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La ruta de los dinosaurios en Ribadesella
| Ribadesella |
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Los dinosaurios, orden de reptiles de la Era Secundaria (Triásico, Jurásico y Cretácico), vivieron en extensas regiones del globo terráqueo desde el Triásico hasta el término del Cretácico, llegando a su máximo desarrollo durante el Jurásico. Formaron el grupo de animales de apariencia más espectacular; fueron los más grandes que existieron, llegando a medir hasta 40 m. Poblaron todos los medios, con formas terrestres, acuáticas y aéreas. Entre los géneros más notables sobresalen Tiranosaurus, Brontosaurus, Diplodocus, Iguanodon, Triceratops, Sauropus... Las causas de su rápida extinción, ocurrida hacia el final del Cretácico, pudieron deberse a cambios de clima (bajada importante de la temperatura), vegetación (retroceso de la misma) y población animal, que originaron un ambiente al que los dinosaurios no pudieron adaptarse.
En la comunidad autónoma asturiana se encuentran evidencias de la presencia de dinosaurios justamente donde afloran las formaciones sedimentarias de la Era Secundaria, formaciones que constituían antes el propio suelo donde pisaban estos animales.
Formación de huellas
Cuando los dinosaurios se desplazaban sobre terrenos de gran plasticidad (limos y margas), las huellas de sus pisadas (icnitas) podían quedar impresas en el suelo, en ocasiones con tanto detalle como para distinguirse las almohadillas de los pies o las uñas. Evidentemente, estos terrenos no se encontraban petrificados en el momento en que se estamparon las pisadas, sino que eran suelos arcillosos donde fácilmente quedaba registrado el rastro que dejaban a su paso. Ahora bien, el hecho de que las icnitas puedan llegar a conservarse es algo fortuito, pues han de concurrir diversos factores para que tenga lugar este proceso: a) Tras la estampación, un sedimento posterior tendrá que cubrir estas señales de forma que queden enterradas y, por tanto, protegidas de la erosión. b) A partir de ese momento, y en el caso de Asturias, habrán de comenzar a cementarse los carbonatos cálcicos de los sedimentos para que se produzca la petrificación. c) Finalmente, será la propia erosión o la mano del hombre la que con el tiempo llegue a destapar estas señales, poniéndolas al descubierto con su acción mecánica.
En unos casos, las huellas se obtienen por la estampación directa de la pisada del animal sobre el suelo, dejando así una marca rehundida a modo de relieve negativo. En otros, se encuentra el molde natural que las huellas dejaron en el sedimento superior que las tapaba, obteniendo una copia en positivo.
Huellas en Asturias
En Asturias existe una franja marítima con abundantes afloramientos de la Era Secundaria, donde aparecen formaciones que llevan entre sus sedimentos las improntas de estos antiguos pobladores de la Tierra. Se trata de la rasa costera —antigua plataforma de abrasión marina emergida—, que se extiende entre los municipios de Villaviciosa y Ribadesella, cuyas formaciones están constituidas por acumulación de materiales correspondientes a la Era Secundaria o Mesozoico. Estas formaciones tienen sus afloramientos precisamente en las zonas de acantilados, donde la acción mecánica del mar produce su buzamiento (inclinación) hacia el litoral, los pone al descubierto y los va desgajando paulatinamente hasta provocar los desplomes de rocas «destapando» sedimentos que muestran huellas de dinosaurio. En la franja costera comprendida entre La Isla y Caravia no hay icnitas, pues los materiales que constituyen el suelo no facilitaron su formación. Las zonas pantanosas fueron las más idóneas para la conservación de las huellas que, cubiertas rápidamente por sedimentos de lodos y arenas, alcanzarán cierto grado de petrificación.
La Ruta de los Dinosaurios, perfectamente señalizada, parte de Tazones, en el concejo de Villaviciosa, pasa por Lastres y la playa de la Griega, en Colunga, y llega a territorio de Ribadesella. En este municipio los yacimientos se localizan en la playa de Vega, la punta del Pozo, sita en el extremo occidental de la playa urbana de Santa Marina, los acantilados de Tereñes y el pedral de Arra, límite de los afloramientos jurásicos del Principado.
Playa de Vega (Ribadesella)
En los afloramientos jurásicos del extremo oriental de la playa, formados por unos planos inclinados que alternan materiales blandos y duros, se localizan dos huellas tridáctilas de dinosaurios bípedos, fácilmente visibles una vez localizados.
Ribadesella — — Punta del Pozo
Llegados a Ribadesella, se encuentra otro yacimiento en el extremo occidental de la playa de Santa Marina, al que se accede fácilmente a través del mirador situado en la conocida como Punta del Pozo. Es un largo pedregal que en las horas de marea baja permanece accesible y descubierto, un acantilado formado por areniscas, margas y calizas del Jurásico Superior, durante el cual se han desprendido fragmentos con icnitas. El rastro de un grupo de cuadrúpedos es fácilmente visible en las paredes del acantilado, estampado sobre antiguos planos de estratificación que ahora se encuentran posicionados verticalmente.
Es la zona con mayor número de impresiones, apreciándose fácilmente huellas de animales bípedos y cuadrúpedos, herbívoros y carnívoros, identificables por el tipo de pisada y por la forma de sus dedos.
Acantilado de Tereñes
En el extremo de la playa de Santa Marina se puede tomar la carretera que sube a Tereñes, a escasos kilómetros al oeste de la villa. Sus acantilados, muy frecuentados por pescadores, son fácilmente accesibles durante la bajamar. Aquí se hallarán algunos de los mejores ejemplares de huellas tridáctilas. Los acantilados de Tereñes acogen una excelente exposición de rocas del Jurásico Superior, período de la Era Secundaria de hace poco más de 150 millones de años. Las rocas se disponen en estratos inclinados por efecto de la orogénesis alpina, que tuvo aquí su momento de mayor intensidad hace unos 30 millones de años, ocasionando el levantamiento de la actual cordillera Cantábrica.
Entre La Mortera y el Peñón del Forno las rocas son predominantemente areniscas grises y lutitas (fango consolidado) rojizas de la Formación Vega. Cerca del Peñón del Forno pueden verse algunos contramoldes de huellas de pisada de dinosaurios bípedos sobre un bloque caído de arenisca rojiza. Desde el Peñón del Forno hasta las proximidades de Punta Covachera el acantilado está constituido por rocas de tonos grises, mayoritariamente margas y calizas, de la Formación Tereñes, formadas en un ambiente marino costero. Las rocas de la parte inferior de esta formación, que afloran entre el final del camino de acceso al acantilado y el Peñón del Forno, contienen abundantes huellas de pisada de dinosaurios, tanto bípedos como cuadrúpedos, algunas de ellas formando rastros. Las superficies de muchas de las lajas de esta misma zona presentan buenos ejemplos de grietas de desecación jurásicas, indicativas de periodos en que los sedimentos fangosos originales quedaron temporalmente expuestos al aire libre.
Las rocas más modernas del Jurásico pueden verse a partir de la Punta Covachera hacia el este, y consisten en areniscas con marcas y lutitas intercaladas en la Formación Lastres, que fueron depositadas en pequeños deltas, marismas y pantanos.
La visita debe realizarse en horas próximas a la bajamar.
Junto al camino de acceso quedan huellas de Terópodo y grietas de desecación. En el resto del roquedo hay pisadas de Saurópodo y Terópodo.
Acantilados de Arra
Cerrando la Formación Jurásica de Ribadesella y con algunos ejemplos de icnitas se encuentra el pedral de Arra. Se trata de una playa en formación formada por cantos rodados, a la altura de los pueblos de Collera y Meluerda, frente al monte Telladura. En este punto la facies jurásica enlaza ya con los acantilados de caliza del periodo Carbonífero, impresionantes formaciones cársticas cortadas a tajo, que se eleva a más de 50 m sobre el nivel del mar. Es aquí donde terminan los afloramientos jurásicos de Ribadesella y la ruta asturiana de los dinosaurios
Deporte en el Concejo de Gijón
| Gijón |
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La vocación deportiva de los gijoneses viene de lejos, viéndose ampliamente premiada a nivel individual y de grupo. Desde distintos colectivos e instancias oficiales hay una preocupación evidente por dar respuesta a una creciente y diversificada demanda. Así, el Ayuntamiento, que no se ha mantenido ajeno a estas reivindicaciones, en los últimos años dotó a Gijón de nuevas instalaciones deportivas (campos de golf, pabellones, piscinas, rocódromo...), escenarios no sólo de las competiciones de equipos representativos sino también de los numerosos programas que el Patronato Deportivo Municipal oferta a personas de todas las edades, con particular y loable atención a escolares, mayores y disminuidos físicos y psíquicos.
INSTALACIONES
Polideportivos
• Palacio municipal de Deportes (Paseo Dr. Fleming, s/n. Tfno. 985 33 49 72). Pista central de 48 x 28 m parquet desmontable. Pabellón auxiliar: pista de material sintético de 45 x 30 m. Gimnasio de gimnasia artística. 3 canchas de squash. Salas de halterofilia, musculación, artes marciales, esgrima, tiro con arco, boxeo y billar. Saunas, cafetería, sala de prensa, aulas y botiquín.
• Pabellón municipal de Deportes La Arena (Emilio Tuya, 31. Tfno. 985 37 05 60). Pista de material sintético. Gimnasio dotado de máquinas de musculación. Bar, aula, botiquín.
• Pabellón municipal de Deportes Pumarín (Orán, s/n. Tfno. 985 39 58 20). Pista de material sintético de 45 x 27 m. Gimnasio dotado de máquinas de musculación.
• Pabellón municipal de Deportes El Llano-Contrueces (Avda. El Llano, s/n. Tfno. 985 38 90 97). Pista de parquet de 45 x 27 m. Gimnasio polivalente: para badminton y con tatami para lucha y artes marciales.
• Pabellón municipal de Deportes La Calzada (Simón Bolívar, s/n. Tfno. 985 30 11 21). Pista de material sintético de 45 x 27 m. Rocódromo: pared principal de 15 x 16 m (300 m2, vías de hasta 20 m), pared de iniciación de 9 x 14 m (1652, vías de hasta 18 m) y boulder de 9 x 3,5 m (45 m2, desplomado 45º).
• Gimnasios municipales de El Molinón (Estadio de El Molinón, puerta 10. Avenida del Molinón, s/n. Tfno. 985 36 68 81). Dos gimnasios de 35 x 8 y 33 x 10. Suelo de parquet. Sala de 11 x 6 m.
Complejos
• Complejo Deportivo municipal Moreda-Natahoyo (Avda. Juan Carlos I, s/n. Tfno. 985 31 21 17). Piscina: vaso de 25 x 12 m. Pabellón: pista de material sintético de 44 x 22 m. Gimnasio dotado con máquinas de musculación. Pista de patinaje: cuerda de 20 m. Saunas, cafetería.
