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| Aller |
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La alternancia de hermosos valles y montañas distingue al atractivo municipio de Aller. Con una extensión de 375,89 km2 para 16.347 habitantes, limita al N., con los de Laviana y Mieres, al S., con la provincia de León; al E., con los municipios de Sobrescobio y Caso; y al O., con el concejo de Lena. Tiene acceso a León por el puerto de San Isidro, con estación de esquí muy frecuentada.
El terreno es muy montañoso: aquí se encuentran Piedrafita, Longalendo y Navaliego, sierra de Pelúgano, etc. No obstante, a orillas de los cursos fluviales los terrenos son muy fértiles, dando lugar a una rica huerta.
Los ríos principales, eminentemente trucheros, son el Aller, y el San Isidro, que vierte sus aguas desde el puerto del mismo nombre.
Los núcleos de población más importantes son: Moreda, Caborana, Cabañaquinta —que es la capital—, Coyanzo, Boo, Nembra, Piñeres, Felechosa o Bello.
Subsuelo rico en carbón. Suelo mayormente destinado a pastos, de ahí la importancia de su cabaña ganadera.
| Somiedo |
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Situación: Zona suroccidental de Asturias (noroeste de España).
Límites: Al norte, concejo de Belmonte de Miranda; al sur, provincia de León; al este, concejo de Teverga, y al oeste, concejos de Cangas del Narcea y Tineo.
Población: 1.625 habitantes (enero 1998).
Extensión: 291,38 kilómetros cuadrados.
Capital: Pola de Somiedo.
Parroquias: Aguino (Aguinu), Clavillas (Clavil.las o Clavitchas), Corés, El Coto (El Coutu), Endriga, Gúa, Las Morteras, Pigüeces, Pigüeña, Pola de Somiedo (La Pola), El Puerto (El Puertu), La Riera, Valle de Lago (El Val.le o El Vatche), Veigas y Villar de Vildas (Vil.lar de Vildas).
Partido judicial: Grado.
Situación y límites
El paradisiaco concejo de Somiedo, declarado en su totalidad Parque Natural en junio de 1988, se encuentra situado en la zona suroeste de la Comunidad Autónoma española del Principado de Asturias, entre los 6º 8' 20'' de longitud oeste y los 43º 2' 12'' de latitud norte, aproximadamente. Es el noveno municipio de la región en superficie, con 291,38 kilómetros cuadrados.
Lo limitan los concejos asturianos de Cangas del Narcea y Tineo por el oeste, Teverga por el este y Belmonte de Miranda por el norte, confinándolo completamente al sur dos comarcas de la provincia de León: Babia y Laciana, a través de los términos municipales de San Emiliano, Cabrillanes y Villablino.
Relieve
El Parque Natural de Somiedo, completamente incluido en la cordillera Cantábrica, su frontera natural por el sur, y concretamente en el macizo de las sierras centrales, constituye una unidad geológica estructuralmente compleja, conocida como Manto de Somiedo, que es la unidad más occidental y meridional de la Zona Cantábrica, distinguiéndose por el gran desarrollo de los sedimentos precámbricos y paleozoicos, cuyo espesor en conjunto sobrepasa los 6.000 m. Su variedad litológica es muy importante y se caracteriza por la alternancia de formaciones silíceas (pizarras, areniscas y cuarcitas) y formaciones carbonatadas (calizas y dolomías). En palabras del geólogo Jaime Truyols, en Somiedo tenemos todas las páginas de un libro geológico.
El relieve es especialmente abrupto y montañoso, con laderas muy pendientes e inestables. A esa accidentada orografía hace referencia el nombre del que deriva Somiedo: Sumetum, país de montañas elevadas.
«Sus máximas alturas, que sobrepasan los dos mil metros de altitud, se distribuyen por la cordillera Cantábrica, que desde el límite sur de su territorio forma un eje principal del que parten numerosos cordales decrecientes en su desarrollo hacia la costa. El Cornón, que alcanza los 2.194 metros, y Pena Orniz, los 2.190 m, figuran entre las primeras, mientras que de este a oeste, las sierras de la Serrantina (La Pachagosa, 1.674 m) y de La Cabra (Coriscada, 1.448 m); de El Páramo (El Mocoso, 1.994 m); de La Penalba (1.377 m); de Entrecampos (El Tarambico, 1.918 m) y La Palombera (1.660 m); el cordal de La Mesa (Pena Negra, 1.836 m); y, por último, las sierras de La Verde (1.518 m) y de La Bustariega (Pornacedo, 1.141 m), delimitan los sucesivos valles del Pigüeña, Somiedo, del Lago, Saliencia y de Las Morteras» (Juan Martín Rodríguez).
La cota más baja está en Aguasmestas, con 395 m. Los cauces de los ríos, propios de un relieve fluvial juvenil, tienen fondos muy estrechos y sin apenas depósitos. Por su parte, los valles altos, mucho más amplios, han sido modelados por los glaciares; sus efectos pueden observarse en un conjunto de lagos de circo glaciar, considerado de alto interés hidrogeológico y geomorfológico. En tal sentido, sobresalen los famosos lagos de Saliencia, comunicados entre sí por sumideros: el de La Cueva, que se asienta cerca del collado de la Farrapona, a unos 1.600 m de altitud y ocupa una depresión en parte de origen cárstico, luego ahondada por el hielo y rellena por derrubios morrénicos; el de Calabazosa o Tchanegru (L.lanegru), al sur del anterior y a unos 1.650 m de altitud, enclavado en el extremo sureste de una gran dolina, excavada por disolución en la caliza de montaña y alargada por el hielo glaciar hasta unos 5 km de longitud, y el de Cerveriz, a 1.635 m, de modestas dimensiones y profundidad: 10 hectáreas y 15 metros, respectivamente; además del no menos conocido lago del Valle (l.lagu del Val.le o tchagu del Vatche), o del Ajo como también era llamado antiguamente, fácilmente identificable por tener una pequeña isla en el centro y recrecido para regular su uso en la obtención de energía eléctrica, que tiene un perímetro de 2 km y una profundidad de más de 40 m, es el más extenso de Asturias con 24 ha y se sitúa a 1.570 m de altitud, al pie del magnífico circo glaciar, cabeza de una lengua que llegaba hasta Pola de Somiedo.
A vista de pájaro, el Parque se estructura en cinco valles principales: los de Saliencia, Valle del Lago, Puerto de Somiedo, Perlunes y Pigüeña, que marcan tanto la organización física del territorio como la propia vida social de los habitantes.
Ríos
Somiedo es un caso sin par en el sistema hidrográfico de Asturias, singularizándolo el hecho de que una porción de su término, aunque mínima en superficie por ser únicamente de 9 kilómetros cuadrados, es decir el 3% del territorio, vierta sus aguas al océano Atlántico por medio del arroyo de El Puerto, tributario del Sil, y éste a su vez del río Miño.
Al mar Cantábrico hace su aportación el Pigüeña, la principal corriente fluvial de Somiedo, por donde discurre a lo largo de unos 20 km. Dicho río, que recorre el valle bautizado con su nombre de sur a norte, nace en las Fuentes de la Paredona a 1.670 m de altitud, al pie del puerto de los Cerezales y en los confines somedano-leoneses, recibe aguas del Somiedo —el cual se beneficia de las de los ríos del Valle, de Saliencia y de Las Morteras—, y desemboca en el salmonero Narcea en calidad de principal afluente, de ahí que pertenezca a la asturiana cuenca del Nalón.
Las centrales de La Malva, La Riera y Miranda, esta última instalada en el vecino concejo de Belmonte, aprovechan casi todos los ríos somedanos para producir energía eléctrica.
Clima
Por su situación dentro de la Iberia atlántica y la influencia de su orografía, las características climáticas de Somiedo son las propias de las áreas montañosas de la cordillera Cantábrica en su vertiente norte: veranos frescos, en los que julio y agosto, e incluso septiembre, son los meses más cálidos, mientras que enero y febrero suelen ser los más fríos en el transcurso de unos inviernos relativamente suaves. Las temperaturas medias anuales oscilan entre los 9 ºC de La Riera y los 7,4 º C de El Valle (El Vatche). La temperatura media mínima de enero es de —0,7 ºC en Valle de Lago, en tanto que la media máxima le corresponde a La Riera, con 23 ºC en agosto. «Se produce una disminución de temperatura con la altitud que no se ajusta al gradiente habitual (0,5 ºC por cada cien metros), debido a la existencia de diversos condicionantes (orientación, orografía...)» (J. Martín Rguez.).
La humedad ambiental es muy alta y la nubosidad abundante, por lo que suele llover en todas las estaciones, sobre todo en invierno; enero acostumbra a ser el mes con mayor frecuencia de lluvias, con un máximo de 17 días, siendo julio el que acusa una menor asiduidad, con un mínimo de cinco días. La precipitación media anual dentro del concejo oscila entre los 1.087 y los 1.619 litros por metro cuadrado de La Riera y de Valle de Lago respectivamente (J. Martín Rguez.). También en la estación invernal se producen fuertes nevadas, que por encima de los 1.200 m pueden aparecer incluso en los meses de mayo y junio. La media anual de días con precipitaciones en forma de nieve es de cuatro días para La Riera y de 23 para Valle de Lago. Las heladas suelen presentarse entre noviembre y mayo, siendo muy frecuentes en altitudes superiores a los 1.500 m.
El paisaje vegetal
Al margen de algunas curiosidades botánicas que se dan sólo en esta zona de la cordillera Cantábrica (especies endémicas), como la centaura de Somiedo, y de algunas asociaciones florísticas propias de este territorio, uno de los aspectos que más llaman la atención al observar el paisaje somedano es la diversidad de su cubierta vegetal y, sobre todo, el dominio del bosque atlántico, el bosque caducifolio.
Las características del clima y del suelo permiten la existencia en Somiedo de los dos tipos de bosque más representativos de la montaña cantábrica, ambos de hoja caduca: el hayedo y el robledal. Los bosques de hayas son los que mayor superficie ocupan en el Parque, extendiéndose por las laderas más umbrías, en tanto que los robledales ocupan preferentemente las laderas soleadas. A mayor altitud, las condiciones adversas del clima y del suelo impiden el asentamiento de este tipo de bosques, predominando entonces el bosque de abedules, menos denso que los hayedos o los robledales y acompañado siempre de abundante matorral.
Las formaciones herbáceas también alcanzan considerables extensiones, evidenciando claramente la actividad ganadera de la zona. En los fondos de los valles, donde la población es permanente, predominan los llamados prados de siega: prados —protegidos por cercas y setos— destinados a la producción de hierba seca; este tipo de aprovechamiento ha relegado a las formaciones boscosas a pequeñas superficies de alisos y fresnos en las riberas de los ríos, o a reductos de robles y encinares en laderas pedregosas y soleadas. A medida que se incrementa la altitud, la población humana deja de ser permanente, y sólo las brañas y prados destinados al pastoreo estival, denominados prados de diente, denotan la influencia del hombre en estas zonas más boscosas.
