Ir a Villa Condal de Noreña, gastronómica y chacinera
NOREÑA, GASTRONÓMICA, CHACINERA Y HOSPITALARIA
Sois cuatro mil corazones andando, de artistas y artesanos al mismo tiempo, y hacéis el milagro de que la gente que traéis de fuera ya no se va nunca de vosotros, y lo aviso, no en el concejo más pequeño de Asturias, sino el más grande, que no es lo mismo. (Tico Medina)
Ante todo chacinera
Si tuviésemos que dar una característica concreta a la Villa Condal de Noreña —enclavada como una isla en el centro del vecino concejo de Siero— sería, sin lugar a dudas, la chacinera. En el año 1875, se fundaba la primera fábrica dedicada a la industria cárnica y desde entonces todo el municipio se desarrolló en torno a esa creación.
Las nuevas fábricas se fueron sucediendo... y no sólo dedicadas a los chorizos y las morcillas característicamente ahumandas, sino que las primeras mortadelas, el jamón York, etc., fueron conocidos en España gracias a la entonces creciente industria noreñense. Aquellos productos que gozaron de una increíble demanda se siguen fabricando en la actualidad con la misma calidad de entonces y luchando ante la competencia que, con el transcurrir de los años, fue surgiendo en todo el país, siguiendo la pauta marcada por este pequeño pueblo.
Aquellas marcas, La Carolina, La Belarmina, La Perla Asturiana o La Invencible, han quedado ya para el recuerdo, pero, afortunadamente, se mantienen otras muchas que nos hacen olvidar la nostalgia de aquellas primitivas para satisfacción de los habitantes de esta villa y satisfacer, asimismo, el paladar más exigente de cuantos conocen las excelencias de las fábricas noreñenses.
Capital gastronómica
Un orgullo de siempre en Noreña ha sido su cocina de buen yantar. Degustar los productos típicos y recorrer los establecimientos de hostelería no sólo es hábito de los contertulios noreñenses, sino de las gentes que nos visitan con la «disculpa gastronómica» de por medio. Los callos, plato con el que se identifica a este pueblo, constituyen la base principal del menú a degustar, ya no sólo en temporada invernal sino que en cualquier época del año se puede disfrutar con una abundante ración de callos de Noreña.
No está muy claro cuándo se empezaron a preparar al estilo noreñense, pero tenemos datos fiables de que fue a comienzos de este siglo cuando Noreña fue abandonando su decadente industria del cuero para transformarse en la industria cárnica que hoy conocemos. Quizás y con las primeras fábricas de cárnicas y con el aprovechamiento integral de los animales haya sido el crear este plato típico, más por la necesidad que por ampliar la carta gastronómica. Herminio la Fusa, que regentó el bar que lleva su apodo, junto con el bar Casa El Gocheru, fueron los establecimientos pioneros e hicieron tradicionales los sabrosos callos, preparados hoy en día con el mismo estilo, mimo y sabor, sin olvidarnos de la calidad de la materia prima que caracteriza otros productos generalizados en bares, sidrerías y mesones de la villa, que alternan los callos, el adobu, mollejes, sabadiegos o fabada con el mejor compangu y otras singulares especialidades de la cocina noreñense. Y, cómo no, todo el mundo tiene la oportunidad o, mejor dicho, la suerte de degustar in situ nuestros callos; varias fábricas de platos preparados también se han ocupado, y con éxito, de preparar este manjar enlatado.
Noreña, pues, ofrece un abanico de especialidades culinarias, manteniendo la mejor tradición, lo que le otorga la denominación de CAPITAL GASTRONÓMICA DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS.
Fuente: Ayuntamiento de Noreña.