• Complejo Deportivo municipal Las Mestas (Avda. Jesús Revuelta, s/n. Tfno. 985 36 00 30). Pista de atletismo: 400 m de cuerda y 8 calles, módulo de atletismo cubierto y gimnasio de musculación para atletas. Velódromo: 425 m de cuerda. Pista de obstáculos para hípica. Pistas polideportivas: 2 pistas de 44 x 22 m y canchas de baloncesto.
Boleras
• El Arbeyal. Parque de El Lauredal.
• Baldornón. Parroquia de Baldornón.
• El Lauredal. Junto al parque de El Lauredal. Bolos modalidad celta.
• Leorio. Centro Cultural de Leorio (Mareo).
• Montevil. Barrio de Montevil. Parque.
• Nuevo Gijón. C/ Torrecerredo, s/n.
• Pueblo de Asturias. Museo del Pueblo de Asturias.
• Peña Reculta. C/ Pachín de Melás, 44.
• Santa Bárbara. Barrio de Santa Bárbara, junto a P. Polideportiva.
Campos de golf
• Campo municipal de Golf La Llorea (Ctra. N-632, Gijón-Villaviciosa, km 62. Tfno. 985 33 31 91). 18 hoyos, recorridos de par 72. Barras amarillas: 5.862 m. Barras rojas: 5.025 m. Campo de croquet. Gimnasio con máquinas de musculación. Venta, alquiler y reparación de material de golf. Cafetería.
• Campo municipal de Golf El Tragamón (Finca El Tragamón, Castiello de Bernueces. Tfno. 985 36 53 79). Campo rústico de 9 hoyos, recorridos de par 32. Barras amarillas: 2.052 m. Barras rojas: 1.950 m.
• Instalaciones privadas del Club de Golf de Castiello (Castiello de Bernueces, s/n. Tfno. 985 36 63 13). 18 hoyos, recorridos de par 68.
Campos de fútbol
• Estadio municipal El Molinón (avenida de El Molinón, s/n). Cuenta con unas 26.000 localidades. También acoge actos culturales y macroconciertos que pueden reunir hasta 45.000 espectadores.
• Campo de fútbol Vega. Ctra. Lavandera, s/n. La Camocha.
• Campo de fútbol La Llosa. Contrueces, junto comandancia de la Guardia Civil.
• Campo de fútbol de Lloreda. C/ Marruecos, s/n. Tremañes.
• Campo de fútbol La Tejerona. Ctra. de Ceares, s/n.
• Campos de fútbol Universidad Laboral. Ctra. Nacional 632, km 67,200.
Otros campos deportivos
• Campo municipal de Béisbol. Ctra. Nacional 632, km. 67,200.
• Campo municipal de Rugby. Mata Jove — — La Calzada.
Piscinas
• Piscina municipal Centro «Panchano» (Donato Argüelles, 18. Tfno. 985 35 56 18). Vaso de 25 x 8,85 m.
• Piscina municipal El Llano «Luis Alvargonzález» (Avenida El Llano, s/n. Tfno. 985 14 16 02). Vaso de competición de 25 x 16 m. Vaso de enseñanza de 16 x 8 m. Gimnasio dotado con máquinas de musculación, sauna, hidromasaje, cafetería.
• Piscina municipal El Coto (Plaza de la República, s/n. 33204 Gijón. Tfno. 985 33 01 76). Vaso de competición de 25 x 12,5 m, vaso de enseñanza de 12,5 x 6 m, gimnasio dotado con máquinas de musculación, y sauna finlandesa. Abierta al público a comienzos de junio de este año. Horario ininterrumpido: lunes a viernes, de 8.30 a 21 h; domingos y festivos, de 9 a 18 h.
Pistas polideportivas municipales
• El Arbeyal (Parque El Lauredal). 45 x 27 m.
• Baldornón (Parroquia de Baldornón). 32,20 x 16,10 m.
• La Camocha (Parroquia de Vega-La Camocha). 44,40 x 23,20 m.
• Cenero (Parroquia de Cenero-Sotiello). 43,60 x 22,50 m.
• Cimadevilla (Cerro de Santa Catalina, subida al Cerro). 42,70 x 22,30 m.
• Contrueces (C/ Río Nalón). 42 x 23,40 m.
• Isabel la Católica (Parque Isabel la Católica, frente al estadio de fútbol El Molinón. 44 x 12,30 m).
• El Lauredal (junto al parque). Pista polideportiva cubierta: 44,40 x 22,34 m.
• Laviada (Parque de Laviada, c/ Carlos Marx, s/n). 44,20 x 28 m.
• El Llano (Parque La Serena, c/ Eleuterio Quintanilla). 47,70 x 27,60 m.
• Lloreda (Lloreda-Tremañes). Pista 1: 45 x 27,10 m; pista 2: 42,10 x 22,20 m (cubierta).
• Monteana (Parroquia de Monteana). 46,75 x 21 m.
• Moreda (Parque de Moreda). Pista "Agorespace". 23 x 13 m, más dos semicírculos exteriores de 8 m de radio. Canchas de petanca anexas.
• El Natahoyo (Parque La Atalía). 42,80 x 22,90 m.
• Nuevo Gijón (C/ Torrecerredo, s/n).
• Polígono de Pumarín (Puerto Vegarada, s/n). 50 x 25 m.
• Pumarín 1.500 (Avenida Gaspar García Laviana). 21 x 18 m.
• Santa Bárbara (Barrio de Santa Bárbara). 34 x 18,70 m.
• San Martín (Parroquia de San Martín de Huerces). 47,80 x 23,50 m.
• Tremañes (Avenida de los Campones). 43,80 x 24,90 m.
• Urgisa (Parque de Severo Ochoa). Pista "Agorespace". 23 x 13 m.
Pistas polideportivas colegiales
—Realizadas: colegios públicos Alfonso Camín, Antonio Machado, Laviada, Nicanor Piñole, Ramón de Campoamor, Rey Pelayo y Santa Olaya, e Instituto de Enseñanza Secundaria Jovellanos.
—En ejecución: colegios públicos Atalía, Asturias, Clarín, Los Campos, Elisburu, Eduardo Martínez Torner, Evaristo Valle, García Lorca, El Llano, Lloréu, Montevil y Río Piles.
—En fase de adjudicación: colegios públicos Begoña, Cabueñes y Severo Ochoa.
Circuitos de "footing"
—Circuitos señalizados cada 100 m para la práctica de la carrera, con paneles informativos.
• Parque de Isabel la Católica: "El Kilómetro". 1.000 m. Pista semirrústica.
• Parque de Moreda. 1.800 m.
• Parque El Lauredal. 1.100 m.
—Circuito de gimnasia al aire libre, en el parque de la Providencia.
—El paseo marítimo, con más de 12 km de longitud y vista permanente del Cantábrico, es idóneo para practicar tanto el footing (carrera continua) como una marcha más sosegada.
Circuitos de senderismo y/o cicloturismo
• Carril bici Paseo de la Costa. Pista de cicloturismo que discurre entre El Piles y El Rinconín, con prolongación prevista hasta la playa de Peñarrubia.
• Vía Verde La Camocha-El Musel (6,5 km). Antigua vía de ferrocarril minero reconvertida en senda para caminantes y cicloturistas. Se extiende entre la población minera de La Camocha y el poblado de Santa Bárbara. Próxima continuación de la misma hasta Veriña y El Musel.
• Sendero Litoral del Cervigón. Paseo de la Costa Este. Concebido para uso de cicloturistas y caminantes, se dirige desde el Rinconín hasta el Parque Cabo San Lorenzo. Próxima expansión hasta la playa de la Ñora.
Deportes náuticos
—Puerto Deportivo de Gijón (Tfno. 985 35 41 28). Modernas instalaciones de cuya calidad habla la concesión a las mismas de la bandera azul de la Unión Europea en los años 1997-1998. Además, sus cuatro dársenas atraen múltiples regatas nacionales e internacionales tan importantes como la del "Principado de Asturias", para cruceros, organizada por el Club Marítimo Astur, "Le Figaro" o "Transgascogne". Dispone de amarres para barcos de hasta 3,5 m de calado, con suministro de agua y electricidad, carburante, servicio de mantenimiento y reparaciones, grúas, información meteorológica, lavandería, duchas, aseos... Asimismo, es sede de dos centros de formación para la práctica de la vela y el piragüismo. Por el verano es punto de partida de distintos recorridos turísticos marítimos.
—Playa de San Lorenzo, idónea para la práctica del windsurf y surf. La Federación de Vela del Principado de Asturias (Muelle Oriente, s/n. Tfno. 985 34 54 76), el Real Club de Regatas (Camín de la Fontica-avda. de La Salle. Tfno. 985 34 44 77), el Club Marítimo Astur (Rodríguez Sampedro, 15. Tfno. 985 34 28 60) y el Club de Vela Bahía de Gijón (Pedro Duro, 2. Tfno. 985 35 73 76) organizan en el transcurso del año cursillos de vela ligera y crucero. Hay también sitios indicados para el submarinismo, pudiéndose solicitar información en la Federación Asturiana de Actividades Subacuáticas (Tfno. 985 13 01 46).
Otros
—Casas del Deporte:
• Casas del Deporte (c/ Dindurra, 20, 1º). Sede de las Federaciones de Badminton, Béisbol, Hockey, Pelota, Pentatlón y Triathlón, y Salvamento y Socorrismo.
• Casa del Deporte "El Molinón" (Estadio de El Molinón, s/n). Sede de las Federaciones de Baloncesto, Golf, Lucha, Montaña (Escuela de Alta Montaña) y Pesca, y los clubes: Gijón Atletismo, Gijón Baloncesto, Gijón Balonmano, Natación Gijón y Patín Pelayo).
• Centro de Federaciones Deportivas (Edificio Argenta. C/ Ezcurdia, 194). Sede de las Federaciones de Actividades Subacuáticas, Ajedrez, Balonmano, Billar, Boxeo, Gimnasia, Halterofilia, Hípica y Tiro con Arco.
• Centro de Federaciones Náuticas (Puerto Deportivo. Espigón Central del Fomento). Sede de la Federación de Vela y de la Escuela Gijonesa de Piragüismo y Remo.
—Clubes:
• Agrupación Deportiva Gijón Atletismo. Estadio Molinón, s/n. Tfno. 985 33 95 43.
• Asociación Club Juvenil Deva. Anselmo Cifuentes, 11. Tfno. 985 34 84 42.
• Asociación Deportiva Medina Gijón. Emilio Tuya, 27. Tfno. 985 33 17 74.
• Club Cultural y Deportivo La Algodonera. Margarita Xirgu, 10. Tfno. 985 31 11 19.
• Club de Atletismo Fumeru. Juan Alvargonzález, 24. Tfno. 985 16 38 86.