Los matorrales, asimismo, desempeñan en Somiedo un papel importante, ya que además de ocupar áreas en las que no ha prosperado el bosque, algunos —como el piorno— son aprovechados como material básico en la construcción de las techumbres de las populares cabanas de las brañas somedanas. Por encima del bosque de abedules, a partir de los 1.600 o 1.700 m, la vegetación dominante está integrada por matorrales y pequeñas plantas herbáceas adaptadas al rigor del clima.
La fauna
La diversidad paisajística y vegetal, y su accidentada orografía, han hecho de Somiedo un lugar de refugio para varias especies de animales que en otros tiempos vivían en zonas más amplias de Asturias y de la Península Ibérica. El Parque Natural ha conservado hasta nuestros días una de las más completas y equilibradas representaciones de la comunidad faunística de la Iberia atlántica. Diez especies de anfibios, igual número de reptiles, un centenar de aves y unos cuarenta mamíferos, así como al menos cuatro especies de peces, constituyen la fauna vertebrada somedana.
Muchas de ellas tienen en la cordillera Cantábrica sus límites de distribución europea más meridionales; es el caso del rebeco y el lirón gris. Algunas han quedado aisladas de sus poblaciones norteñas, bien debido a la acción de procesos naturales, como la lagartija de turbera, bien por la secular persecución a que se han visto sometidas, como sucede con el oso pardo. Otras, como la salamandra rabilarga, el lagarto verdinegro y el desmán o topo de río, son endémicas, es decir exclusivas, del norte peninsular.
La mayoría de los visitantes no logrará ver ninguna de las especies de grandes vertebrados no cinegéticas. Ciertamente, nutrias, águilas reales, urogallos, osos... habitan en Somiedo, pero no hay que olvidar que se trata de animales cuya supervivencia depende en buena medida de su habilidad para evitar la presencia de personas y ocultarse a su vista. Esto no significa que para observarlos sea necesario adentrarse en los más recónditos lugares ni acercarse a las zonas de uso restringido especial. Por el contrario, al amanecer y al atardecer se pueden avistar desde las carreteras y alrededores de los pueblos las especies más huidizas, utilizando prismáticos o telescopios, y tras examinar minuciosamente las cumbres y laderas de los montes.
Un menor esfuerzo requiere la observación de otras especies no menos destacadas por su interés científico, pero mucho más fáciles de localizar, como son algunos reptiles y anfibios endémicos o presentes en España sólo en el norte, como la víbora de Seoane y la rana bermeja, entre otros. Igualmente, se pueden encontrar con relativa facilidad especies de caza mayor, como el corzo, el venado o el jabalí, además del rebeco, y un amplio número de aves, tales como el ratonero común, la chova piquigualda y los pájaros forestales: herrerillos, carboneros, reyezuelos, por citar sólo algunos de ellos, o los propios de la alta montaña, representados por treparriscos, acentores y gorriones alpinos, etc.
Población y poblamiento
El padrón municipal, en su revisión de enero de 1998, asignaba a Somiedo la cifra de 1.625 habitantes, 39 menos de los registrados en el de mayo de 1996 (1.664 hab.). A lo largo del siglo XX, la evolución de la población de este concejo, mediatizado por sus singulares características ecológicas, con clima riguroso y exiguo terreno para el cultivo, comparte pautas con el resto de los concejos asturianos de montaña, advirtiéndose dos periodos bien distintos. En un primer momento, que engloba las tres primeras décadas de la centuria, el balance es positivo, pasando de los 5.720 habitantes de 1900 a los 6.749 hab. correspondientes al año 1930, y ello pese a la fuerte emigración a América. Tras la guerra civil española, entra en un imparable periodo de sangría, achacable a la irresistible atracción ejercida por las zonas industrializadas. Si ya la pérdidas eran importantes entre 1940 (5.991 hab) y 1960 (4.056 hab), en las décadas siguientes se tornan espectaculares: entre los años 1970 (3.048 hab.) y 1991 (1.793) se produce una pérdida de 1.255 efectivos. El resultado es altamente preocupante: Somiedo está en posesión de la segunda densidad más baja de Asturias con unos 5,5 habitantes por kilómetro cuadrado y de uno de los índices de envejecimiento más elevados del Principado. A sus pobladores hay que sumar alrededor de medio centenar de familias que aún hoy, desde los concejos de Salas y Belmonte de Miranda, se desplazan con sus ganado entre mayo y octubre a los pueblos de verano del concejo: El Puerto, La Peral, La Falguera y Llamardal. Son los vaqueiros de alzada, grupo social que basa su forma de vida, que poco a poco se va debilitando, en la ganadería de montaña y que ha desarrollado una cultura y un folclore muy personales. También los pastores de ovejas merinas procedentes de Extremadura aprovechan los pastos altos del concejo durante el verano.
El concejo somedano, que en el ámbito administrativo pertenece judicialmente a Grado, se divide en 15 parroquias o demarcaciones territoriales locales: Aguino (Aguinu), Clavillas (Clavil.las o Clavitchas), Corés, El Coto (El Coutu), Endriga, Gúa, Las Morteras, Pigüeces, Pigüeña, Pola de Somiedo (La Pola), El Puerto (El Puertu), La Riera, Valle de Lago (El Val.le o El Vatche), Veigas y Villar de Vildas (Vitchar o Vil.lar de Vildas), que se reparten un total de 39 entidades de población de diferentes categorías (villa, lugar y aldea). La capital municipal, Pola de Somiedo, es el núcleo más poblado, con 145 habitantes aproximadamente; le siguen los lugares de Villar de Vildas y Valle de Lago.
Economía
El sector agropecuario, capital en la economía de Somiedo, genera el 80% de los empleos y el 40% del Producto Interior Bruto (PIB) municipal. Antiguamente la actividad agrícola tuvo cierta importancia, pero hoy existe una dependencia de la población de la ganadería de carne de calidad. El concejo es una de las reservas más destacadas de una particular raza de vacuno, perfectamente adaptada a la dureza climática y de importancia decisiva en la gastronomía local: la Asturiana de los Valles, llamada por los lugareños vaca roxa.
La actividad ganadera ha organizado el trabajo y la vida de los habitantes de Somiedo en torno a dos ciclos ecológicos y espaciales distintos: el invierno-verano y las zonas altas-bajas. Durante la estación estival el ganado utiliza los pastos altos, y, mientras, se siegan y almacenan los pastos bajos de los alrededores de los pueblos, y asimismo de las brañas, para alimentar el ganado en el invierno.
Los fondos de los valles han sido los lugares preferidos para los asentamientos humanos. Estas zonas más llanas y más fértiles permiten la creación de pequeñas parcelas para cultivos de autoconsumo, entre los que destaca, por su originalidad, el de la escanda, un cereal propio de zonas de montaña, muy utilizado para la elaboración de productos de panadería, que es menos exigente en clima y en profundidad de suelo que el trigo.
En la década de los noventa la apicultura ha experimentado un relativo auge.
El sector secundario, pese al recorte de empleos en las eléctricas, a la extinción de las actividades extractivas, que en 1978 daban ocupación a 61 personas, y a emplear sólo al 5% de la población, produce el 30% del PIB del concejo.
En 1978, el sector servicios en Somiedo, antes de su declaración como Parque Natural, sólo representaba el 8% de su actividad económica mientras que actualmente se sitúa en torno al 40%. Al despegue turístico de los últimos años contribuyeron decisivamente la mejora de las comunicaciones, el aumento de la oferta hotelera y la comercialización de los productos agropecuarios del concejo, cuya renta ha logrado ascender en la lista regional 12 puestos desde 1988 a 1996. Somiedo ha utilizado su protección como mecanismo para la reactivación económica de la zona y de sus habitantes.
BIBLIOGRAFIA
ARCE, LUIS MARIO: Guía de los espacios naturales de Asturias, Ediciones Trea, S. L., Gijón, 1997.
CONSEJERIA DE MEDIO AMBIENTE: Somiedo. Parque Natural.
FEITO ALVAREZ, JOSE MANUEL: «Somiedo», en Gran Enciclopedia Asturiana, tomo 13, pp. 185-194, edit. Silverio Cañada, Gijón.
FERNANDEZ GARCIA, FELIPE: «El Valle del Pigüeña-Somiedo: Concejos de Somiedo y Miranda», en Geografía de Asturias, pp. 109-128, Editorial Prensa Asturiana, S.A., Oviedo, 1992.
MARTIN, JUAN: Somiedo, colección «El Viajero Independiente», ed. Júcar, Gijón, 1998.
——: «Somiedo», en Asturias a través de sus concejos, 1 tomo, pp. 413-421, edit. Prensa Asturiana S.A., Oviedo, 1997.
MENENDEZ ZAPATA, JOSE; GARCIA MARTINEZ, ADOLFO y otros: Somiedo, Parque Natural, 2 volúmenes, Senda Editorial, S.A., Madrid, 1994.
PEREZ SUAREZ, ROSALIA y M. LL. M.: «Somiedo», en Gran Enciclopedia Asturiana, tomo 20, pp. 337-339, edit. Gran Enciclopedia Asturiana S.A., Gijón, 1996.
VAZQUEZ, VICTOR M.: Somiedo, energía y vida. Ed. Hidroeléctrica del Cantábrico, S.A., Oviedo, 1994.
| Onís |
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El concejo de Onís tiene el privilegio de que aproximadamente un tercio del mismo esté en terrenos de los Picos de Europa y del Parque Nacional de igual nombre. La cima del Jultayu, la vega de Ario o la majada de Belbín, entre otros, son algunos de los más bellos lugares que pueden ofrecer Los Picos, y se encuentran aquí en Onís.
Su extensión es de 75,42 km2 y lo pueblan 915 personas. Emplazado en la parte oriental de la provincia, son sus límites: al N., el concejo de Llanes; al S., León; al E., el municipio de Cabrales, y el de Cangas de Onís al O.
Su territorio es muy montañoso, en general; la zona S. está enclavada entre los Picos de Europa —con su macizo occidental, el Cornión, que se alza en este municipio—, y la norte, en las estribaciones de la Sierra del Cuera. En la zona central, hay un extenso y fértil valle por el que circulan los ríos Güeña, Casaño y Tabardín.
La capital, Benia de Onís, no es la única localidad importante; destacan también: La Robellada, Villar, Bobia de Arriba, Bobia de Abajo, Talavero, Sirviella, o Gamonedo, pueblo muy conocido por su excelente queso.
| Cabrales |
Situación: Zona oriental de Asturias (norte de España).
