruta diseñada por el Grupo de Montaña Piélago (Cangas del Narcea).
Ruta Sierra de Llagos - Puerto del Palo
Ir a Ruta Sierra de Llagos - Puerto del Palo
Punto de partida: Besullo, pueblo que dista 17 km de la villa de Cangas del Narcea, con la que se comunica por la carretera CN-1.
Punto de llegada: Puerto del Palo.
Itinerario: Besullo — Pumar de las Montañas — Puerto del Palo.
Recorrido: 24 km.
Horario: Entre 5 y 6 horas.
Ciclabilidad: 100%.
Dificultad: Alta.
Desnivel de bajada: 566 metros.
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Esta ruta discurre por los concejos asturianos de Cangas del Narcea y Allande.
Se inicia tomando la pista que sale al final del pueblo de Besullo paralela al río Pumar y que en unos 4 km nos deja en el pueblo de Pumar de las Montañas.
Seguimos por la pista cerca del río y enseguida nos desviamos por el camino de la derecha, que con piso irregular, en fuerte ascenso y en varias revueltas, se dirige a un pinar, donde nos da un respiro.
En una bifurcación sobre el km 10 seguimos de frente por el camino más marcado hasta un cruce, torcemos a la derecha atravesando monte bajo y salvando un fuerte desnivel hasta la collada de Cazarnosa.
Aquí continuamos a la izquierda por el cortafuegos, que desemboca en un camino que asciende hacia una collada, y otro cortafuegos nos deja en la collada de Lagos.
De la collada parten varios caminos; cogemos el de la derecha, paralelo a un cierre de estacas que discurre a lo largo del cordal en cómodas subidas y bajadas.
Por último, el camino con piedra suelta desciende en fuerte pendiente hasta el Puerto del Palo, final de nuestro recorrido.
Hay que tener previsto el regreso al coche.
Puntos de interés turístico:
Pola de Allande (capital del concejo). Ayuntamiento (s. XX), iglesia parroquial (ss. XV-XVI), palacio Cienfuegos-Peñalba.
San Martín Valledor. Iglesia parroquial (ss. XIV-XV).
Berducedo. Iglesia parroquial (muy restaurada).
Santo Emiliano. Casa de la Torre (s. XVI).
Montefurado. Antiguas minas de oro.
Celón. Iglesia de Santa María, románica (ss. XII-XIII).
Castro de San Chuis. Asentamiento prehistórico.
Villaverde. Iglesia de San Juan.
FUENTE: Rutas de montaña. Edición y textos de la Dirección General de Comercio y Turismo (Consejería de Industria, Comercio y Turismo del Principado de Asturias), año 2001.
Ir a Ruta de El Cabril
Duración: 2 horas
Distancia: 20 kilómetros
Dificultad: Media
Itinerario: Cangas del Narcea — Genestoso — El Cabril — Cangas del Narcea.
Salimos de Cangas en dirección Leitariegos y a 7 km, en el puente de Las Mestas, cogemos la carretera que sale a la izquierda y que pasando por Carballo nos acerca a Cibea. Al llegar a este pueblo, dejamos el puente a la derecha y por una carretera muy estrecha, pero que transcurre por un hermoso paisaje, digno de conocer, llegamos a Genestoso, un pueblo de montaña enclavado en un paraje incomparable, que se encuentra a 1.140 metros de altitud.
Dejamos en este punto el coche, y para iniciar la excursión cogemos el camino llamado de Corros, que discurre por el valle del mismo nombre, con una sencilla pero larga subida. Este camino no lo abandonaremos hasta llegar a la collada de Tres Lagunas, donde nos encontraremos al frente con parte del valle de Orallo, en la provincia de León.
Dejamos el valle a la derecha y seguimos por un sendero, que saliendo por la izquierda nos llevará a la fuente de Gobia Mochada, donde podemos reponer fuerzas al regreso del Cabril. Este sendero sigue hasta el puerto de Somiedo; antiguamente era el paso que usaban los ganaderos para ir a la feria de Somiedo.
Antes de llegar a la fuente, el sendero se divide en dos y nosotros debemos ir por el de la izquierda, que nos llevará directamente a la cima del Cabril o Peña Treisa.
El paisaje que se puede ver desde esta cima es maravilloso; de un lado, tenemos todo el valle de Genestoso, con el pueblo al fondo, y del otro, la impresionante cortada de más de 500 metros que ofrece el Cabril sobre el valle de Somiedo.
FUENTE: Ruta diseñada por el Grupo de Montaña Piélago (Cangas del Narcea).
Ir a Ruta del Oro a pie
Esta ruta conduce al valle de Las Montañas, hermoso lugar del concejo de Cangas del Narcea que, además de ofrecernos sus magníficos paisajes, nos permitirá observar las huellas de las antiguas explotaciones de oro que los romanos dejaron en sus montes.
Ruta de senderismo
Inicio — El Pozo — San Félix de las Montañas — Inicio.
Distancia: 9,2 km.
Tiempo: 3 h.
Dificultad: Fácil.