• Club de Golf de Castiello. Castiello de Bernueces, s/n. Tfno. 985 36 63 13.
• Club de Golf Madera III. Campo municipal de Golf El Tragamón. Finca El Tragamón, Castiello de Bernueces. Tfno. 985 36 53 79.
• Club de Tenis de Gijón. Camino de los Rosales, s/n. Somió. Tfno. 985 36 06 39.
• Club Deportivo Arenal. Cefontes, s/n. Tfno. 985 13 38 55.
• Club Deportivo La Braña. Canónigo, s/n. Tfno. 985 15 23 33.
• Club Deportivo Roces. Ería de Valles, s/n. Tfno. 985 16 10 64.
• Club Hípico Astur. Avenida de Las Mestas, s/n. Tfno. 985 37 41 22.
• Club municipal de Golf La Llorea. Ctra. 632, Gijón-Villaviciosa, km 62. Tfno. 985 33 31 91.
• Club Natación Santa Olaya. Lucero, s/n. Tfno. 985 32 31 08. Sociedad de gran arraigo.
• Club Voleibol Jovellanos. Estadio Molinón, s/n. Tfno. 985 33 93 31.
• Federación Asturiana de Fútbol. Avda. Constitución, 17. Tfno. 985 16 13 33.
• Gijón Baloncesto. Estadio Molinón, s/n. Tfno. 985 13 04 33.
• Peña Motorista de Asturias. Salustio Regueral, 1. Tfno. 985 34 24 95.
• Real Grupo de Cultura Covadonga. Avenida Jesús Revuelta, s/n. Las Mestas. Tfno. 985 36 20 22. Agrupación deportiva de prestigio con gran número de socios.
• Real Sporting de Gijón, S.A.D. Estadio Molinón, s/n. Tfno. 985 36 09 26. Escuela de Fútbol de Mareo (Mareo-Leorio. Tfno. 985 16 76 77), forjadora de grandes jugadores, con modélicas instalaciones: 7 campos, una pista de fútbol-sala, gimnasio, sala de recuperación, servicio médico, residencia para sus deportistas, etc.
• Sociedad Gijonesa de Tiro Olímpico. Arroyo, s/n. Tfno. 985 16 79 21.
• Torrecerredo Agrupación Montañera Astur. Cabrales, 48. Tfno. 985 34 52 24.
• Unión Deportiva Gijón Industrial. Avda. Argentina, 23. Tfno. 985 32 15 46.
—Centro Médico Municipal (Avda. de la Constitución, 45. Tfno. 985 14 86 30). Destinado al control y seguimiento médico de las personas, para una mejor práctica deportiva.
PROGRAMACION DEPORTIVA MUNICIPAL
El Patronato Deportivo Municipal gijonés, con oficinas generales en el Centro Municipal El Coto (General Suárez Valdés, s/n. Tfnos. 985 36 44 32-36 44 11) donde ofrece para su uso en consulta una Biblioteca y Videoteca Deportiva, pone en marcha numerosos programas:
—Escuelas Deportivas. Actividad gratuita, dirigida a niños y jóvenes en edad escolar que deseen iniciarse en la práctica deportiva.
—Centros de Tecnificación Deportiva. Pensados para dar salida a los jóvenes integrantes de escuelas deportivas o clubes que destaquen en su deporte.
—Cursos Deportivos. Dirigidos a niños, jóvenes y adultos que deseen iniciarse en alguna de las modalidades deportivas que se ofertan.
—Preparación Física Oposiciones. Para aquellos que deban superar unas pruebas físicas.
—Actividades para Disminuidos Físicos y Psíquicos. Natación, atletismo, juegos predeportivos.
—Golf.
—Natación.
—Gimnasia de mantenimiento. Actividades dirigidas a todas las personas interesadas comprendidas entre los 16 y los 61 años.
—Aeróbic.
—Actividades físicas para mayores. Pensado para personas que hayan cumplido 62 años, o mayores de esta edad siempre que su estado lo aconseje. Se pretende retrasar el proceso de envejecimiento (gimnasia, natación y combinación de gimnasia y natación).
—Vacaciones Deportivas. Para conocer, disfrutar y aprender nuevos deportes por el verano. Comprende: cursos deportivos, campamentos y campus deportivos (niños y jóvenes de 8 a 16 años), y actividades deportivas (excursiones en BTT, motos de agua, velero, voley-playa...)
—Juegos Deportivos Municipales. Un paso intermedio entre las escuelas deportivas y la competición general, que se articula a través de las federaciones.
—Torneos Municipales. A lo largo del año se desarrollan diferentes competiciones dirigidas a los deportistas no federados que desean competir en alguno de los torneos que se organizan (badminton, fútbol-sala, fútbol-playa, squash...).
—Deporte en compañía. Patinaje en la calle (iniciación y perfeccionamiento), jornadas recreativas en las piscinas, programa de excursiones con los clubes de montaña, y la vuelta al concejo de Gijón en B.T.T. (unos 90 km para iniciados en esta modalidad)
Los tejeros y otros en Ribadesella
| Ribadesella |
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Los antiguos tejeros o tamargos de Ribadesella llevaban una vida de trabajo y miseria. Contratados por el man o jefe, que los explotaba, abandonaban su domicilio en cuadrilla para emplearse desde mayo a septiembre en otros concejos asturianos y también en zonas por lo general lindantes con la región. Su vida era muy penosa, durmiendo a teya vana, es decir, sin otro techo que el tejado, comiendo poco y mal y trabajando en condiciones normalmente infrahumanas. Utilizaban como jerga o lenguaje gremial, la xíriga, parecido al bron de los caldereros; era su herramienta de defensa y supervivencia ante la dureza de sus desplazamientos y condiciones de vida (J. Manuel Feito).
El proceso de producción de las distintas piezas fabricadas por los tejeros empezaba por cortar el barro en finas lajas; luego se llevaba hasta la era y allí se dejaba al sol hasta el atardecer, en que, caliente, se echaba al lagar para ser amasado. A continuación se manipulaba con distintos instrumentos: el rasero, el cocín, el marco, el punzón, etc. Las piezas elaboradas por los tejeros (tejas y ladrillos, básicamente) eran colocadas en la era por los tendedores; después de secar, iban a parar al horno. Era una tarea muy dura en la que participaban distintos artesanos: el cavador, el maserista, el tendedor, el pinche, el cocedor, etc.
A la industria de tejeros y canteros se sumaban antiguamente otras dos artesanías: las tres herrerías existentes en la parroquia de Leces y la fabricación de campanas en Torre.
Hoy, en Ribadesella trabajan artesanos de la piedra, de la madera (marquetería de barcos, retablos); otros hacen trabajos de hilo, bisutería y cerámica artística.
JOSE MANUEL FEITO ALVAREZ, «La piedra», en el volumen II de la Enciclopedia de la Asturias Popular, ed. El Periódico-La Voz de Asturias, Oviedo, 1994.
—: La artesanía popular asturiana, Ayalga Ediciones, 1977.
| Villaviciosa |
• La postura corporal debe ser recta, no rígida.
• El brazo que sostenga la botella, estirado por encima de la botella.
• El corcho puede sujetarse con los dedos anular y meñique de la mano que sujeta el vaso.
• La botella, para echar el culete (cantidad de sidra escanciada en un vaso), se sujeta con los dedos índice, corazón y anular por la parte de arriba, y pulgar por la parte de abajo.
• El vaso no se debe mover del centro del cuerpo, o sea, la sidra debe buscar el vaso.
• El vaso se sujeta con los dedos pulgar e índice, el dedo corazón en el culo del vaso, el anular y meñique recogidos sobre la palma de la mano.
• El escanciador debe procurar que la sidra espalme, es decir, elimine rápidamente la espuma.
• Al servir el vaso, si se retira el dedo pulgar del mismo, se facilita su recogida.
• El brazo que sostenga el vaso, retirado hacia abajo, y al centro del cuerpo.
• Los dedos que sujetan la botella no deben rebañar la mitad de ésta.
Deporte en el Concejo de San Tirso de Abres
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• SENDERISMO:
Ruta de los Castros: recorrido por los tres emplazamientos castreños.
Ruta de las Capillas: recorrido circundante al concejo visitando las ermitas.
Ruta del Ferrocarril: Recorre, por la ribera del Eo, el antiguo tramo recorrido por el ferrocarril minero Ribadeo-A Pontenova.
Pena do Encanto: Excursión a un lugar en el que se encuentra la mole cuarcítica así denominada y que cuenta con tres cascadas (es de obligada referencia).
Camino de Santiago: Recorre el concejo desde su capital hasta Trasdacorda para desde ahí internarse ya en Galicia. Las vistas del concejo son inigualables y el recorrido es de poca dificultad.
Camiño dos Arrieiros: Ruta utilizada por los comerciantes a lo largo de la Edad Moderna y aun parte del siglo actual, atraviesa el municipio de S. a N., es pieza clave para las comunicaciones de esos siglos entre Galicia y Asturias.
Cualquier otro recorrido por los pueblos del concejo es sumamente interesante, sobre todo, por la posibilidad de contemplar elementos y construcciones tradicionales de gran valor etnográfico. En el pueblo de Lourido continúa viva la tradición cestera y es posible ver a un cestero trabajar con el método y materiales tradicionales. La artesanía de la madera (talla) continúa presente en la capital del concejo.
• DEPORTES NAÚTICOS: En la piscina municipal.
Personas ilustres del Concejo de Cabrales
| Cabrales |
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Entre los hijos de Cabrales que por su trayectoria humana figuran en la historia de sus pueblos, cabría citar a Francisco Díaz Inguanzo, canónigo de la iglesia catedral de Oaxaca (México); su sobrino Francisco Díaz Inguanzo, oidor honorario de la Audiencia de Santo Domingo y asesor general del gobierno de la isla de San Juan de Puerto Rico; Francisco Javier de Mier y Campillo, inquisidor general, obispo de Almería; Juan Bernardo de Mier, abad de Llas, autor de un manuscrito descriptivo del concejo para el Diccionario Geográfico-Histórico de Asturias del juriconsulto y escritor ovetense Francisco Martínez Marina (1754-1833); Juan Guerra Díaz, sacerdote y autor de varios libros, uno de ellos sobre la historia de Cabrales; los militares Juan María (coronel), Pablo (coronel), Angel (alférez), Leonardo, Francisco José y Ramón de Mier y Mestas (capitán), y el teniente coronel Alfredo Fernández Huerdo; Anselmo de Caso Gómez, piedra angular del Ateneo Cabraliego y los entusiastas propagandistas de dicho centro Pedro Niembro Sierra y Basilio de Mestas Cangas; Antonio Pérez Mier, que costeó la traída de aguas al pueblo de Poo; Francisco Bueno de la Bárcena, fundador de la capilla de la Salud; Juan Alonso Asiego y Ribera, a quien, después del arzobispo Valdés, debe Asturias la fundación de la Universidad de Oviedo; Francisco Antonio Fernández de Lamadrid, juez noble del concejo y autor de un manuscrito descriptivo del municipio por encargo del geógrafo López de Vargas; Pedro Alonso Díaz, marqués de Santa Cruz de Inguanzo; Ramón de Posada, oidor de Guatemala, alcalde del Crimen en Lima y fiscal y ministro en la Audiencia de Nueva España; el canónigo y escritor Fernando Prieto Mestas; Manuel Niembro de la Concha, escritor y cronista de Cabrales; Tomás Niembro González, humorista; los generales Pedro de la Bárcena y Valdivieso y su hijo Pedro Alejandro de la Bárcena y Ponte; Ramón Rojo Alles, impulsor de la carretera general de Cabrales; Pedro Niembro Niembro, más conocido como Pedrín, el gaiteru de Pandiellu; Ramón de Mier y Mier y Marcos de Mier y Campillo, ambos canónigos de Covadonga; Arsenio Lobeto Borbolla, el gaiteru de Camarmeña; Alfonso Martínez Pérez, máximo exponente del concejo en el aspecto montañero; Juan Francisco Díaz Sánchez, benefactor de su pueblo natal, Tielve; Santos Fernández de Bulnes, sacerdote, y el periodista Pedro Páramo, entre otros...