Límites: Al norte, concejo de Llanes; al sur, Liébana (Cantabria) y Valdéon (León); al este, concejo de Peñamellera Alta, y al oeste, el de Onís.
Población: 2.543 habitantes, aproximadamente.
Extensión: 237,76 kilómetros cuadrados.
Capital: Carreña.
Parroquias: Arenas, Berodia, Bulnes, Carreña, Poo, Prado (Prau), Puertas, Sotres y Tielve.
Partido judicial: Llanes.
Situación y límites
El concejo de Cabrales se encuentra en el extremo suroriental de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias, comprendido entre los 43º 10' 42'' de latitud norte y los 1º 1' 55'' y 1º 15' 14'' de longitud oeste del meridiano de Madrid, y limita al norte con el de Llanes; al sur con las tierras cántabras de Liébana y el municipio leonés de Valdeón, siendo la divisoria el Macizo Central de los Picos de Europa; al este con el concejo de Peñamellera Alta, y al oeste con el de Onís.
«A pesar de su posición periférica con respecto al conjunto regional y a las dificultades de acceso derivadas de su agreste relieve, el concejo de Cabrales no resulta desconocido ni dentro ni fuera de Asturias debido al atractivo de un paisaje de abrumadora belleza, idóneo, por la magnitud de sus cumbres, para llevar a cabo actividades montañeras» (Marién Madera).
Relieve
Cabrales es el techo de Asturias, la Suiza española, un municipio con una topografía muy montañosa, no en vano sus 237,76 kilómetros cuadrados de extensión dan cabida al 70% de los extraordinarios y celebérrimos Picos de Europa, una unidad geomorfológica, ambiental y ecológica a proteger, declarada Parque Nacional por Consejo de Ministros de junio de 1995; tal vez estemos ante las montañas más espectaculares y singulares de la Península Ibérica.
Constituye Cabrales una comarca natural bien delimitada por accidentes geográficos. Por el norte, entre Llanes y Cabrales se extiende la sierra del Cuera, que goza de la consideración oficial de Paisaje Protegido; sus mayores alturas en territorio cabraliego, si bien limítrofes con el término municipal llanisco, son Cabeza Bubena con 1.199 metros y Peña Blanca con 1.176 m. La parte más alta y escarpada se encuentra al sur, dominio de las más elevadas cumbres de la inmensa muralla montañosa de los Picos de Europa, que hacen de frontera natural con Cantabria y León, y de su Macizo Central (o de los Urrieles) en particular —el más emblemático de los tres en que se acostumbra a dividir—, aunque también acoge una estrecha franja, la única asturiana, del Macizo Oriental de los Picos de Europa, menos escarpado que el Central; aquí, donde la altitud media sobrepasa los 2.100 metros, destacan varios picos, como Torrecerredo, que es la cota máxima de Cabrales con 2.648 m; Tiro Navarro (2.601 m); Santa Ana (2.596 m), Tesorero (2.570 m), éste en el extremo más meridional del concejo; Los Cabrones (2.553); Horcados Rojos (2.506) y, sobre todo, una roca mítica de por sí, totémica por excelencia y anaranjada al anochecer: el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes (2.519 m), que, aunque no es la más alta de los Picos de Europa, los 500 m de pared vertical que presenta la desafiante cara occidental, su tardía coronación, las increíbles hazañas montañeras escritas en sus paredes, junto con la impresionante fuerza de su perfil enhiesto en el duro y desolado paraje que lo circunda, han hecho de él un símbolo completo de los Picos de Europa. Al este municipal se presentan el valle alto de Peñamellera y el Macizo Oriental o de Andara, desplegado entre Asturias y Cantabria, y que, dentro de Cabrales, arranca de la orilla del río Duje, ofreciendo de sur a norte, la siguiente línea de cumbres, divisorias provinciales todas ellas: pico Cortés (2.370 m), picos del Jierro (2.438 m), Valdominguero (2.266 m), Mazarrasa (2.158 m), Cueto Tejao (2.128 m), pico Deboru (1.883 m); pica Antesotes (1.569 m), loma Carbonal (1.561 m) y, por último, el alto Pirué (1.355 m). «Por el oeste, el límite con Onís sigue de sur a norte los puertos de Ostón, la majada de Belluga, Vega de Batuda, Alto de la Molina, Hoyos de Alda y río de las Cabras» (Vicente Fernández Posada).
Así pues, el hermoso término municipal de Cabrales es «sinónimo» de indómita naturaleza, de terreno eminentemente montañoso, complicado a nivel orográfico, para cuya descripción se distinguen tres comarcas: una meridional, escabrosa por la presencia del Macizo Central de los Picos de Europa; la central, conocida como depresión prelitoral y ocupada por las angostas vegas de los ríos Casaño y Cares, y una tercera comarca, al norte, donde se alza la sierra del Cuera. «Los contrastes son brutales en todo el territorio cabraliego, que salta desde los 2.648 m del Torrecerredo a los 120 m del Cares antes de entrar en el vecino concejo de Peñamellera» (Fernández Posada).
En el concejo cabraliego, cuyo suelo está compuesto por terrenos de tipo silúrico, devónico superior, carbonífero inferior, cretáceo y aluvial, la formación geológica más importante son los Picos de Europa, formados por una masa de roca caliza levantada por la tectónica pirineo-cántabra sobre la depresión litoral al norte y las cuencas del Valdeón y Liébana al sur y sureste de los mismos, y que difieren de otras montañas por la acumulación de calizas carboníferas de gran grosor. La naturaleza caliza de la roca, sensible a la acción del agua de lluvia con contenido en sustancias ácidas que la disuelven, ha hecho que los ríos hayan labrado con el tiempo profundos cañones, todos ellos atravesando o rodeando los Picos de Europa de sur a norte. A su vez, tanto en superficie como en el subsuelo, el agua ha modelado la roca caliza dibujando caprichosas formaciones como jous (hoyos) dolinas, lapiaces, sumideros, cuevas y un sinfín de accidentes geológicos, únicos y espectaculares; en suma, un paraíso de la espeleología visitado todos los años por aficionados y estudiosos nacionales y extranjeros para ahondar en su conocimiento. Además del modelado cárstico en los Picos de Europa ha habido otro, el ocasionado por la actuación del hielo en las sucesivas glaciaciones, formando valles glaciares, lagos, lagunas y depósitos conocidos como morrenas. De la acción de los glaciares hoy únicamente quedan las huellas sobre el terreno y algunos microglaciares con hielo fósil.
En la sierra del Cuera los materiales que se encuentran van desde el Paleozoico hasta el Cuaternario. La mayor parte de esta área está dominada por diversos tipos de calizas. Cuenta, también, con rocas de naturaleza silícea, destacando las cuarcitas. El núcleo de la zona está formado por calizas paleozoicas con modelado cárstico en diferentes plataformas. Existen aquí numerosas formas cársticas, como las dolinas o las uvalas.
En la depresión prelitoral está la zona de formación aluvial, de relleno reciente, cuyo terreno tiene como componente principal la arena, origen tal vez del nombre de la villa de Arenas. Es un espacio de vegas, el más adecuado para las tierras de labor y el asentamiento humano.
Ríos
Por el concejo de alta montaña de Cabrales discurren dos ríos principales, de asombrosas cuencas, sobre cuyas riberas y cercanías se asienta buena parte de los núcleos de población del concejo: son el Cares y el Casaño, que confluyen en Arenas, a tan sólo 145 metros sobre el nivel del mar, después de recoger infinidad de arroyos, ríos y riegas que caen desde las alturas, horadando el terreno en umbrías gargantas. El truchero y salmonero Cares, que nace en la Cordillera Cantábrica y concretamente en Remona (León), corre, a lo largo de 10 km, entre la aldea leonesa de Caín y el puente La Jaya, próximo a Poncebos (Cabrales), por la espectacular garganta de igual nombre moldeada por él, admirada dentro y fuera de nuestras fronteras y merecedora del calificativo de «divina», un enorme foso de 2.000 metros de desnivel que separa los macizos Central y Occidental de los Picos de Europa; la senda que la recorre, de unos 11 km de longitud y totalmente horizontal, es fácilmente transitable, de ahí su saturación en determinadas épocas del año. El Cares, después de bajar hasta Arenas, cambia de dirección para continuar hacia el este por toda la depresión prelitoral entre la sierra del Cuera y los mismos Picos de Europa hasta unirse con el Deva en la zona de Panes, ya en el concejo de Peñamellera Baja.
Por su parte, el Casaño, el segundo curso fluvial en importancia, viene de las montañas del vecino y occidental concejo de Onís por un cauce impracticable hasta la breve vega donde se acomoda Carreña, la capital municipal. Afluente del Cares, desemboca en él a las afueras de la población de Arenas.
Los ríos cabraliegos son, fundamentalmente, cortos y torrenciales. Al Cares aportan sus aguas otras corrientes, entre ellas el Duje, en Poncebos, y el río de Bulnes o río Texu unos metros antes, además de pequeños arroyos. Con el Casaño hacen lo propio los ríos Oscuro y Ribeles, así como los arroyos de La Ría, Mirón, Calabres, la Vaniella y otros más.
Clima
Las diversidad pluviométrica del concejo es consecuencia de su variedad orográfica, asimismo condicionante fundamental del hábitat. Mientras en la comarca del Macizo Central de los Picos de Europa, en las estribaciones del Macizo Oriental o en las zonas afectadas por las peñas de Maín y Portudera la media de las precipitaciones anuales es superior a los 1.500 mm, en áreas de relieve más moderado, como es el caso de las vertientes sureñas de la sierra del Cuera, oscila entre los 1.200 y 1.500 mm, y la zona baja de Cabrales no sobrepasa los 900 mm. Otro tanto sucede con las temperaturas; el contraste es grande entre los lugares de alta montaña, donde las mínimas pueden bajar de los 10 ºC bajo cero y las máximas situarse en agosto entre los 10 y 5 ºC, y la parte baja: los valles del río Casaño y del Cares, cuyos valores térmicos extremos están en los 3º y 4 ºC bajo cero del mes más frío y los 30 ºC del más cálido.
Vegetación
El clima cabraliego y la variedad de paisajes, desde los valles hasta la alta montaña, explican la existencia de numerosas áreas pobladas de arboleda, con especies distintas según la altitud. Las masas forestales de mayor importancia son los bosques de Caoro (Portudera), Vallisondi, Acebuco y Varera, Camba, Tenerosa, Las Moñas, Amuesa, Ostón, Caballar, El Tejo, Juan Robre (Nava), Vierru (Monte la Tabla), Somonte, Pandu, Ardinal, Ridón, Pierraonda y Casañu.