Descripción: Desde el punto en que dejamos el coche, iniciamos esta ruta a pie, para recorrer por una pista de tierra toda la ladera donde se asienta el pueblo de San Félix, en el margen izquierdo del río Arganza. A 700 metros de iniciado el itinerario nos encontramos a nuestra izquierda un camino que representa una interesante alternativa como complemento a nuestra ruta, ya que nos permitirá ver de cerca los restos de la explotación romana de oro. Desviándonos por este camino, y a unos 500 m, podemos encontrar perfectamente visible a la derecha la entrada de una galería, que los romanos excavaron como prospección («ternagi»). La galería tiene unos 2 metros de alto y se adentra un centenar de metros en la montaña. Volviendo sobre nuestros pasos, a unos doscientos metros a nuestra izquierda, podemos coger un sendero que nos sube hasta El Carcavón, resto de la corta que dejaron las explotaciones. Podemos ver el impresionante aspecto que ofrece la montaña literalmente «comida». El sendero nos sube hasta la cresta del corte y se pierde, pero podemos sin mucha dificultad continuar monte raso arriba, recorriendo el espectacular tajo, o descubrir los restos de lo que fueron los depósitos (hondonadas que hoy se encuentran cubiertas de arbolado).
Vueltos al punto donde nos habíamos desviado de la ruta principal, continuamos el paseo. Además de los bellos paisajes del valle de Las Montañas, también podemos observar en las laderas de enfrente restos visibles de explotaciones, sobre la carretera a Las Avelleras. Mientras nos dirigimos hacia El Pozo, frente a nosotros también se puede ver el tajo que quedó en la ladera que baja hasta encima mismo de San Pedro.
Llegados a El Pozo (4,6 km desde el punto de partida de la ruta), podemos desandar parte de la pista, y a unos 500 m a nuestra izquierda nos desviamos por un camino que nos lleva al pueblo de San Félix. Tras atravesar el pueblo, seguimos el camino asfaltado para llegar al punto de partida de la ruta.
Información complementaria: La minería de oro en el valle de Las Montañas.
Desde la primera mitad del s. I d. C. y hasta finales del II, el imperio romano llevó a cabo una ingente explotación de los recursos auríferos en el noroeste de la península Ibérica, y especialmente en el occidente de Asturias. Aunque algunos yacimientos de oro ya eran explotados en época prerromana (aluviones de ríos con técnicas de bateo), Roma introdujo una gran capacidad técnica y de ingeniería que aún hoy nos causa admiración e incredulidad a la vista de los restos visibles que han quedado. En el valle de Las Montañas y sus alrededores se conocen casi una veintena de estas explotaciones, desde Monterroso a Besullo. Casi todas ellas son yacimientos primarios, donde el oro se encuentra en la roca madre, fundamentalmente en proporciones no visibles.
TÉCNICAS DE EXTRACCIÓN.–En principio se procedía a una prospección mediante el bateo sistemático de una zona, que permitía descubrir la concentración de oro, y se completaba excavando trincheras o galerías subterráneas («ternagi»), para determinar el sentido que debía seguir el frente de explotación.
Una vez localizados los yacimientos, era preciso construir el trazado de una red hidráulica de canales y depósitos. El agua desempeñaba una función primordial en el proceso. Esta operación conllevaba un costoso trabajo, al tener que remontarse hasta el lugar de captación del agua (manantiales y arroyos). Estos canales de conducción («arrugia» o «corrugi») podían recorrer varios kilómetros y muchos de ellos aún son hoy visibles (se les conoce con el nombre de «antiguas»). El agua llegaba hasta unos depósitos de almacenamiento y distribución, y de allí hasta los depósitos de explotación, situados sobre la cresta misma del tajo. Estos depósitos («stagna» o «piscinae») se construían excavando en el terreno y el material extraído era utilizado para formar un talud de cierre a su alrededor. De estos depósitos salían unos canales que vertían el agua directamente sobre las cortas.
El sistema de extracción era no menos espectacular. En los yacimientos primarios, como en el de San Félix de las Montañas, se realizaba mediante el sistema de cortas a cielo abierto. Se empezaba socavando una gran trinchera, con entibación de madera, bajo la masa de roca que se quería derribar. Luego se hacía fuego dentro de ella para después soltar el agua de los depósitos. Se conseguía el resquebrajamiento de la roca por las grandes tensiones que producía las diferencias de temperatura con el empleo alterno de agua y fuego. Con la roca así desplomada se procedía a su selección y trituración, con el fin de que el agua la fuese arrastrando hasta el lugar donde se lavaba; allí se volvía a triturar con morteros o molinos, para su criba y separación mediante fundición. Por este sistema en la explotación de San Félix de las Montañas se removieron tres millones de metros cúbicos de roca, lo que explica la espectacularidad del socavón producido. En época romana, la minería subterránea con galerías era mucho menos frecuente. La galería existente en San Félix serviría como prospección, para determinar la riqueza del yacimiento y establecer la dirección a seguir en su explotación.
Mientras que el resto de la minería solía ser por concesiones a particulares, las minas de oro eran explotadas directamente por el Estado romano. Dirigiendo la explotación había ciudadanos romanos, personal técnico y administrativo y algunas fuerzas de vigilancia. La aportación de la población indígena se limitó a la mano de obra. Muchos astures trabajaban en las minas como hombres libres. Esto propició que los tradicionales castros no sólo pervivieran, sino que incluso se llegaran a construir otros nuevos próximos a las explotaciones, para acoger la mano de obra que éstas precisaban. Las formas de vida de la población indígena sufrieron una importante transformación; encontraron en la minería un nuevo medio de vida que elevó su nivel económico, y que a la postre propiciaría un importante cambio cultural. Se abría un nuevo período en nuestra Historia.
Fuente: Ayuntamiento de Cangas del Narcea
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