Esculturas de las calles de Oviedo
| Oviedo |
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Oviedo ha sido denominada en los últimos años la capital de la escultura pública, no en vano en esta ciudad nacieron la mayor parte de los escultores más notables que ha dado el Principado en toda su historia, desde José Bernardo de Meana hasta Paco Cao, pasando por artistas ilustres de la talla de Joaquín Vaquero Palacios, Consuelo Vallina, Manolo Arenas, José Paredes y Rafael Urrusti. Las calles de la capital del Principado se han convertido en un museo abierto al público las veinticuatro horas del día donde se muestran muchas de las obras de estos y otros artistas, que aunque no hayan nacido en nuestra comunidad han aportado su granito de arena a esta sensacional obra que es la escultura pública.
Son cientos las esculturas que se encuentran diseminadas por todos los rincones de la ciudad, desde el Parque San Francisco hasta las más pequeñas plazas y donde, además, se combinan obras del siglo XVIII como la Silla del Rey hasta las de más reciente creación como Caballo, emplazada en el Centro Ecuestre El Asturcón.
La relación de esculturas públicas ovetenses es tan amplia que resulta muy difícil de condensar en unas pocas líneas. Por lo que nos centraremos en las que quizá sean más conocidas o notorias en la ciudad.
La Silla del Rey, situada en la confluencia de la calle con el mismo nombre y la avenida de Galicia —anteriormente estaba ubicada en el Parque San Francisco— es, sin duda alguna, la obra monumental más antigua que se conserva en la ciudad, descontando otras edificaciones con distinto fin. La construcción representa un banco de piedra que originalmente se encontraba en el paseo de Chamberí levantado precisamente para adornar ese lugar.
El Parque San Francisco se erige como uno de los grandes centros de escultura pública de la ciudad. Entre sus paseos y árboles de diferentes especies se encuentra un gran número de obras de arte. El busto de Juan Muñiz es la primera que se instala en el Campo, costeada por un grupo de alumnos del maestro; fue creada en 1927, rindiendo homenaje al que fuera maestro de decenas de generaciones ovetenses.
En medio de una de las praderas del Parque y rodeada por una fuente se encuentra la escultura de Clarín, obra de Manuel Álvarez Laviada que data de 1894, aunque fue colocada en su lugar actual en 1931. Esculturas de San Francisco de Asís, Palacio Valdés, el dibujante Alfonso Iglesias y el pintor Paulino Vicente son algunas de las obras que también se pueden encontrar en el céntrico parque ovetense.
El entorno de la plaza de la Catedral es también lugar de acogida para un gran número de esculturas. El Jardín de los Reyes Caudillos, el bello rincón aledaño de la Catedral, inaugurado en 1942, fue concebido como homenaje a los monarcas que sucesivamente ocuparon el trono del reino astur. Se solicitó a varios de los mejores artistas de la época la ejecución de una composición escultórica en piedra que recordara a cada uno de los personajes históricos, destacando con estatuas a los grandes monarcas especialmente vinculados con Oviedo y al resto con bustos. Entre los primeros se encuentran Alfonso I, Favila, Pelayo y Alfonso II; Ordoño I, Silo, Ramiro I y Aurelio son algunos de los monarcas representados con su busto.
A pocos metros de este lugar, en la plaza de Alfonso II el Casto, fue colocada hace cuatro años la escultura de La Regenta, en honor al personaje de la obra de Clarín, creada por Mauro Álvarez en 1945 y que recrea a una dama de finales del siglo XIX que fácilmente podría ser la propia Ana Ozores.
Siguiendo en la zona más céntrica de Oviedo, nos encontramos con una serie de esculturas de más reciente creación. Monumento a la Concordia en la plaza Carbayón, La lechera de Manuel Linares y Vendedor de pescado de Llongueras, ambas en la plaza Trascorrales; Vendedoras del Fontán, situada en la plaza Daoíz y Velarde y creada por Amado González Hevia, «Favila». En la calle San Francisco, frente a la entrada a la Universidad de Oviedo, se encuentra Mujer sentada, que data de 1930 pero que fue colocada en este lugar en 1996. Muy cerca de ésta, en la plaza Juan XIII, se encuentra Amigos, del escultor Santiago de Santiago. Acercándonos hacia el centro de Oviedo, en la calle Pelayo —frente al Teatro Campoamor—, la escultura de Julio López, Esperanza caminando, a muy pocos metros de Pensadora, colocada en la calle Argüelles en 1999, pero creada por José Luis Fernández en 1968. Una de las esculturas más emblemáticas de la ciudad es El regreso de Williams B. Arremsberg, conocida por todos como «El Viajero». Situada en la plaza de Porlier, es uno de los lugares más fotografiados de Oviedo por propios y foráneos. El conjunto, que representa a un hombre junto con varias maletas, es obra del artista Eduardo Úrculo.
El Campillín es otro de los puntos de la ciudad donde se encuentra un gran número de esculturas. Situada a la vera del paseo de Antonio García Oliveros, la primera escultura que se levanta es la dedicada a Ramón Pérez de Ayala. Obra de José Antonio Nava en 1951, muestra la búsqueda del autor por hallar el máximo rendimiento del lenguaje de la piedra.
En el año 1983, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento del militar Simón Bolívar, padre de la independencia de las nacionalidades de Hispanoamérica, el Ayuntamiento de Oviedo decide rendir un homenaje a este personaje histórico. Se encarga un monumento al escultor José Antonio Nava, quien concibe un monolito pétreo en el que esculpe únicamente el perfil del personaje y la leyenda alusiva al bicentenario de su nacimiento.
Son muchas las esculturas que restan por describir, como la Llama Olímpica, el Sagrado Corazón de Jesús —en lo alto del Monte Naranco—, Mavi, Maternidad, San Mateo, Violinista, Torso de Fruela, El diestro, Concierto gitano, Guisandera, Los libros que nos unen, etc., obras que se pueden encontrar tanto en la mayoría de las calles de la ciudad como en oficinas y sedes de las principales empresas y entidades financieras radicadas en Oviedo.
Fuente: Ayuntamiento de Oviedo, San Mateo 2001 (periódico festivo).
Deporte en el Concejo de Tineo
| Tineo |
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Bolos de Tineo
Es este un deporte típico de Tineo, cuyos orígenes se pierden en el pasado, aunque se cree que comenzó a practicarse hacia el siglo XI.
Los bolos son un deporte de gran espectacularidad que precisan para su práctica una combinación de fuerza, habilidad y puntería.
Este juego tradicional en Tineo no ha perdido pujanza y cuenta actualmente con un buen número de participantes y con una nutrida afición.
Los emigrantes tinetenses no dejaron de practicar este deporte, llevándolo consigo como una seña de identidad, y así se practica hoy en países como Argentina, Chile, Venezuela, etc. Ello ha permitido en los últimos años la organización de campeonatos mundiales de este deporte que han resultado especialmente entrañables.
Rally Villa de Tineo
Es un «clásico» para los aficionados al motor del Principado, siendo notable la afluencia de público. Discurre por hermosos parajes de la villa. Suele tener lugar durante el mes de mayo.
Caza
Tineo es un concejo con una rica fauna silvestre; el jabalí, el corzo, el lobo, el tejón, la nutria, la ardilla, el zorro, la jineta, la comadreja, el arrendajo, la liebre, el gato montés, la urraca, la trucha y el salmón. El oso aparece esporádicamente por los bosques de las sierras meridionales; como especies desaparecidas, podemos mencionar el ciervo y el lince.
Ya el rey de León Alfonso IX, protector y amigo de Tineo, era buen conocedor de la riqueza cinegética del concejo y, con tal fin, durante su largo reinado (1188-1230) recorrió bosques, montes y vegas. Se dice que se dedicó a la montería de osos por la vega de Mañores en otoño de 1216.
El rey Alfonso XI cita en el libro de montería, completo tratado de caza mayor por él escrito: «buenos montes de oso en verano y de puercos (jabalíes)...».
Aunque como es lógico alguna de estas especies no se cazan hoy en día por estar protegidas o haber desaparecido, Tineo sigue contando con una importante riqueza cinegética. En la caza mayor abundan el corzo, el jabalí y el zorro, y en cuanto a la caza menor son de destacar las perdices, las becadas, las torcaces y las liebres.
La caza sigue siendo una de las aficiones predominantes en el concejo. Como lo demuestra la organización de las semifinales del Campeonato de España de Caza Menor con perro, celebradas en Tineo el 1 de diciembre de 1990, así como la exposición-concurso de perros de caza que se celebra todos los años.
La práctica totalidad del concejo constituye un coto regional de caza administrado por la Sociedad Venatoria de Tineo. Esta sociedad, mediante la ordenación y vigilancia de la caza, ha incrementado en los últimos años la riqueza cinegética de la zona.
El visitante no socio del coto también puede practicar la caza obteniendo el correspondiente permiso de la Sociedad Venatoria de Tineo.
Pesca
El concejo de Tineo es surcado por numerosos ríos que naciendo en las sierras interiores vierten sus aguas al Esva en la cuenca Norte y al Narcea en la cuenca Sur.
Son de destacar los de Navelgas, Bárcena, Gera, Rodical y Tuña.
Estos ríos, de aguas limpias, en los que abundan las truchas y aparecen ocasionalmente los salmones, son ideales para la práctica de la pesca.
La belleza y tranquilidad de los parajes por los que discurren y la calidad de sus truchas permiten armonizar la práctica del deporte con el solaz de la vista y el festín gastronómico.