No obstante, Cabrales es territorio de fuertes contrastes, pues en pocos kilómetros se pasa del bosque cerrado a la roca desnuda de las altas cumbres. Por encima de los 1.500 m, las condiciones climáticas y de altitud imponen el matorral de enebros y los pastizales. Por debajo de ese nivel, hay bosques de robles, hayas, castaños, fresnos y tilos instalados en las umbrías, y en las vertientes solanas, encinas y madroños. Las plantaciones de pino son habituales en las vertientes cuarcíticas.
Población y poblamiento
El padrón municipal, en su revisión de enero de 1998, atribuye a Cabrales 2.318 habitantes, 75 menos de los registrados en el de mayo de 1996 (2.393 almas). Su población actual (2.543 hab.), la más baja del siglo, no llega ni siquiera a la mitad de su techo demográfico, alcanzado en 1930 con la añorada cifra de 5.617 personas. Las décadas siguientes comienzan a contabilizar sensibles pérdidas (año 1940, 5.236 hab. y 1950, 4.502 hab.). Pero la crisis poblacional se agudiza, como en la mayor parte del medio rural español, a lo largo de los años sesenta y setenta; en este periodo el concejo pierde un tercio de sus efectivos, pasando de los 4.505 habitantes de 1960 a los 3.016 de 1970. La evolución demográfica posterior confirmaba la tendencia a la baja: en los años 1981, 1986 y 1991 poblaban Cabrales 2.509, 2.629 y 2.543 personas, respectivamente. Sin embargo, recientemente parece haberse puesto freno a las pérdidas; a ello han ayudado, por una parte, la situación socioeconómica de una Asturias históricamente dependiente de la minería de carbón y la siderurgia, dos sectores en profunda crisis, lo que desaconseja la tradicional emigración hacia las zonas industrializadas, con el consiguiente envejecimiento poblacional, y, por otra, el auge en los últimos años del turismo cabraliego, unido a una mayor estima por los productos artesanales, entre ellos el queso, animan la iniciativa de los jóvenes.
El concejo de Cabrales, que en el ámbito administrativo pertenece judicialmente a Llanes y en el religioso constituye un arciprestazgo incluido en el arcedianato de Villaviciosa de la diócesis de Oviedo, se estructura en 9 parroquias o demarcaciones territoriales locales: Arenas, Berodia, Bulnes, Carreña, Poo, Prado (Prau), Puertas, Sotres y Tielve, que se reparten un total de 18 entidades de población de diferentes categorías (villa, lugar y aldea). Arenas, villa de creciente importancia turística, es la localidad más poblada; le sigue Carreña, la capital del concejo. Completan la relación de pueblos: Arangas, Berodia, Inguanzo, Bulnes, Camarmeña, Asiego, Poo, Canales, La Molina, Ortiguero, La Salce, El Escobal, Pandiello, Puertas, Sotres y Tielve.
Economía
La ganadería, perteneciente a un sector primario generador del 46,70% del empleo municipal, es desde muy antiguo el pilar fundamental de su economía, la principal actividad de los cabraliegos y además la única factible en un territorio con pendientes superiores al 20% en el 95% de su superficie y con un 39,91% de suelo improductivo. La agricultura, antaño de producción variada para el consumo familiar, ha cedido la mayoría de sus terrenos para el pasto del ganado —en el que predomina el vacuno sobre el cabrío y el lanar—, que es el soporte de una industria quesera relevante. Los magníficos pastizales de las laderas de las Picos de Europa y la idoneidad de sus vacas, cabras y ovejas han dado merecida fama a la leche con la que se elabora una verdadera joya gastronómica: el queso de Cabrales, elaborado artesanalmente, una variedad de queso azul de calidad suprema, notable sabor e inconfundible olor, un producto que reporta grandes beneficios económicos y publicitarios al concejo. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen, con sede en Carreña, es un organismo autónomo dependiente de la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado de Asturias que se ocupa y preocupa de su calidad.
El terciario, con el 36,34% de los empleos, es un sector en auge, confiado a un turismo —de oferta cada vez más adecuada— que se sustenta, básicamente, en los inmejorables recursos naturales del concejo y sus abundantes posibilidades recreativas (escalada, senderismo, montañismo, descenso de ríos, bicicleta de montaña, pesca, caza...). En este sentido, al enorme atractivo ejercido por los Picos de Europa hay que sumar otros valores tan incontestables como los Monumentos Naturales del Sistema del Trave y la Torca Urriellu y el Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera. Pero el visitante también acude porque le esperan una estupenda cocina local, una interesante patrimonio histórico-artístico y sus fiestas y tradiciones ancestrales.
La industria absorbe el 16,96% de los empleos, principalmente en las ramas de electricidad y construcción y obras públicas. La compañía Electra del Viesgo utiliza las aguas del Cares en las centrales eléctricas de Camarmeña-Poncebos y Arenas, ambas construidas por esa sociedad, la primera, junto con el canal del Cares, entre 1916 y 1921, y la segunda, entre los años 1954 y 1958. El subsector eléctrico es importante no por la cantidad de mano de obra de utilizada sino por la energía producid
Geografía del concejo de Cangas del Narcea
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El concejo o municipio de Cangas del Narcea está situado en la parte suroccidental de Asturias y limita al norte con el concejo de Tineo, al sur con el de Degaña y la comarca leonesa de Laciana, al suroeste con el concejo de Ibias, al este con el de Somiedo y al noroeste con el de Allande.
Con una superficie de 825,44 kilómetros cuadrados, es el de mayor extensión del Principado de Asturias. Tiene una población de 16.340 habitantes (datos de SADEI, año 2003), que se distribuyen en 300 núcleos de población agrupados en 54 parroquias.
La villa de Cangas del Narcea, capital del concejo, se ubica en la confluencia de los ríos Narcea y Luiña. Es el centro administrativo y comercial del concejo, además de la cabecera de servicios de toda la comarca suroccidental.
Hoy, una adecuada red de comunicaciones permite estar a menos de hora y media de Oviedo. Desde el centro de Asturias se accede a Cangas del Narcea por la N-634 (carretera de Galicia), de la que en Cornellana parte el Corredor del Narcea (AS-15). Desde la provincia de León, por Villablino, se puede acceder por la AS-213 a través del puerto de Leitariegos, o por la AS-15 que cruza Degaña y salva el puerto del Rañadoiro. Las otras carreteras que comunican el concejo con sus limítrofes son: la AS-14 con Allande y las AS-211 y AS-29 con Ibias, a través de los puertos del Connio y Pozo de las Mujeres Muertas, respectivamente.
El clima cangués presenta características propias derivadas de su configuración topográfica, teniendo rasgos más acusados que en el resto de Asturias. Responde a las características generales del norte de la península, con precipitaciones abundantes y temperaturas suaves, si bien se manifiestan algunas peculiaridades de influencia del clima continental (heladas en invierno y temperaturas más elevadas en verano). La agricultura, la ganadería y la minería del carbón han sido hasta ahora las principales fuentes de vida de la población canguesa. Actualmente está en auge el turismo rural en la zona, asentado en una impresionante belleza natural, un rico patrimonio cultural y artístico, una excelente gastronomía, una singular artesanía y, sobre todo, en la hospitalidad de sus gentes. Todo esto hace que Cangas del Narcea sea un punto imprescindible para un itinerario por esa Asturias verde, tradicional y mágica, tan llena de matices, tan igual y tan distinta. La Asturias para descubrir.
Naturaleza
El paisaje del concejo cangués es eminentemente montañoso, de abrupta orografía, que le confiere una acusada personalidad. Los valles se suceden encajonados entre montañas, con bellos rincones escasamente alterados, donde aún puede apreciarse la naturaleza en su estado más puro.
De entre las escarpadas sierras que conforman su geografía se erigen numerosos picos. Destaca, entre todos, el Cueto de Arbás, que con 2.007 m es la mayor altura del concejo. También están Caniellas (1.924 m), El Cabril (1.923 m), Monteiro (1.912 m), Rabo de Asno (1.895 m), Pico Fanarrionda (1.885 m), Alto del Corzo (1.637 m). Casi una cuarentena sobrepasan los 1.500 m. Un marco lleno de posibilidades para los amantes del senderismo.
Las especies forestales del suelo cangués son las típicas del bosque atlántico, dominando el roble, castaño, haya, abedul, serbales o capudres, fresnos, arces, avellanos tejos, acebos, etc. En la ribera de los ríos crecen los alisos (humeiros), álamos, y sauces. El monte bajo está dominado por las urces, carqueixas, escobas, helechos y arandaneras.
La intensa explotación forestal de otros tiempos y las quemas para la obtención de pastos dieron paso a repoblaciones, en algunos lugares, con especies foráneas como el pino, si bien en la actualidad se hace con árboles autóctonos. Ello no es óbice para que se conserven los mejores ejemplos de bosques caducifolios, como pueden ser el mítico bosque de Muniellos, el hayedo de Monasterio de Hermo, La Viliella, los del valle del Coto, Parada la Vieja y otros.
Esta riqueza y diversidad en la flora permite albergar una variadísima fauna: osos, lobos, corzos, jabalíes, rebecos, zorros, nutrias, urogallos, perdices, etc.
El territorio está recorrido por toda la cuenca alta del río Narcea, el cual da nombre a este concejo. Desde su nacimiento en las Fuentes del Narcea va recibiendo las aguas del Gillón, Muniellos o Tablizas, Coto, Luiña o Naviego, Antrago, Onón y Argancinas, que junto a otros de menor importancia, configuran una red hidrográfica de más de 300 kilómetros, convirtiendo a Cangas del Narcea en un lugar privilegiado para la pesca de la trucha en ríos de media y alta montaña.
Animales emblemáticos y fauna en general
Oso pardo cantábrico («Ursus arctos», osu).— Es el rey del bosque cangués. Perseguido durante siglos, ha desaparecido de la mayor parte de la cordillera Cantábrica, si bien hoy día se mantiene un número más o menos estable, siendo en Cangas del Narcea donde se localiza la mayor población y densidad, avistándose sobre todo en Muniellos, valle alto del Narcea, valle del Naviego y Genestoso. Busca lugares tranquilos y recónditos, donde en el otoño se alimentará de bellotas, castañas, hayucos, arándanos, carroñas, etc., para invernar en las oseras, donde las hembras paren a sus crías.
Urogallo cantábrico («Tetrao urogallus cantabricus», faisán).— Mantiene sus mejores censos en los terrenos del Parque Natural de Fuentes del Narcea, estando dispersos los cantaderos por todo su territorio (Monasterio de Hermo, Leitariegos, Genestoso, Fuentes de las Montañas, Parada, Monasterio del Coto, etc.). Habita con preferencia en zonas boscosas de relativa altitud, con abedules, hayas, acebos y arandaneras.