Para los que prefieran una mayor comodidad, el embalse de La Florida es el lugar ideal, donde, además de la pesca fluvial, se pueden practue se desarrollan por sinuosas carreteras que discurren por hermosos parajes de la villa.
Este evento se inicia en el año 1979. Las fechas son variables, pero suele tener lugar durante el mes de mayo.
Dicho rally figura como:
—Puntuable para el Campeonato de Asturias de Rallies con coeficiente 4 (para conductores, copilotos y equipos).
—Puntuable para el Trofeo de Asturias de Rallies (para conductores, equipos y marcas).
—Puntuable para la Copa Seat Marbella.
Fuente: Concejo de Tineo (Asturias), edit. Ayuntamiento de Tineo.
| Valdés |
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CERTAMEN NACIONAL DE ARTE DE LUARCA
En el año 1970 comenzó su andadura el Certamen Nacional de Pintura de Luarca con dos finalidades, por un lado premiar la obra de los pintores que a él concurren y por otra rendir homenaje a un pintor asturiano (o muy relacionado con Asturias) de reconocidos méritos.
En la primera edición el artista homenajeado fue Nicanor Piñole y el ganador Bernardo Sanjurjo, esto nos da idea de la importancia del mismo, y su empeño en apoyar la creación artística.
Loa artistas homenajeados fueron: Piñole, Paulino Vicente, Joaquín Vaquero, Marola, Antonio Suárez, Marixa, Caravia, Casimiro Baragaña, Adolfo Bartolé, Sanjurjo, Alejandro Mieres, Linares, Zuco, Álvaro Delgado, Úrculo, Carlos Sierra, Miguel Ángel Lombardía, Orlando Pelayo, César Montaña, Rubén Darío Velázquez, José Manuel Legazpi, Dionisio Fierros, Pelayo Ortega, Elías García Benavides y Melquiades Álvarez.
En lo que respecta a los pintores premiados, podemos citar entre otros, a Sanjurjo, Linares, Legazpi, Helios Pandiella, Vicente Pastor, María Jesús Rodríguez, José Miguel García “Galano”, Demetrio Relgada y César Miranda, Purificación Trabanco, Carlos Coronas, etc., que hoy ocupan un lugar importante en el mundo artístico.
En el año 1998 se inicia el Certamen Nacional de Arte de Luarca, que recoge dos modificaciones en sus bases respecto a ediciones anteriores, por un lado se abre a otras formas de expresión artística (pintura, escultura, fotografía, etc.), y por otro, en cuanto a los premios, dos de igual dotación (medalla y seiscientas mil pesetas) Premio Cajastur y Premio Ayuntamiento de Valdés.
El Certamen Nacional de Arte de Luarca se convierte en un punto de referencia cultural, de gran brillantez por la calidad de las obras presentadas, y la dura labor del jurado técnico a la hora de realizar la selección y fallar los premios.
CASA DE CULTURA
Un ala del Palacio de los Marqueses de Ferrera alberga la Casa de Cultura del Ayuntamiento de Valdés, donde se encuentra ubicada la Biblioteca “Joaquín Rodríguez”, el Museo “Jesús Villa Pastur” y el Aula de Paleolítico.
ACTIVIDADES CASA DE CULTURA – CURSOS DE CULTURA POPULAR
A lo largo de todo el año la Casa de Cultura del Ayuntamiento de Valdés programa diversas actividades para todos los públicos desde los niños a los adultos.
—Teatro
—Concursos: dibujo, literarios, etc.
—Conciertos de música
—Conferencias
—Espectáculos, festivales de gimnasia rítmica, etc.
—Cursos de diferentes materias
—Cursos de Cultura Popular. El curso 2000-2001 será la X edición de los mismos. En ellos se imparte una veintena de cursos (Arte, Pintura, Fotografía, Esgrima, Astronomía, etc.) por lo que es necesario hacer uso de otras dependencias municipales.
El Salón de Actos es utilizado por todas aquellas Asociaciones Culturales, Recreativas, previa solicitud del mismo, así como del equipamiento que posee.
SALA MUSEO “JESÚS VILLA PASTUR”
En ella se expone la valiosa colección pictórica propiedad del Ayuntamiento de Valdés, cuyas obras proceden del Certamen Nacional de Arte de Luarca. Obras de los más importantes artistas plásticos asturianos, Piñole, Marola, alejandro Mieres, José Manuel Legazpi, etc.
SALA DE EXPOSICIONES
En ella exponen gratuitamente los artistas plásticos de diferentes tendencias a lo largo de todo el año. Se les facilita la sala así como la publicidad de su exposición.
BIBLIOTECA PÚBLICA “JOAQUÍN RODRÍGUEZ”
Presta sus servicios tanto al público infantil como adulto de todo el concejo de Valdés, siendo también visitada por usuarios de otros concejos limítrofes. Cuenta con una sección local y un fondo antiguo. Así como servicio de videoteca, fonoteca y hemeroteca.
FUNDACIÓN FERNÁNDEZ LEMA
Esta Fundación tiene su sede en la Casa de Cultura. Fue creada gracias a la iniciativa y generosidad de la luarquesa Dña. Dolores Fernández Lema en el año 1995, y tiene como fin principal, la concesión de premios literarios de carácter anual para obra literaria breve. Se convoca el premio en dos modalidades, en Lengua Castellana y Lengua Asturiana. El primero dotado con 1.200.000 ptas. y el segundo con 600.000. Hasta el momento se han publicado dos libros que recogen los relatos ganadores en ambas modalidades.
Esta Fundación establece además un premio anual en metálico, al alumno de mayor mérito escolar entre los alumnos que cursen estudios de primer grado en el concejo de Valdés.
SALA DE EXPOSICIONES ÁLVARO DELGADO
Ubicada en las inmediaciones de la Casa Consistorial, esta sala municipal de exposiciones dedicada al conocido pintor madrileño, hijo adoptivo de este Ayuntamiento de Valdés, presta sus instalaciones a todos aquellos pintores que lo solicitan, corriendo la publicidad y custodia de la exposición a cargo de los solicitantes.
JORNADAS DE CULTURA VAQUEIRA
En relación con el Festival Vaqueiro y de la Vaqueirada, que tiene lugar el último domingo de julio en la localidad de Aristébano, se organiza una semana de actividades relacionada con la cultura vaqueira que mediante conferencias, exposiciones y publicaciones intenta dotar de contenido a los actos festivos del día de la vaqueirada, difundiendo los valores culturales y etnográficos de los antaño marginados vaqueiros de alzada.
(Fuente: Casa de Cultura de Luarca)
Deporte en el Concejo de Villaviciosa
| Villaviciosa |
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DE LOS VALLES AL MAR
La especial configuración de esta comarca, con más de 28 kilómetros de costa, hacia la que confluyen los numerosos valles del concejo, como el de Villaviciosa, Peón y Valdediós, ofrece unas posibilidades muy amplias para el desarrollo de actividades deportivas.
La suavidad de los montes que rodean sus valles los convierte en inigualables parajes para el ejercicio del senderismo, inmersos siempre en el hermoso verde de Asturias, que conducen a picos y altos de maravillosas vistas, invitando, al mismo tiempo, a descender hacia el fondo de los valles, practicando el parapente o el ala delta.
La costa, acantilada de una forma suave, acoge siete playas, que de oeste a este, son la de La Ñora en Quintueles, la playa España en Villaverde, la de Merón, entre Careñes y Argüero (Argüeru) la de Tazones, la de El Puntal en la orilla izquierda de la ría, y las de Rodiles y Misiego en la orilla derecha.
Por ello, en Villaviciosa se halla muy difundida la práctica de actividades deportivas de carácter náutico y, en este sentido, destacan el surf y el windsurf; la playa de Rodiles es conocida a nivel internacional por sus especiales condiciones para la práctica del surf, sobre todo en los últimos meses de verano y primeros de otoño, al igual que la playa España.
Por su parte, las singulares características de la playa de Misiego, resguardada al noreste, junto a la amplitud de la ría de Villaviciosa —ocho kilómetros de mar desde la propia villa hasta la desembocadura entre El Puntal y Rodiles—, las hacen idóneas para el piragüismo, el windsurf y, al igual que Tazones, los deportes de vela.
Si bien los ríos que atraviesan Villaviciosa son todos ellos de poca importancia y corto curso, brindan buenas perspectivas para la pesca de la trucha, y su amplitud costera, sobre todo con los denominados pedreros, permite ejercitarse en el deporte de la pesca, tanto en caña de mar como en submarinismo.
La caza mayor y sobre todo menor (arcea, paloma torcaz) se realiza en los amplios cotos que abarcan gran parte de este concejo.
Podemos añadir a todo esto las instalaciones deportivas de la villa que incluyen polideportivo, campo de fútbol, frontón y pista exterior de tenis, y que permiten desarrollar un amplio abanico de actividades deportivas tradicionales, bien de forma libre o bien mediante los diversos cursos, campeonatos y competiciones.
PROGRAMACIÓN DEL POLIDEPORTIVO MUNICIPAL
Instalaciones
El polideportivo cuenta con una pista central, que consta de una pista de fútbol sala, baloncesto, voleibol, badminton y tenis de mesa. La pista central puede ser dividida en tres módulos. Dentro, también hay un bulder y unas vías de escalada.
Dispone, asimismo, de un gimnasio con numerosos aparatos, de una sala para la práctica de judo, kárate, etc.
El frontón y las pistas de tenis completan los equipamientos.
Horarios
—Lunes a viernes: de 10 a 14 h y de 16 a 23 h.
—Sábados: de 10 a 14 h y de 16 a 21 h.
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—Domingos y festivos: de 10 a 14 h.
En verano se reduce la jornada; por las tardes, la hora de apertura pasa de las 16 h a las 17 h.
Actividades deportivas
—Cursos de aerobic, gimnasia, gimnasia rítmica, mantenimiento, judo, tenis, yoga y atletismo, que duran todo un curso académico.
Días y horarios de los cursos
—Aerobic y gimnasia de mantenimiento: lunes, martes y jueves, de 18 a 21 h.
—Judo: martes y jueves, de 18 a 20 h.
—Tenis: lunes, miércoles y viernes, de 16 a 19 h.
—Atletismo: lunes, miércoles y viernes.
—Yoga: lunes y miércoles, de 19 a 21 h.
En verano se imparten cursillos intensivos de tenis, baloncesto, fútbol sala, badminton, escalada, gimnasia rítmica, etc.
Servicio médico deportivo
Está formado por Manuel Rodríguez y Gabriela Costales, especialistas en medicina deportiva, con un curriculum importante: médicos del grupo deportivo ONCE, médicos en los Juegos Olímpicos de Atlanta y Sidney 2000.
Este servicio funciona los martes, de 17 a 21 h, y los viernes, de 11 a 14 h. Las citas se piden con antelación en el mismo Polideportivo.
PATRONATO MUNICIPAL DE DEPORTES
Colabora con todos los equipos federados que utilizan el Polideportivo: equipos de fútbol sala, baloncesto, badminton, etc.
Ayuda a los grupos de montaña, equipos ciclistas..., subvencionándoles carreras, excursiones, trofeos, etc.
Colabora y organiza toda clase de actividades deportivas realizadas en Villaviciosa: carreras ciclistas, torneos de tenis, fútbol sala, fútbol playa, cross, maratón, triatlón, San Silvestre, torneos de judo y gimnasia rítmica...
Junto con el grupo de montaña Llama-Ello, organiza excursiones durante todo el año.
(Fuente: Patronato Municipal de Deportes. Polideportivo Municipal. Las Callejas, s/n —Villaviciosa. Tfno. 985 89 12 04
| Villaviciosa |
Ir a La Cata de la Sidra
Hay una serie de cuestiones básicas para valorar las cualidades de la sidra que le sirven.
• Comportamiento en vaso. Sólo con un vistazo al culete —también llamado culín y culu— que le acaban de echar ya se puede hacer una idea de si va a beber buena o mala sidra, o sea, si está en buenas condiciones. Lo primero es fijarse si espalma; de ser así, indica que se trata de un caldo sano, bien elaborado y escanciado. Además, es importante el aguante, o, lo que es lo mismo, que persista la emulsión de gas. Los expertos, asimismo, aprecian que el caldo produzca una película fina de espuma en las paredes del vaso, a la que llaman pegue.
• Olor. Una sidra de calidad nunca desprenderá un fuerte olor a vinagre. El aroma ideal, según los entendidos, debe ser limpio y fresco.
• Sabor. Debe ser fresco y típico a sidra, algo difícil de determinar con exactitud. El ideal estaría en la armonía de sabores, aunque siempre hay que tener presente que estamos ante una bebida eminentemente ácida.
• Sensación posgusto. La buena sidra invita a tomar un culete tras otro. El buen caldo deja en la boca una agradable sensación, sobre todo de frescura y astringencia.
(Fuente: José A. Ordóñez, «Las claves de la sidra», diario La Nueva España, 22-IV-1999)
Premio Príncipe de Asturias al pueblo ejemplar 1992. Novellana
| Cudillero |
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Novellana es lugar y centro de la parroquia del mismo nombre en el concejo de Cudillero. La parroquia, bajo la advocación de Santiago Apóstol, tiene una superficie de 7,5 kilómetros cuadrados y comprende los pueblos de Castañeras, Novellana y Resiellas.
El lugar de Novellana, situado a 120 m de altitud y a 14 km de la capital del municipio, tiene 170 habitantes. En 1962 obtuvo el título de «Pueblo más bonito de Asturias» y, 30 años después, en 1992, recibió, conjuntamente con Soto de Luiña, el Premio Príncipe de Asturias al Pueblo Ejemplar.
El nombre de Novellana ya figura en documentos de la Edad Media. Antonio C. Floriano (Colección diplomática del monasterio de Belmonte) escribe que «la villa de Novellana fue donada al monasterio en 1158 por privilegio rodado de Fernando II». El templo parroquial se construyó sobre la ermita que ya había en aquel lugar y a él se refiere Antonio de Banzes y Valdés (Noticias históricas del concejo de Pravia, 1806), diciendo que «tiene retablo mayor bueno y dorado», obra de Gabriel Fernández Tonín. El mismo autor escribe que «se erigió en parroquia en 1791». Por otra parte, Jovellanos se refiere en sus Diarios a las discriminaciones de que fueron objeto los habitantes de la braña vaqueira de Resiellas por el resto de los habitantes de la parroquia, ya que, escribe, «no se les quiere dar la Sagrada Comunión sino a la puerta de la iglesia, ni dejar internarse en ella a los divinos oficios». Esta situación, según Aurelio de Llano (Bellezas de Asturias, 1928), se zanjó un domingo de 1820, cuando los vaqueiros, hartos, esperaron a que nobles y plebeyos saliesen de misa y a la misma puerta de la iglesia arremetieron a palos contra ellos, ocupando a partir de entonces en el templo el sitio que gustasen. No obstante, la cita de Jovellanos fue rebatida por Angel Ardura Parrondo (Historia del Valle de Las Luiñas de Cudillero en el Camino de Santiago, 1992). Tras un detallado análisis del texto jovellanista y reconstrucción cronológica del pleito a partir de los documentos parroquiales, llegó a la conclusión de que la procedencia de las informaciones no fue la correcta o acaso parcial y que la postura de Jovellanos frente a la Iglesia, «que había sido indirectamente la causante de su disimulado destierro, fue excesivamente rígida». En la actualidad, se está procediendo a la rehabilitación del templo, que se encontraba en muy mal estado de conservación, merced a la subvención concedida por el Plan Leader II Valle del Ese-Entrecabos, colaborando igualmente la Asociación de Vecinos. Festeja a Santiago Apóstol, patrón de la parroquia, el 25 de julio. En el aspecto gastronómico, el marisco, el pescado de roca y el arroz con leche se pueden degustar con garantía en cualquiera de los establecimientos hosteleros existentes. Cuenta con una playa, la de Lairín, separada de la cala Saliencia por el islote del Fariñón. Es de cantos y arena, tiene una longitud de 650 m y acceso peatonal.
___________
(*) Juan Luis Álvarez del Busto: «Novellana / Nuveana», en Diccionario Geográfico de Asturias, fascículo 41, pp. 642-643, Ed. Prensa Asturiana S.A.-La Nueva España, Oviedo, 1999.)
Pregón de la Semana Santa de Avilés 2007
| Avilés |
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Pregonero: Alberto Rendueles, abogado y escritor
Fecha: 27 de marzo de 2007
Lugar: Iglesia de San Nicolás de Bari (Avilés)
Cofrades y hermanos:
Me honra compartir con vosotros estos momentos como pregonero de la Semana Santa Avilesina y no sólo por la condición que me han otorgado la Hermandad del Santo Entierro y Nuestra Señora del Gran Dolor y su hermano mayor José Villoldo, sino por el hecho de poder aportar mi granito de arena a una fiesta tan tradicional en mi ciudad natural como es Avilés. Y no se trata sólo de una fiesta más sino una muy especial, la que recuerda anualmente la Muerte y Resurrección de Jesucristo, que con tanta pasión y buen gusto se celebra en esta villa desde hace siglos.
Todos los avilesinos y avilesinas debemos sentirnos orgullosos del trabajo que durante todo el año desarrollan las siete cofradías y hermandades de Semana Santa y cuantas personas de forma desinteresada colaboran con ellas, ya que gracias a ellos podemos presumir de contar con la mejor Semana Santa de Asturias.
No obstante, os pediría una cosa. El espíritu de la Semana Santa no se debe de quedar en estos días, sino que debe reinar durante todo el año, tal como nos enseñó nuestro Señor. Bajo los mantos, túnicas y capuchones de los cofrades no se distingue ninguna diferencia de sexo, raza o condición social. Los ojos de los fieles que se agolpan a ambos lados de las calles para seguir las procesiones se concentran en las imágenes que portan los participantes en cada procesión, simbolizando así el triunfo de la Fe sobre lo puramente material. Bajo las túnicas no hay ricos ni pobres, empresarios u obreros, sólo personas que colaboran en la transmisión del mensaje de Cristo muerto y resucitado, que nos enseñó a amarnos los unos a los otros, a ser humildes y a aspirar a un mundo mejor para quien crea en Él.
Todos vosotros debéis ser tan pregoneros como yo de la Semana Santa, divulgando el mensaje cristiano de estas fechas y recordando a cuantos conozcáis lo mucho y bien que se trabaja en esta ciudad a favor de una fiesta que incluso ha sido declarada de Interés Turístico Regional.
Mantengamos esa ilusión y ese privilegio, algo de lo que estoy plenamente convencido.
Para ello contamos con la inestimable colaboración de nuestros mayores, algunos con más de medio siglo de procesiones a sus espaldas, que nos han transmitido el significado de la Semana Santa. A ellos les siguen una pujante juventud que no cesa en su empeño de mejorar la fiesta año tras año, y en esta ocasión se ha querido simbolizar este parecer con mi humilde nombramiento.
Con sus diferencias y singularidades, las siete cofradías y hermandades de Avilés introducen novedades todos los años, que no hacen más que revitalizar aún más la Semana Santa. Particularmente, no dejo de sorprenderme de su forma de trabajar en beneficio de esta villa, hasta el punto de haber identificado a esta fiesta como un Patrimonio cultural y religioso de nuestro Avilés. Y se lo dice alguien que viaja con bastante frecuencia y conoce las muestras de admiración que despertáis en otros puntos de la región.
Cofradía de San Juan Evangelista, Cofradía de Nuestro Padre Jesús de Galiana, Hermandad del Santo Entierro y Nuestra Señora del Gran Dolor, Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Veracruz, Cofradía del Santísimo Cristo de Rivero y San Pedro Apóstol y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza, a todos vosotros os hago un llamamiento para que sigáis trabajando juntos en favor del sentimiento cristiano. No cejéis en vuestro empeño, que no es otro que una parte de la herencia que os ha dejado Jesucristo.
Incluso el propio obispo, don Carlos Osoro, se ha quedado prendado con vuestro trabajo y esfuerzo desde que tuvimos la buena fortuna de su designación al frente de la diócesis asturiana. Doy fe de ser testigo directo de la primera invitación que se le hizo a don Carlos para asistir a las procesiones de la Semana Santa Avilesina. Cubriendo una información de la tradicional travesía marítima de la Fiesta del Carmen, en pleno verano avilesino, José Villoldo y un servidor nos acercamos al obispo en medio de la embarcación por la que viajábamos por la ría, quizá con un cierto temor a una negativa o evasiva a la invitación que se le iba a formular. Mi compañero rogó su presencia en las procesiones de Semana Santa. Sin dudar y sin previa consulta a su apretada agenda dio su palabra de asistir a la misma y desde entonces se ha convertido, año tras año, en un fiel avilesino más, no sin antes darnos una lección de su gran humanidad y humildad con una frase que no se me olvidará: "Yo, en realidad, soy un cura más".
Tampoco puedo olvidarme del trabajo desinteresado de párrocos de la talla de don Ángel Garralda, un hombre que cumple sus Bodas de Oro en este pueblo que ya es su pueblo y por el que tanto ha hecho con la mejora y ampliación de este templo y colegio de San Nicolás de Bari, así como sus obras literarias y enseñanzas cristianas que tan hondo han calado en nuestras gentes.
Y qué menos se puede decir de don Ángel Fernández Llano, párroco de nuestra casi catedral de Santo Tomás de Cantorbery y del resto de sacerdotes de la comarca que se vuelcan todos los años a favor de las celebraciones de la Semana Santa. Al respecto, me gustaría tener tener un especial recuerdo para don Herminio González Llaca, antiguo arcipreste de Avilés y hoy párroco de San Lorenzo de Gijón, que tanto tuvo que ver en mi profundización sobre esta celebración y, en general, sobre los conocimientos internos de la Iglesia durante mi etapa periodística y quizás ello me haya servido para estar hoy leyendo este pregón.