Lobo («Canis lupus signatus», llobo).— Este carnívoro, a pesar de haber sido muy perseguido, mantiene una buena población, siendo predador de los abundantes jabalíes y corzos.
Rebeco («Rupicapra rupicapra parva»).— Habita las zonas más altas y escarpadas de la cordillera, estando en fase de recuperación su población.
Corzo («Capreolus capreolus»).— Extraordinariamente abundante en todo el territorio, es fácilmente observable a primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde pastando en prados o claros. Se distinguen fácilmente las hembras de los machos, por tener éstos cuerna.
Jabalí («Sus scrofa», xabaril).— Ocupa todo tipo de hábitat, teniendo una población muy numerosa, lo que lo convierte, junto con el corzo, en la principal especie cinegética objeto de caza.
Nutria («Lutra lutra», llóndriga).— La calidad de las aguas de la vasta red fluvial está avalada por la presencia en ella de colonias de este mustélido que vive en las orillas de los ríos y arroyos.
Pájaros carpinteros (picatueros).— Encuentran aquí su hábitat perfecto ya que la gran masa forestal les proporciona abundantes troncos muertos, donde buscan gusanos e insectos. Se puede observar el pito negro («Dryocopus martius»), el pico mediano («Dendrocopos medius»), torcecuello («Jynx torquilla»), el pico picapinos («Dendrocopus major»).
Otras aves de nuestros bosques son el agateador común («Certhia brachydactyla»), agateador norteño (Certhia familiaris), trepador azul («Sitta europaea»); chotacabras gris («Caprimulgus europaeus»), autillo («Otus scops»), sin olvidarnos de carboneros, herrerillos, oropéndolas y otros.
Perdices.— Es abundante en todo el territorio la perdiz roja («Alectoris rufa»), siendo especie cinegética, mientras que la perdiz pardilla («Perdix perdix») es objeto de protección, ocupando las zonas de mayor altitud.
Rapaces.— Tenemos al azor («Accipiter gentilis»), gavilán («Accipiter nisus»), águila calzada («Hieraaetus pennatus»), águila culebrera, águila real, cárabo («Strix aluco» o curuxa). Ocasionalmente aparecen el buitre leonado o el alimoche.
Mustélidos.— Están bien representados y podemos encontrar el tejón («Meles meles», melandru), la comadreja («Mustela nivalis», muniella), la marta («Martes martes»), la garduña («Martes foina»), armiño («Mustela erminea»), turón común («Mustela putorius»), gineta («Genetta genetta»).
Fauna de ribera.— Sin duda alguna, el tener varios cientos de kilómetros de ríos y arroyos da lugar a una variada fauna fluvial, donde destaca la trucha («Salmo trutta» o truita), principal especie, de gran atractivo para la pesca deportiva; el pescardo («Phoxinus phoxinus»). Anfibios como la salamandra rabilarga («Chioglossa lusitanica»), la salamandra común («Salamandra salamandra» o sacavera) y el tritón ibérico («Triturus boscai»). También habitan estos ríos, además de la ya citada nutria, el raro desmán de los pirineos («Galemys pyrenaicus»). Aves como el mirlo acuático («Cinclus cinclus»), el martín pescador («Alcedo attis»), la lavandera («Motadilla cinerea»).
Espacios protegidos
La riqueza en flora y fauna del concejo de Cangas del Narcea queda bien patente si consideramos las figuras de protección que se despliegan en su territorio, en una clara apuesta por mantener la calidad medioambiental de este entorno privilegiado.
MUNIELLOS
Reserva biológica, declarado Reserva de la Biosfera por el Comité Hombre y Biosfera de la UNESCO en el año 2000, quedando reconocida internacionalmente su singularidad ambiental. Se encuentra en la parte suroccidental del concejo de Cangas del Narcea, siendo el mejor y más extenso robledal de todo Europa.
Vegetación: Predomina el roble albar, además del carballo y rebollo, así como las manchas de hayas. En el fondo de las vallinas (popularmente se dice que Muniellos tiene tantas como días del año) crecen los avellanos, arces, fresnos, sauces y alisos. Por encima de los 1.300 metros aparece el abedul, dando paso a los arbustos, acebos, tejos y serbales. Además la reserva reúne unas 400 especies de flora vascular, algunas especies amenazadas, hongos, musgos y líquenes. Son endemismos propios del lugar el ranúnculo de Muniellos («Ranunculus parnassifolilus muniellensis») y un alga del género batrachospernum.
Fauna: Muniellos contiene la práctica totalidad de los vertebrados descritos en Asturias, destacando sobre todo la presencia del oso pardo cantábrico y del urogallo. También se pueden encontrar hasta un centenar de aves y más de 15.000 invertebrados. Se debe resaltar la gran variedad de murciélagos, de los que se censaron 15 especies, entre ellas el murciélago grande de herradura, una de las especies más raras y amenazadas de Europa.
Breve historia del monte: Perteneció a los condes de Toreno, teniéndose noticia de la utilización de su madera a finales del s. XVI en la reparación de los barcos que regresaron de la Armada Invencible. Su explotación se liga a las construcciones navales de la Armada en el Ferrol (1766). Más tarde se destinan sus maderas para traviesas de ferrocarril, duelas y posteados para la minería. A partir de 1901, los Toreno venden el monte y es explotado por varias empresas hasta que en los años sesenta (s. XX) es comprado por el Estado para su conservación. En 1982 se declara Reserva Biológica; en el 88, Reserva Natural Integral y, finalmente, en el 2000, Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
Cómo llegar: Desde Cangas del Narcea a través de la AS-15 hasta Ventanueva, donde se toma la AS-11 hasta Moal, donde parte el camino que llega a Tablizas, entrada natural al bosque.
Cómo visitarlo: El acceso a la Reserva está restringido a un máximo de 20 personas/día, solicitándose directamente ante la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias (985 105 545).
Itinerarios: Ruta 1. Las lagunas. Partiendo de la casa forestal en Tablizas y tras 11 km se llega a las lagunas glaciares (la Isla, La Honda y La Grande), pasando por Fonculebrera (véase el roblón de Fonculebrera, con más de 7 metros de perímetro y 30 de altura). El regreso se puede hacer por la senda del río (8 km).
Existe otra ruta llamada de los Tres Valles, mucho más larga y dificultosa, que por razones conservacionistas está reservada únicamente a los investigadores y técnicos.
PARQUE NATURAL FUENTES DEL NARCEA
Ubicado en las cabeceras de los ríos Narcea e Ibias, ocupará 555 kilómetros cuadrados, con un relieve accidentado y compartimentado en valles fluviales de pendientes laderas con abundantes canchales y cubiertos de bosques de robles y hayas, que en las zonas más bajas se convierten en castaños o en los bosques de ribera (fresnos, sauces, alisos, etc.), mientras que en cotas altas dan paso a los acebos, tejos, abedules, o serbales, siendo ocupadas las zonas de mayor altitud por monte bajo.
Además del mencionado de Muniellos, otros bosques de gran importancia son el hayedo de Monasterio de Hermo (más de 15 kilómetros cuadrados de ladera), Rengos, Genestoso, Leitariegos-El Gato, Parada la Vieja, valle del río Coto, Los Cadavales, Larón-La Viliella, etc.
RESERVA NATURAL PARCIAL DEL CUETO DE ARBÁS
Situada en las proximidades del puerto de Leitariegos, incluye el pico más alto del concejo (Cueto de Arbás, de 2.007 metros) y la laguna de Arbás, de origen glacial, que se encuentra en su falda rodeada de varias charcas estacionales y ricos ejemplos de endemismos biológicos ligados a las turberas.
Los verdaderos tesoros que alberga la reserva los componen los complejos de vegetación típicos de turberas (Chouchinas, Reconco y Fuentes del Narcea) y los núcleos de vegetación subalpina. En una pequeña balsa de la turbera de Reconco destaca la presencia de nenúfar, única conocida en toda la Península Ibérica.
Z.E.P.A. DE HERMO
Se extiende desde el vecino concejo de Degaña, con presencia de especies como el urogallo, el pito negro o la perdiz parda.
FUENTE: Ayuntamiento de Cangas del Narcea.
Geografía física, humana y económica de Amieva
| Amieva |
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Datos básicos
Situación: Sureste de Asturias.
Límites: Al este, con el de concejo/municipio de Cangas de Onís; al norte, con el de Parres; al oeste, con el de Ponga; al sur, con la provincia de León.
Superficie: 114,86 kilómetros cuadrados.
Altitud: máxima, Torre del Medio/Torre d'Enmedio (2.465 m); mínima, río Sella (100 m).
Población: 912 habitantes.
Capital: Sames.
Parroquias: 5 (Amieva, Argolibio/Argolibiu, Mián, San Román y Sebarga).
Entidades singulares de población: Amieva (lugar), El Restaño/El Restañu (casería) y El Siete (casería), en la parroquia de Amieva; Argolibio/Argolibiu (lugar), Camporriondi/Campurriondi (barrio), Los Caneyones (casería), Carmeneru (casería), Ceneya (barrio), La Cetreda (casería), Cien (lugar), La Fuente del Sapu/La Fuente'l Sapu (casería), Gorgoyones/Gurguyones (casería), La Mata (casería), El Molín de la Llastra (casería), Palombierga (casería), Puente de Vega/Puente Vega (barrio), Rañes (barrio), La Teyera (barrio), Vega de Camporriondi/La Vega Campurriondi (casería) y Vega de Cien/Vega Cien (lugar), en la parroquia de Argolibio/Argolibiu; Buxil (barrio), Carbes (lugar), Corigos (barrio), Les Estazaes (casería), La Fresneda (lugar), Los Grazos (barrio), Jumoriu/Llumeriu (barrio), La Llandera (casería), La Llomba (casería), Matabueyes/Matagüés (casería), Miyares (barrio), Parcia (barrio), Pervís (lugar), El Pontigo/El Pontigu (barrio), Precendi (lugar), Puente Dobra/El Puente Dobra (casería), Sames (lugar), Santillán (lugar), Teyacrespa (barrio), Vega de Pervís/La Vega Pervís (lugar), Les Vegues (casería) y Vis (lugar), en la parroquia de Mián; La Llana/La Yana (casería) y San Román (lugar), en la parroquia de San Román; Arnaño/Arnañu (barrio), Berducéu (casería), El Camperón (casería), Cirieño/Cirieñu (lugar), Eno/Enu (lugar), La Mollera (barrio), Pen (lugar), Polvorosas/Les Polvoroses (casería), Santa Olaya/Santolaya (barrio), Santoveña (lugar), Siña (barrio), Vega de Sebarga/La Vega de Sebarga (lugar), Villanueva (casería) y Villaverde (lugar), en la parroquia de Sebarga.
Partido judicial: Cangas de Onís.
Comarca: 8 — — ORIENTE (concejos de Amieva, Cabrales, Cangas de Onís, Caravia, Colunga, Llanes, Onís, Parres, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Piloña, Ponga, Ribadedeva y Ribadesella).
Mancomunidad: El concejo de Amieva forma parte de dos mancomunidades:
–MANCOMUNIDAD CONCEJOS DEL ORIENTE DE ASTURIAS (concejos de Amieva, Cabrales, Cangas de Onís, Parres, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Llanes, Onís, Ponga, Ribadedeva, Ribadesella, Piloña y Caravia).
–MANCOMUNIDAD DE CONCEJOS DE CANGAS DE ONÍS, AMIEVA, ONÍS Y PONGA.
SITUACIÓN
El concejo de Amieva se enmarca geográficamente en la comarca oriental del Asturias, formando parte, dentro de esa comarca, del territorio de Picos de Europa y del Alto Sella, que son sus dos grandes referencias naturales; de hecho el municipio ha elegido como eslogan turístico «lo natural de los Picos de Europa», pero sin dejar a un lado esa otra seña de identidad que es el curso alto del río Sella, el gran río del oriente asturiano. La superficie total del territorio es de 114,86 kilómetros cuadrados, de los cuales un 35% (unas 4.000 Ha) están incluidos dentro del Parque Nacional de Picos de Europa.
La situación geográfica lo vincula muy especialmente a la zona de influencia de Cangas de Onís. El municipio limita al este (seríamos más precisos diciendo al noreste) con el de Cangas de Onís, al norte con el de Parres y al oeste (o suroeste) con el de Ponga; al sur ya nos encontramos con tierras administrativamente leonesas, con los términos de Sajambre (por el sur) y Valdeón (por el sudeste).
La población del territorio, en torno a los 900 habitantes (912, según el último censo), se distribuye en 58 entidades singulares, agrupadas así mismo en 5 parroquias o entidades colectivas:
–San Juan de Amieva, con sede en la localidad homónima, y que incluye también el caserío de El Restañu.
–San Román de Amieva, con la única entidad del pueblo de San Román.
–San Martín de Argolibio, con las entidades de Argolibio, Vega de Cien, Campurriondi, Cien, Ceneya y otros caseríos menores.
–Santa María de Mián, cuya sede histórica es el lugar de Mián, e incluye Sames, Carbes, Precendi, Santillán, Vega Pervís, Pervís, Vis, La Fresneda y otros caseríos de menor tamaño.
–Nuestra Señora de las Nieves de Sebarga, con los pueblos de Cirieño, Pen, Villaverde, Santoveña, Eno, Vega de Sebarga y los caseríos de Arnaño, Siña, La Mollera y Santa Olaya.
La capital municipal es la localidad de SAMES, aunque el Ayuntamiento tiene su sede en Precendi, después de haber estado sucesivamente en Amieva y Sames.
RELIEVE
La característica fundamental del relieve de Amieva es la fragosidad; se trata de un relieve muy quebrado, en el que se alternan las grandes alturas cercanas o superiores a los 2.000 metros con valles muy hondos y angostos. Geológicamente hablando, la característica fundamental es un relieve que se constituyó en el paleozoico carbonífero, constituido sobre todo por calizas de montaña y, en menor medida, pizarras y cuarcitas.
La cota máxima del concejo se sitúa en la Torre del Medio (o Torre d'Enmedio), en pleno macizo occidental de Picos de Europa, con 2.465 metros de altura, aunque quizá la altura más emblemática del concejo sea el Cantu Cabroneru, con sus 1.998 metros; la cota mínima se sitúa en el río Sella, a 100 metros sobre el nivel del mar. Sames está a 220 metros y la sede consistorial a 150 m.
Con esos rasgos característicos, se pueden distinguir en el municipio varias unidades de relieve, divididas por los cursos de los tres grandes ríos que riegan el territorio: el ya mencionado Sella, el Ponga y el Dobra.
La zona más oriental de concejo cae directamente dentro de los terrenos del Parque Nacional, en su macizo occidental (conocido como el Cornión); en esta zona es donde se alcanzan las mayores alturas (superiores a los 2.000 metros), muchas de ellas compartidas con el vecino concejo de Cangas de Onís: el Cotalba (con 2.028 metros), con el mirador de Ordiales a sus pies, la Torre de Cebolleda (2.438 metros), el Requexón (2.170 metros) o la Torre de las Tres Marías (2.416 metros) son algunas de las cumbres de esta zona.
Al occidente del Cornión se alza otra de las unidades de relieve: el pre-Cornión, sistema bien diferenciado por los cursos de los ríos Dobra y Sella. Esta unidad se divide a su vez en pequeños cordales: la sierra de Amieva (que en los mapas aparece también como sierra de la Escoba) y la sierra de Vis, el macizo de Beza y otras unidades menores.
La sierra de Amieva tiene una dirección NO-SE, con alturas como Bescoba, Priniello o los Redondos; a partir del collado Sañín toma una derivación N en lo que se conoce como sierra de Vis, que cae sobre Puentedobra.
Desde el collado del Cuetu Angón, que podríamos decir marca el final de la sierra de Amieva, esta alineación toma una derivación S hasta alcanzar la máxima altura en la porra Valdepino (1.744 metros).
Por su parte, la sierra de Beza cierra el concejo por el sur, en su límite con Sajambre. Su dirección es aproximadamente NO-SE, y arranca de la sierra de Laconia; las alturas más importantes son la peña Beza (1.964 metros), la Cotorra (1.516 metros), ambas en el límite con León, y el majestuoso Cantu Cabroneru, una de las montañas señeras del territorio de Amieva.
Es precisamente en el valle que se extiende entre estas alturas y el río Sella donde se asientan la mayor parte de las poblaciones del concejo, siendo San Román la situada a mayor altura (640 metros).
Al oeste del Sella se alzan las estribaciones finales del cordal del Colláu Zorru, que recorre de S a N el vecino concejo de Ponga y que entra en Amieva por el «picu» Pierzu (1.552 metros) y toma dos derivaciones: en dirección oeste se alzan picos como la Silla de Cabestredo o el Carriá, hasta caer sobre el desfiladero de los Beyos; la otra toma una dirección norte no tan marcada, ya que algunas alturas derivan hacia el curso final del Ponga y otras hacia el Sella hasta caer sobre Santillán.
Finalmente, hay una pequeña porción del territorio de Amieva, la situada al norte del curso del río Ponga y que limita con tierras de Parres y Ponga, con las elevaciones de la sierra Faces (de perfiles más alomados y situada al norte) y la Mota Cetín, con su característico perfil y situada al noroeste, en los confines de los tres concejos.
De la superficie del concejo tan sólo el 5,20% se encuentra por debajo de los 200 metros de altura, algo más del 50% está entre los 200 y los 800 metros, quedando por encima de esa altura casi el 44% del territorio, que a su vez tiene más del 50% de su total con pendientes por encima del 50%. Si esto lo comparamos con Asturias, se comprueba lo escarpado que resulta el relieve de Amieva: en Asturias algo más del 30% del total de la superficie está por encima de los 800 metros, representando las alturas menores a 200 metros casi el 19%; en la franja intermedia se sitúa algo más del 50% de la región.
Según los usos del terreno, tan sólo el 0,17% del mismo se dedica a tierras de cultivo, mientras la superficie de pastos se eleva ya al 33,63% y la forestal a casi el 50%; el resto del territorio (aproximadamente un 17%) lo ocupan terrenos improductivos, aguas y otras superficies. En el caso de Asturias, los porcentajes se mueven en franjas parecidas: algo más de terrenos de cultivo (2,76%), algo menos de pastizales (28,69%), algo más de superficie forestal (54,83%) y algo menos de terrenos improductivos (13,71%).
RÍOS
La hidrografía del concejo está marcada por los cursos de tres ríos, ya mencionados: el Sella, el Dobra y el Ponga.
El Dobra se podría definir como el río por excelencia de Amieva, ya que casi todo su curso transcurre pegado a estas tierras. Nace en el collado Dobres (Valdeón); a partir de Carombo se encajona en un desfiladero, la famosa Jocica (en la cual se construyó la presa homónima), del que sale a la altura de Ceremal, donde el cauce se abre mínimamente hasta que accede al remanso del valle Angón, a partir del cual se vuelve a encerrar en nuevas angosturas hasta formar el inaccesible (o casi) desfiladero del Dobra; a partir del lugar conocido como Mecedura de los Ríos (donde recibe aguas de los ríos Pelabarda, Pomperi y Junjumia, que bajan de las montañas de Covadonga) y hasta su desembocadura en el Sella, en el lugar de Puentedobra, el río traza la divisoria entre los concejos de Amieva y Cangas. Al margen de las aguas mencionadas que recibe por su derecha, por la izquierda destaca como afluente el río Toneyu. Su recorrido tiene una dirección NO y alcanza aproximadamente los 22 km.
El Ponga transcurre por Amieva en su tramo más bajo, en un recorrido de unos 6 kilómetros, que inicia poco después de la localidad de Sellaño y termina en el lugar de Trambesagües, en las cercanías de Santillán, donde vierte aguas al Sella. En ese tramo sólo recibe aguas de dos riachuelos de cierta importancia: el río Melón por la izquierda, que baja del Cantu Trebandi, y el río Pontón por la derecha, que baja de las laderas del Pierzu.
Por su parte, el Sella tiene en Amieva un recorrido de unos 13 kilómetros, que inicia a la altura de Cruz de la Lloreda, abandonando el concejo en Puentedobra. Este recorrido se inicia con los primeros (o últimos, según en qué dirección se mire) pasos del desfiladero de los Beyos, que tiene en Amieva un recorrido aproximado de 1,5 km. De todos modos, el Sella en Amieva tiene un recorrido bastante angosto hasta que alcanza la localidad de Vega de Pervís, donde ya el valle se abre dando inicio al tramo medio de este río; se puede considerar, por tanto, que el recorrido del Sella en el concejo de Amieva se enmarca aún en el tramo alto. No recibe muchos afluentes este río durante su tramo amievense, excepción hecha del Ponga (ya que el Dobra vierte aguas en la misma raya que divide Amieva y Cangas); de todos modos, se pueden mencionar, por la derecha, el Vallejón y el Pandiello, que desembocan juntos a la altura de Ceneya, y el Colín que vierte en Campurriondi; por la izquierda, cabe señalar a la riega Palombierda, que se convierte en río Villar o Cameneru, que vierte a la altura de Mián, y el río El Regatu, que desemboca poco antes de Santillán.
CLIMA
La cercanía de la costa hace que el clima de Amieva mantenga unos rasgos oceánicos, con temperaturas suaves y un alto índice de pluviosidad anual.