Os invito a todos a participar en esta fiesta y cuantas actividades y procesiones se han programado. Quienes la conocen saben bien las muchas razones y sentimientos que se desprenden en todas ellas y quienes lo hagan por vez primera comprenderán lo que les digo cuando contemplen procesiones como las de la Borriquilla, Jesús Cautivo, San Pedro, Santo Encuentro, El Silencio, Cristo de la Verdad y de la Vida, Santo Entierro, la Soledad, y la Resurrección, y cuantas actividades culturales y religiosas se organizan a su alrededor.
Aprended a valorar lo que tenéis en casa, en Avilés, y pensad que pocos lugares pueden compararse al sentimiento religioso que desde aquí se desprende todas las Semanas Santas. Porque todo pueblo que pretenda tener mirar con optimismo al futuro debe velar por sus tradiciones y valorar en su justa medida a sus gentes y sus potencialidades, lejos de sentimientos pesimistas de quien cree que lo de fuera siempre es mejor.
Agradezco a todos vuestra atención, vuestra acogida y os invito, una vez más, a participar con profundidad en la Semana Santa Avilesina. Muchas gracias.
La historia de Villaviciosa y su arte
| Villaviciosa |
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El concejo aparece poblado ya desde la época prehistórica; en su territorio existen vestigios de yacimientos arqueológicos de épocas paleolíticas, neolíticas, castreñas y romanas, que están registradas en la Carta arqueológica del concejo de Villaviciosa (1989), alguno de los cuales ha sido estudiado o está en vías de investigación a través de excavaciones arqueológicas. Entre ellos se pueden citar, por el valor histórico que aportan al conocimiento socioeconómico del primitivo poblamiento de Villaviciosa, la necrópolis tumular de la Llaguna de Niévares o los castros del Castillo (Camoca), Picu'l Castiellu de Moriyón (Miravalles) o la Atalaya (Tazones), aún no visitables.
La vivencia histórica de esta comarca ha quedado magníficamente plasmada en su riqueza artística, con importantes construcciones nobiliarias; numerosas familias con escudo de armas en Villaviciosa, los Balbín Busto, Cabanilles, Concha, Hevia, Llera, Miravalles, Pando, Peón, Pidal, Solares..., cuyas numerosas casonas y torres solariegas se encuentran por todo el término municipal y con especial presencia en el casco antiguo de Villaviciosa: la torre de los Valdés, la torre de la Pedrera, la torre de los Balbín, el palacio de Estrada, el palacio de Busto y Cienfuegos y el palacio de Peón de la Mesada; el torreón de los Hevia (Tazones), la torre de Bárcena (Seloriu), la torre de Solares (Solares), la torre de la Ferrería (Arroes) y el palacio de Miravalles.
De época medieval, el concejo de Villaviciosa conocido con el nombre de Maliayo, conserva testimonios del paso por su territorio de la conocida Ruta de la Costa dentro del Camino de Santiago y disfruta de un patrimonio monumental de edificios altomedievales que conservan parte o íntegramente elementos arquitectónicos del llamado Prerrománico Asturiano y edificios románicos de los siglos XII al XIV. Entre los primeros encontramos los templos de San Salvador de Fuentes, San Salvador de Priesca y, sobre todo, San Salvador de Valdediós (El Conventín). Entre los segundos, los templos de San Andrés de Bedriñana, San Juan Bautista de Amandi, San Juan Evangelista de Camoca, Santo Tomás de Coru, Santa María de Lugás, Santa Eulalia de la Lloraza, Santa María de Sariegomuertu, Santa Eulalia de Seloriu, San Andrés de Valdebárcena, Santa María Magdalena de Los Pandos, Santa María de Sebrayu, Santa María de Valdediós y la antigua parroquial de Santa María de Villaviciosa —también conocida como La Oliva—. Una amplia y magnífica muestra del prerrománico y románico que, con esta extraordinaria riqueza y magnitud, sólo puede encontrarse en Villaviciosa.
Pero además existen otros edificios de trazas renacentistas y barrocas, como la iglesia y edificio colindante de Santa María de Arbazal, del siglo XVII, el templo renacentista de San Emeterio de Sietes, capillas como La Concepción de la Torre y San Pedrín de Rozaes, y la iglesia parroquial de Villaviciosa —antiguo monasterio seráfico de San Juan de Capristano—, que conserva dos hermosos escudos de armas.
Destaca, siguiendo con el arte religioso, el valor artístico de algunas obras de talla e imaginería, como la Virgen del Portal y su Niño, obra de Antonio de Borja.
Las imágenes recorren las calles de La Villa en la celebración de la Semana Santa, una tradición que se remonta a 1625. Sobresalen, en este sentido, los pasos de «Jesús atado a la columna», el de «Jesús Nazareno» de Magariños, el de la «Coronación de Espinas» también de Galarfa Moreno, la «Virgen Dolorosa» policromada por I. Zuloaga, y el Santo Sepulcro por su especial belleza artística. También son admirados el resto de los pasos, como el de «la Verónica» y el de «San Juan».
Dentro del arte no religioso, descuella por su gran valor artístico la escultura de la aldeana de Benlliure, situada también en el casco antiguo de la villa. Un conjunto importante de edificios de la llamada arquitectura popular: los hórreos —algunos de ellos de gran antigüedad—, construcciones apoyadas en cuatro pilares de madera o piedra (pegollos) que desde la perspectiva de su decoración gozan de un estilo propio, influido por formas artísticas románicas y denominado estilo Villaviciosa por Juaco López y Armando Graña; las paneras, que son hórreos pero de planta rectangular y están soportados por seis o más columnas o pegollos; las casas mariñanas, un tipo popular de casa que recibe el nombre de Les Mariñes (zona costera de Villaviciosa), de planta rectangular, cubierta a dos vertientes provista de teja curva, muros de mampostería, sillería destinada a esquinas y vanos, y caballete paralelo a la fachada; los molinos, los llagares... son el reflejo de las formas de vida rural y constituyen un importante patrimonio etnográfico en el contexto arquitectónico del Principado de Asturias.
(Fuente: Guía Turística de Villaviciosa, ed. Ilmo. Ayuntamiento de Villaviciosa de Asturias y Consejería de Industria, Comercio y Turismo del Principado de Asturias.)
Pregón de la Semana Santa de Oviedo 2001
| Oviedo |
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Autor: Esteban Greciet, periodista y escritor
Año: 2001
ILMO. SR. CONCEJAL REPRESENTANTE DEL SR. ALCALDE, SR. PRESIDENTE DE LA JUNTA DE HERMANDADES Y COFRADÍAS, SEÑORAS Y SEÑORES:
Muchas gracias por las amables palabras que se han dicho y, sobre todo, por haberme confiado la grata responsabilidad de pregonar la Semana Santa de Oviedo.
Permíntanme ustedes, para empezar, proponerles un viaje. Un viaje, aproximadamente... virtual, que tanto se lleva.
Como si dijéramos, una especie de peregrinación a las fuentes y al recuerdo, antes de retornar a las calles de nuestra ciudad, donde estamos citados para glosar los actos «externos», por así decir, de la próxima Semana.
Podríamos, si les parece, ir en busca de un pasado perdido y de unas claves olvidadas. Volemos, pues, a bordo de la fe y de la fantasía, hacia un primer destino, lejano, si se quiere, en el espacio y en el tiempo, aunque para nosotros alcanzable... con la imaginación.
Que no nos desanimen las distancias. Mucho más remotas tenemos las estrellas y, si el tiempo lo permite, están a simple vista cada noche.
Bien. Situémonos a la orilla del mar, costa sur de Grecia, zona de El Pireo. Estamos en una soleada mañana, mediado el siglo primero. En el horizonte azul se perfila el velamen de un navío que se acerca: va a ser, sin duda, el desvencijado correo de Tesalónica, que atraca poco después entre el bullicio de la gente. Varios pasajeros saltan a tierra, mercaderes seguramente, de los que destaca un tipo curtido, de ojos vivos y ademán resuelto, que, junto a dos de los suyos, toma sin tardar el camino de Atenas «centro ciudad».
No le perdamos de vista: así podremos enterarnos de su pasado turbio, incluso violento, del que ha renegado, al parecer, de modo radical, con la misma pasión de todos los conversos, como los que dejamos de fumar. No ha de ser propiamente comerciante, pero fabrica tiendas de campaña. Presume de ser judío y, a la vez, romano. Dice llamarse Pablo, nacido en Tarso.
Al paso, en una plaza, fija la vista en un altar con una extraña figura que lleva esta leyenda: «AL DIOS DESCONOCIDO». No necesita más, pues al día siguiente, en el Areópago, restallan sus palabras: «Ese Dios que veneráis sin conocer es el que os anuncio».
Pablo dotaba así de contenido, sentido y dignidad la representación icónica de lo divino, de lo trascendente. Pero poco después, en Éfeso, planteaba el reverso de la misma moneda: la mítica Artemisa, hija de Zeus y hermana de Apolo, fue por él mismo desacreditada como diosa, provocando el motín de los orfebres que con su imagen obtenían beneficios de forasteros y creyentes. San Pablo, en este caso, rechazaba la explotación de un ídolo.
Sabido es que en los primeros tiempos se veneraban las imágenes del Salvador y, precisamente, de su Pasión. El Judaísmo y el Islam prohibieron las representaciones sagradas. Y en el siglo VIII surgió el conflicto de los iconoclastas, Roma-Constantinopla, causante de polémicas y mártires.
El arte sacro tiene una misión, no sólo cultural, sino también pedagógica y catequética. Cada pieza tiene su espacio, su función y su mensaje, y en estas coordenadas hay que situar la imaginería procesional semanasantera.
El Concilio establece que ha de mantenerse «la práctica de exponer (...) imágenes sagradas a la veneración de los fieles (...) con moderación», además de una acción didáctica y formativa. Y el Nuevo Catecismo señala que «la imagen es un signo que expresa algo más que su mera materialidad (...)». La imagen nos remite a lo fundamental, al «Logos», al Verbo, a la Palabra, cuya celebración también es sustancial.
Contaba doña Dolores Ibárruri, en una entrevista, que de joven había perdido la fe al quebrarse el brazo de una imagen que limpiaba en su parroquia bilbaína y comprobar así que era de cartón piedra. Fe, pues, más quebradiza que la propia escayola.
Se nos advierte contra la superstición, el fetichismo, la idolatría y la magia. La piedad popular será fértil siempre que purifique su sentido profundo. Y sus expresiones externas servirán en cuanto prolonguen los ritos litúrgicos con arreglo a las tradiciones próximas y culturales de los fieles.