La temperatura media en los meses más cálidos se sitúa en torno a los 16 ºC, mientras la de los meses más fríos lo hace en los 5 ºC.
En cuanto a las precipitaciones, y siempre según datos recogidos en la estación de El Restañu (situada a 700 m), alcanzan un total de 1.763 mm anuales, siendo los meses más lluviosos noviembre (216,1 mm) y diciembre (222,5 mm), mientras los más secos son julio (59,5 mm) y agosto (92,2 mm).
La nieve es un fenómeno relativamente frecuente, apareciendo de una media anual de unos 19 días con este tipo de precipitaciones (lo que significa un 12,79% del total de días con precipitaciones).
Otros fenómenos atmosféricos frecuentes son el rocío (una media de 19 días al año), la escarcha (28 días al año) y sobre todo la niebla (50 días de media).
FLORA
Como ya se apuntó más arriba, Amieva se encuadra dentro de la región de Picos de Europa, que a su vez son parte de la región climática eurosiberiana, característica de la España húmeda.
Toda región climática presenta unas condiciones climáticas que varían con la altitud y la latitud, dando origen a los «pisos bioclimáticos», que a su vez tienen asociados distintos «pisos de vegetación». En la región eurosiberiana se distinguen los siguientes pisos de vegetación:
–Colino (dividido en termocolino y colino), entre los 0 y los 800 metros.
–Montano (montano inferior y superior), entre los 800 y los 1.800 metros.
–Subalpino (inferior y superior), entre los 1.800 y los 2.400 metros.
–Alpino (inferior y superior), por encima de los 2.400 metros.
En la zona de Picos de Europa, que se caracteriza por un gran desnivel, aparecen todos los pisos de vegetación excepto el termocolino; Amieva es un buen reflejo de ello:
–El piso colino presenta en sus niveles más bajos bosques de ribera, en los que se entremezclan álamos, fresnos, sauces o alisos. A medida que se asciende en este nivel, aparecen los bosques mixtos caducifolios (fresnos, robles, tilos, arces, olmos, nogales...). Es frecuente que en este piso los bosques se alternen con los prados de siega y las tierras de cultivo.
–El piso montano inferior presenta ya una abundancia de los robledales.
–El montano superior se caracteriza porque el robledal va dejando paso a las hayas que, en los niveles más bajos de este piso, se entremezclan con tejos, acebos, serbales, abedules o espinos, mientras según se va ascendiendo las manchas de haya se adueñan por completo del terreno; de hecho, el hayedo es el bosque más característico de la zona de Picos, representado en Amieva por el espléndido monte Carombu o por el monte la Llampona (en las laderas del Cabroneru). Otras manchas boscosas de interés en este nivel son el monte los Tornos y el monte Cortegueros, un hayedo que alberga una de las mejores manchas de tejos del Parque Nacional.
–El piso subalpino presenta ya una desnudez en cuanto a vegetación arbórea, siendo más característicos los matorrales, entremezclados frecuentemente con especies herbáceas adaptadas ya a unas condiciones más difíciles, que son las que impiden que prospere la vegetación arbórea.
–El piso alpino es ya el reino de la roca casi desnuda, con condiciones climáticas extremas, a las que sólo resisten algunas especies herbáceas muy adaptadas.
FAUNA
Si en Amieva se da la misma riqueza de flora que en el resto del ámbito del Parque Nacional o de la comarca del Alto Sella, la fauna no es ajena a esa riqueza, ya que el grado de conservación de la mayoría de las manchas boscosas de la zona ha favorecido la misma conservación de una gran variedad de especies animales. De todos modos, la presencia y la presión humana en tiempos más recientes ha tenido como consecuencia la desaparición de algunas especies: la cabra pirenaica (subespecie «lusitanica»), irrecuperable, y el quebrantahuesos, que se pretende reintroducir.
Si se comienza por el medio acuático, la trucha es la especie más común, apareciendo también el salmón, la anguila, el reo, tritones, ranas o salamandras; no es tampoco extraña la aparición de la nutria, cuya presencia es indicio del grado de conservación del medio fluvial. Asociadas también a este medio, se pueden observar aves como el mirlo acuático, lavanderas o el martín pescador.
En el bosque aparecen gran número de especies, desde las pequeñas rapaces como el azor, el cárabo o la lechuza, otras aves como los herrerillos, los carboneros o los pájaros carpinteros (pico picapinos, pico mediano y pito negro). Es también el ámbito ideal para mamíferos como el gato montés, la jineta, el tejón o el zorro, lo mismo que para ungulados como el corzo o el ciervo, sin olvidar al numeroso jabalí. Cuando el bosque se compone únicamente de especies como el roble o el haya, es posible observar una de las especies más representativas, el mítico y cada vez más escaso urogallo. Esta gallinácea, considerada como el ave más hermosa de los bosques asturianos, tiene su época de celo entre los meses de abril y mayo (época en la que también es más vulnerable), cuando en los cantaderos se produce el cortejo en el que los machos atraen a las hembras desplegando su llamativo plumaje y emitiendo un característico sonido.
Por encima ya del ámbito boscoso, aunque en determinadas circunstancias climáticas recurra a él, se encuentra el auténtico rey de la fauna de Amieva y toda la comarca de Picos: el rebeco. Generalmente agrupado en manadas, en las que se pueden distinguir machos y hembras: el color parduzco de la cubierta es común a ambos sexos (con el característico color blanquecino en la parte trasera), siendo las hembras más pequeñas que los machos; también se les puede distinguir por las cuernas: los machos exhiben unos cuernos más gruesos y ganchudos, mientras las hembras los tienen más abiertos en las puntas. Otra forma de distinguirlos es en la época de cría, cuando las hembras forman grupos compactos con las crías del año, mientras los machos reproductores están apartados en solitario, y los jóvenes de 3-4 años forman también pequeños grupos homogéneos.
Entre las grandes aves, aparecen el águila real, el buitre, el alimoche o el ratonero.
Tampoco se pueden olvidar dos especies que han adquirido el rango de míticas en la fauna de la zona: el oso pardo y el lobo. El primero, cada vez más escaso, encuentra en la zona un lugar de paso en sus vagabundeos; por su parte el lobo es la especie más temida, cuando no odiada, ya que su gran movilidad hace que, aunque su población no sea muy grande (la guardería del Parque estima que hay unos 12 ejemplares), pueda aparecer en cualquier lugar: el principal motivo de la inquina que se le tiene deriva de que su tradicional dieta basada en el corzo, el rebeco o el jabalí se ha visto diversificada con los frecuentes daños que causa a la cabaña ganadera que ocupa los pastos en verano.
Población
La población actual de Amieva se sitúa en torno a las 900 personas, repartidas en 58 entidades de población; sin embargo, buena parte de ellas apenas si mantienen algún morador, o simplemente se han quedado vacías.
La mayor entidad en cuanto a número de habitantes es la localidad de Amieva, con 116 residentes, seguida de Sames con 75, Cirieño con 75, Vega de Cien con 54, Vis con 48 y Cien y Argolibio con 45; en el otro lado de la lista, deshabitados o ya casi despoblados hay pueblos y caseríos como Arnaño, Rañes, Siña, Carmeneru, Matabueyes, Jumoriu... Por entidades colectivas o parroquias, la población se distribuye de la siguiente manera: Amieva cuenta con 117 habitantes, San Martín de Argolibio con 220, Mián con 319, San Román con 24 y Sebarga con 232.
La estructura de la población en el concejo (de acuerdo a las cifras del padrón municipal), sigue la tendencia de la mayor parte de los municipios rurales asturianos, muy particularmente los de montaña:
–Por sexos, hay un predominio de hombres sobre mujeres, sumando los primeros 488 efectivos, frente a las 424 mujeres. Este desequilibrio se da en las franjas de edad intermedias: los más jóvenes presentan 49 mujeres frente a 46 varones y los mayores de 65 años, con 190 mujeres frente a 143 hombres; es especialmente llamativo que entre los 45 y los 65 años los varones más que duplican en número a las mujeres: 157 frente a 66.
–Otro de los desequilibrios que presenta la población de Amieva aparece en la pirámide de edades: las edades más jóvenes –que situaríamos entre los 0 y los 19 años– suman sólo 95 moradores, los habitantes entre 20 y 45 años suman 261, entre 45 y 65 hay 223 pobladores y por encima de 65 se alcanzan los 333; si trazásemos una línea divisoria en los 45 años, por debajo de esa edad hay en Amieva 356 personas (39,04% del total), frente a las 556 que hay por encima (60,96%). De esta manera, la pirámide de población es la típica de los concejos envejecidos, con una base muy estrecha, y una cúspide que se va ensanchando en las edades más altas, lo que da un índice de vejez de 3,5 viejos por cada joven.
En cuanto a la evolución de la población, la tendencia ha sido decreciente desde mediados del siglo pasado, especialmente a partir de la década de los años 60. Hasta los años 50 la población se mantuvo por encima de los 2.500 habitantes, incluso de manera muy holgada en las 5 primeras décadas del siglo (el máximo poblacional se alcanzó en la segunda, con 2.797 habitantes). En los años 60 se baja por primera vez de los 2.500 efectivos, cifra que ya no se volvió a alcanzar, ya que el desgaste poblacional se incrementó en las décadas siguientes: 1.691 habitantes en los años 70, 1.249 en el censo de 1981, 1.001 diez años después, tendencia ésta que se ha mantenido hasta hoy (salvo un levísimo repunte en 1993, cuando de los 1.003 se pasó a los 1.025): el padrón actual arroja una cifra de 912 habitantes.
En cuanto al movimiento natural de la población, en la última década todos los años han arrojado un saldo vegetativo negativo, moviéndose en una media de —12,5; fue especialmente negativo 1991, en el que se arrojó un saldo de —20, con sólo dos nacimientos frente a 22 defunciones; por el contrario, el año siguiente fue el más positivo de la década, con un saldo de —2 (8 nacimientos y 10 defunciones). En ese mismo período de tiempo, el número de matrimonios fue de 30, con dos años (1994 y 1995) en los que no hubo ninguno, estando el máximo en los 7 celebrados en 1996.
ECONOMÍA
SADEI (Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales), en su informe para el año 2000, ofrece las siguientes estadísticas laborales, en cuanto a número de empleos por sectores: hay en Amieva un total de 289 personas empleadas, de las cuales el 68,51% (198) se dedican a la agricultura, mientras 21 empleos están dentro del sector industrial (el 7,27%), 26 dentro del sector de la construcción (el 9%), y el sector servicios daba empleo a un total de 44 personas (el 15,22% de la población activa).
Las estadísticas del paro, siempre según la misma fuente, elevaban la cifra a 28 desempleados, de los cuales 19 eran hombres y 9 mujeres. En cuanto a edades, dos desempleados eran menores de 25 años (las dos mujeres), 15 estaban entre los 25 y 44 años (9 hombres y 6 mujeres) y 11 por encima de 45 años (10 hombres y 1 mujer). Por sectores económicos, los desempleados se distribuían así: 1 en el sector primario (agricultura y pesca), 2 en el secundario (industria), 3 en la construcción y 18 en el sector servicios, las personas inscritas sin empleo anterior eran 4.
Otros datos económicos de interés que ofrece SADEI son:
–La cabaña de vacuno tenía en el año 2000 un total de 3.340 cabezas, de las cuales 2.017 eran hembras reproductoras. La especialización cárnica en el vacuno del concejo se ve reflejada en el hecho de que sólo había 5 ejemplares de frisona, predominando las razas de cruce y otras. Aparte del vacuno, otras especies ganaderas presentes son el ovino (con 1.550 cabezas), el caprino (1.483 cabezas) y con cantidades menores, el equino, el porcino y las aves de corral.
–El número de explotaciones ganaderas era de 145, de las que tan sólo 3 figuraban con cuota láctea, siendo la producción lechera de 99 toneladas.
–El parque de maquinaria agrícola ofrecía cifras como las siguientes: 34 tractores censados, 28 motocultores y 113 motosegadoras.
–Había un total de 33 Ha de cultivo, dedicadas en su mayor parte a cultivos forrajeros (12 Ha), seguidas de las dedicadas a frutales (9 Ha) y a tubérculos (6 Ha).
–Un total de 66,18 kilómetros cuadrados de la superficie del concejo estaban censados, la mayoría en régimen de propiedad; la diferencia entre la superficie censada y la total del concejo era de 47,52 kilómetros cuadrados.
–Había un total de 64 licencias del IAE (Impuesto de Actividades Económicas), estando las mayores cifras en hostelería (17), en la construcción (15) y en comercio y reparación (12).
(Texto: FLORENTINO ARTIME FERNÁNDEZ
Geografía del concejo de Piloña
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Geografía física, económica y humana del concejo de Piloña
1. SITUACIÓN
Piloña es un municipio o concejo con 283,89 kilómetros cuadrados de superficie, enclavado en la comarca centro-oriental de Asturias, que goza de una situación privilegiada. Limita con los concejos de Villaviciosa y Colunga al Norte, Cabranes al Noroeste, Nava al Oeste, Laviana al Suroeste, Caso y Sobrescobio al Sur, Ponga al Sureste y Parres al Este. Su capital, la villa de Infiesto, dista por carretera 45 km de Oviedo (capital de Asturias), 65 de Gijón y 67 de Avilés, las tres ciudades asturianas más importantes. La distancia con respecto a otros lugares de interés es la siguiente: Llanes, 61 km; Ribadesella, 41 km; Cangas de Onís, 28 km; los Lagos de Covadonga, 51 km; Villaviciosa, 23 km.
Situado a tan sólo 20 minutos de Cangas de Onís o el Parque Nacional de los Picos de Europa, próximo también a las playas de Colunga, Lastres, Ribadesella y a sólo 30 minutos de Oviedo, Piloña es una extraordinaria excusa para un fin de semana o vacaciones de reencuentro con la naturaleza y el descanso.
2. COMUNICACIONES
El concejo piloñés está inmejorablemente comunicado tanto por tres como por carretera.
La carretera N-634 recorre el concejo de Oeste a Este y lo comunica con los principales núcleos de población del Principado de Asturias. Las comunicaciones con el concejo limítrofe de Villaviciosa se establecen a través de la carretera AS-255, con el de Colunga por medio de las AS-259 y AS-258. La AS-254 comunica Piloña con Campo de Caso y la AS-339 con Ponga.
• Por autobús
Por la N-634 circulan dos líneas regulares de viajeros, una de carácter provincial con los siguientes recorridos: Oviedo, Pola de Siero, Lieres, Nava, Infiesto, Arriondas, desde donde derivan dos rutas, una hacia Ribadesella, Posada, Llanes y Bustio, y la otra hacia Cangas de Onís, donde se ramifica en otras tres: la primera en dirección a Onís, Arenas de Cabrales, Panes, Colombres y Bustio; la segunda, a Covadonga y, durante el verano a los Lagos; por último, la tercera ruta es a San Juan de Beleño o a Oseja de Sajambre. Por Infiesto pasa diariamente un buen número de autobuses en servicios ascendentes y descendentes.
La segunda línea regular de viajeros realiza el itinerario siguiente: Gijón, Oviedo, Infiesto, Santander, Bilbao, San Sebastián, Irún, con paradas en las principales ciudades de las provincias cuyas capitales se han mencionado. Estos servicios son diarios.
También existen autobuses de línea que comunican las distintas partes del concejo entre sí y éste con los próximos.
• Por ferrocarril
La compañía de Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE) explota la actual línea de ferrocarril que sirve al concejo de Piloña. En la actualidad se realizan varios viajes diarios entre Oviedo y Santander, respectivamente, en ambos sentidos, todos con varias paradas en el concejo de Piloña, en concreto en la estación de Infiesto y los apeaderos de Pintueles, Infiesto, Villamayor y Sevares.
3. RELIEVE
Considerado tradicionalmente como un concejo de montaña, en Piloña —cuyo territorio está en gran parte inmerso en una fosa tectónica o depresión del Terciario, recorrida por el río Piloña y escoltada al Norte y Sur por un sistema de cordilleras, sierras y cordales de alturas variables— contrastan estos espacios de grandes altitudes, como el Vízcares (punto de mayor altura del concejo, con 1.419 m), Pico Maoño (1.418 m), Cerro Rosellón (1.125 m) y Pico Cuña (1.265 m), con la riqueza de las tierras más bajas, que configuran las amplias vegas del valle en donde se asienta la mayoría de la población dedicada a las actividades agropecuarias e industriales.
Aunque son numerosas las sierras que se reparten por todo el territorio (sierra de Aves, sierra de Giblaniella, sierra Bedular...), la sierra del Sueve es una de las más importantes. Se alza muy próxima al mar y su trazado discurre paralelo a él. La sierra del Sueve —Reserva Nacional— se encuentra dentro de los términos municipales de Ribadesella, Caravia, Colunga, Parres y Piloña.
4. RED HIDROGRÁFICA
Este concejo pertenece a la cuenca hidrográfica del río Sella, siendo el Piloña, también llamado río Grande, el más importante, caudaloso y el gran colector de los ríos y arroyos que discurren por estas tierras, como el río de La Marea, el Espinaredo, el río Valle, el Tendi, el Color... La riqueza hídrica ha favorecido el desarrollo de la pesca, convirtiéndola en una de las actividades con mayor atractivo del municipio.
5. CLIMA
El territorio piloñés tiene un clima oceánico, templado, con precipitaciones durante todo el año, aunque mayores en invierno y escasas en verano, y una diferencia térmica moderada entre la media del mes más frío (enero, por lo general) y la del más cálido, que suele ser agosto.
6. VEGETACIÓN Y FAUNA
La fértil zona cretácea de Piloña está poblada por grandes masas boscosas de hayas, robles, castaños y avellanos. Las laderas de la montañas, por su parte, están cubiertas por hermosos y verdes prados, «que forman verdaderos parques naturales en las camperas de Sellón, Cayón, Tebrandi; las majadas de Espineres (Sueve), Brañaviella, La Teja, Muriosa, Aves, Tameces, Pedroso, Ñiaño, Lleranes, Corralín, las colladas de Campucina, Muñera, Arnicio, Piedrafita, Merandi, Terdesierro y otros espacios naturales de igual belleza que abarcan todo el concejo» (Ángel Melendi Toyos, «Piloña», Asturias a través de sus concejos, pág. 728, Edit. Prensa Asturiana S.A./La Nueva España, Oviedo, 1998).
La fauna de la importante reserva del Sueve cuenta con especies como corzos, venados, jabalíes y gamos, pero el más representativo de todos los animales es, sin duda, el asturcón. Este pequeño caballo forma parte de una de las razas más antiguas. Aunque su tamaño y peso es inferior al de los caballos de tipo medio, los asturcones de pelo negro y abundante crin son fuertes, ágiles y muy resistentes. Estos caballos, que han estado en peligro de extinción, han subsistido gracias a esta sierra y a la Asociación para la Conservación del Asturcón del Sueve (ACAS), formada por varios ganaderos de la zona. Todos los años, desde 1979, esta asociación organiza la Fiesta del Asturcón, declarada de Interés Turístico Regional, que tiene como sede la bellísima majada de Espineres y a la que acuden centenares de amigos de la naturaleza. El objetivo de esta fiesta es difundir entre la opinión pública las peculiaridades y costumbres del caballo asturcón, así como admirar y conocer esta bellísima montaña que es el Sueve.
7. POBLACIÓN
Desde un punto de vista administrativo, Piloña es cabeza de partido judicial y se compone de las siguientes parroquias: Anayo, Artedosa/L'Arteosa, Beloncio/Belonciu, Borines/Boriñes, Cereceda/Cerecea, Coya, Espinaredo/Espinaréu, Lodeña/Ludeña, La Marea, Maza, Miyares, Los Montes/Los Montes de Sebares, Pintueles, Ques, San Antonio/L'Infiestu, San Juan de Berbío, San Román de Villa/San Román, Sellón/El Sellón, Sevares, Sorribas/Sorribes, El Tozo/El Tozu, Valle, Vallobal/Valloval y Villamayor.
En 2004 el concejo de Piloña registraba un total de 8.475 habitantes (datos del INE), para una superficie de 283,89 kilómetros cuadrados, lo que supone una densidad de poco más de 35 habitantes por kilómetro cuadrado, muy desigualmente repartidos a lo largo del territorio municipal, con un peso cada vez menor de las zonas rurales más montañosas y una mayor concentración en las más cercanas a las principales vías de comunicación.
Piloña ha venido perdiendo población durante todo el siglo XX, exceptuando la segunda década. En 1900 se contabilizaban 18.228 habitantes, mientras que los datos del censo de 1991 reflejaban un 47% menos (9.668). El ritmo de pérdidas fue más lento hasta 1940, incrementándose a partir de esa fecha hasta alcanzar un máximo intercensal del 17% entre 1960 y 1970, es decir, más de 1.000 personas. Las causas hay que buscarlas en la atracción económica de la zona central asturiana. Esta gran pérdida de población afectó, además, a la población joven en edad de trabajar, y especialmente al sexo femenino, que tenía posibilidades de trabajar de manera asalariada en el sector servicios de baja cualificación.
Las pérdidas continuaron en los años siguientes, configurando una pirámide de población de base truncada y