Trasladémonos ahora, por la SENDA DEL RECUERDO, al final de una época que a muchos nos tocó vivir. Un tiempo apasionante y controvertido, de entrega de testigo, el final de un régimen político, de un modo de vida, los cambios del Concilio, con interpretaciones unas veces estrictas y otras laxas, entre ellas una cierta iconoclastia que, en lo que hoy nos convoca, ha durado más de un cuarto de siglo, lo que ha servido sin duda para una cierta purificación de intenciones.
Muchos se fueron en aquellos años. Y algunos no volvieron nunca más. Quiero recordar los versos de quien era entonces un joven compañero de tertulia literaria, Virgilio Garsaball, poeta que prometía mucho (muerto poco después, violentamente en Francia, víctima de sus propios ideales) y que en su único libro (Universo interior) mereció un elogioso prólogo de Emilio Alarcos:
Éramos una mala compañía,
paseábamos de noche
con los mineros sin mina (...).
Dejamos de ir a la iglesia
sin Dios, comunión ni misa.
Y el dinero de los santos
—porque ya no lo precisan—
lo gastábamos en vino
pero también en cuartillas...
Fueron tiempos de comprensible desconcierto, para unos (sin Dios, comunión ni misa) y para otros que, acaso por gracia o por azar, a trancas y barrancas, intentábamos continuar por las cercanías del redil...
Y, antes de lo que el cambio se llevó, ¿cómo era aquella Semana Santa del Oviedo de nuestra infancia?... Palmas y laureles del Domingo de Ramos que se llevaban a las madrinas y se ponían después, como sacramentales, en las cabeceras de las camas o en los balcones. La procesión de la Borriquilla marcaba la mañana de la jornada dominguera, propicia para estreno de indumentos. Paseo por el Campo San Francisco, bullicioso de gentes y de músicas.
Tras los Maitines del Miércoles Santo, se conservó algún tiempo la bárbara costumbre de «matar judíos» con ruidos de carracas. Ya la Cuaresma era más rigurosa de ayunos y abstinencias, ejercicio, predicaciones, los 33 credos de Santo Domingo... En seguida, velos morados ante las imágenes.
Jueves Santo, día fuerte. Recuerdo los oficios en San Juan, la Cena del Señor, el templo bizantino hecho un ascua de luz, muchedumbre, uniformes, nubes de incienso y crepitar de cirios, espléndidos motetes de la capilla Santa Cecilia a toda orquesta... ¡Inolvidable!
A la tarde, visitas a los siete monumentos, mujeres con mantilla a la española, animación total en las calles de Vetusta, chicos y chicas que «refrescan» unos por otros, encuentros ilusionados con pretextos piadosos... Y el Viernes, silencio total, sin músicas, sin coches, sin cines y sin bailes. Jornada negra y expectante.
Procesiones multitudinarias, excesivas de gentes, clérigos, niños, soldados, seminaristas; músicas y tambores; banderas, estandartes y pendones... Ex Cautivos, a cara descubierta, con sus vistosos hábitos; el Nazareno, el Entierro, y allí solemne, solitario, con su farol, su largo hábito blanco y su sombrero de plumas, el único Caballero del Santo Sepulcro que teníamos en Asturias.
En aquellos lejanos tiempos, hacíamos a Jesucristo resucitar el Sábado, llamado de Gloria, día propio de estrenos de teatro y recogida de agua bendita; agua, como quien dice, de solera, igual que los vermuts, porque al menguar, y con agua corriente, se rellenaba el frasco. Con ella, en muchos pueblos, se bendecía la casa con fórmulas arcaicas y maravillosas: «Fuera ratos, fuera sapos, fuera cuélebres y diaños, salid mala condición, que aquí traigo agua bendita del árbol de la Pasión».
Y en la Pascua, el esperado «bollo» de los padrinos para los pequeños: la tarta, la «mona», el huevo de chocolate, el obsequio en fin.
La participación que este año tendrán nuestras Hermandades del Nazareno y de Jesús Cautivo en la Semana de León me anima a evocar en un minuto las Semanas Santas que me ha tocado vivir de cerca: Valladolid, 20 cofradías y casi 40 «pasos», museo andante de Juan de Juni o Gregorio Fernández, con sus Yacentes patéticos, sus Vírgenes desoladas y las Siete Palabras en la Plaza Mayor.
¿Cómo no recordar la tremenda Semana Santa de Cuenca y aquella procesión impresionante y polémica de «Las Turbas», llamada «de los borrachos», en la madrugada del Viernes, que algún obispo trató de suprimir sin conseguirlo? Me glorío yo de ser Hermano Mayor Honorario de una de sus más ilustres Hermandades.
¿Y cómo no rememorar, con todo afecto y no poca añoranza, la Gran Semana de Zamora, que es aconsejable conocer y vivir?, el juramento ante el Cristo de las Injurias, el Miserere en la Plaza de Viriato, el «paso» llamado del «Cinco de copas» al compás de la marcha de Tálber?... He sido, hace unos años, pregonero de la Semana Santa zamorana, de algún modo hermana de la nuestra, pues son muchos los zamoranos que aquí viven y que hoy nos acompañan, a los que agradezco en el alma su presencia (y para los que me atrevo a pedir un aplauso)...
Es un poeta zamorano, y amigo, Juan Carlos Villacorta, el que canta así la cadencia procesional:
Ay, el «paso» y su vaivén, /un, dos, tres..
El «paso» lleva su ritmo /y no hay compás que perder: /
un, dos, tres...
En aquel pregón, nos tomamos un respiro para aliviar el dramatismo del momento y recordábamos la histórica «Santa Factura», que muchos conocerán, y que un restaurador de imágenes pasó hace bastantes años a su párroco de El Bierzo, con un montante de siete mil duros, por los trabajos realizados en «pasos» y retablos, con cargos tan curiosos como éstos:
«Por embellecer a Poncio Pilato y ponerle una cinta en el sombrero, treinta duros... Por pintarle la cola al gallo de San Pedro, quince duros, por vestir a la criada de Caifas, cinco duros... Por corregir los Diez Mandamientos..., colocar dientes a Herodes..., arreglar barbas de un sayón y dos esbirros..., limpiar las orejas a la burra de Balaam..., avivar las llamas del Purgatorio..., encender el fuego del Infierno, poner una cola al Diablo, componer sus pezuñas y mejorar el estado dde los condenados, tantos duros». En fin, equis duros, «Por renovar el cielo, ajustar las estrellas y limpiar la Luna».
Ciertamente, mucho más habría que restaurar, avivar y corregir en este nuestro mundo de hoy que en ese Cielo y en aquel Infierno. Y, desde luego, de corregir los Diez Mandamientos ya se encargan cada día bastantes comentaristas de colmillo retorcido.
Si nuestra imaginaria expedición marchara ahora a la búsqueda de los orígenes cofradieros, hallaría entre nosotros antecedentes remotos en gremios del siglo XII, con o sin referencias a la vertiente piadosa. En las Ordenanzas de la de alfayates, La Balesquida, encontramos disposiciones tan solidarias como ésta:
«Otrosí ordenamos que cuando algún cofrade estuviere flaco o enfermo, en cama o en la cárcel, que vayamos a lo visitar y a beber con él dos maravedises de vino».
Seguramente, las procesiones no surgen con propiedad hasta los siglos XIV y XV. Las cofradías y hermandades ligadas a la Semana Santa aparecerían después, con una evolución paralela a la de la propia sociedad: de lo barroco a lo romántico y a lo burgués, de lo afectivo a lo folcklórico, a lo que puso coto y medida el Vaticano II.
Parece que a finales del siglo XVIII había en Oviedo más de 20 cofradías. La más antigua de las actuales sería la del Nazareno, que se remonta al XVII. La del Santo Entierro es del XVIII, si bien existe un antecedente con distinto nombre de un siglo antes. La de Jesús Cautivo cuenta sólo con cinco años de antigüedad, aunque es de algún modo continuadora de la Hermandad de la Merced fundada en los 40 por ex cautivos de la güerra civil.
Nunca fui entusiasta del mero exhibicionismo, y así ha quedado claro en mis artículos en los que no he dicho otra cosa que no basta con quedarse en lo externo y espectacular, sino que las conmemoraciones en la calle han de ofrecer un contenido más allá de lo puramente formal, sin desdeñar los aspectos culturales.
Julio Camba bromeaba sobre la actitud de algunos políticos de izquierda al tolerar procesiones a regañadientes, como si dijeran: «Aquí va San Roque, señores ingleses, pero sólo porque es una talla antigua de cierto mérito, que si no lo tirábamos al río».
A una piedad sencilla sucede otra más madura, ligada a los problemas del momento, de contenido más social,sin renunciar a los legítimos aspectos emocional, tradicional y costumbrista. Y, en fin, con realismo, sin que tengamos que rasgarnos las vestiduras por las «benditas vacaciones», como anuncia una agencia de viajes, que se toma mucha gente en estos días.
Y nos queda aún mucho más lejos el tiempo de aquellas procesiones de hace un siglo largo como la que, con indudable acento crítico, retrata Clarín en La Regenta, cuando, desde el Casino, en la plaza de la catedral, la Vetusta burguesa contempla la procesión del Entierro que desemboca por la calle de la Rúa.
Y con ella, una penitente singular: la mismísima Ana Ozores, a cara descubierta, con túnica morada y pies descalzos, muy visibles, detalle que al escritor parece tan provocador como 50 años después sería la erótica retirada del guante de Rita Hayworth en Gilda.
Marcha fúnebre, tambores destemplados, hachones encendidos, don Belisario con la cruz a cuestas, y muy cerca, revestido, y triunfante, don Fermín de Pas. Alguien escandaliza: «Van a enterrar a Cristo sin pensar en Él». Y el pobre Quintanar que gime en el balcón: «Si tuviera una bomba, la tiraría sobre el Magistral». El tiempo ha puesto ya las cosas en su sitio.
Sin duda, la Sagrada Escritura nos presenta las escenas de la Pasión de Cristo con una plástica vivísima y un verismo atroz. Por ejemplo, las del monte de los Olivos, tan detalladas, tan «visibles»: la oración del huerto, la llegada del tropel de gente armada, el beso de Judas, Maleo, la espada de Pedro, el prendimiento...
Luego las ideas y venidas de aquella noche terrible, las negaciones, las escenas ante el gobernador romano que Gabriel Miró «pinta» con detalle en sus Figuras de la Pasión, y en las que Pilato, tras soltar a Barrabás, escuchar con inquietud los escrúpulos de Claudia, su mujer, y lavarse las manos, murmura con lástima la soledad en que a Cristo han dejado los suyos. Y escribe Miró:
«Cuando ya pasó todo, Poncio subió lentamente los escalones... De cúpulas y umbráculos bajaba un convite de silencio y de siesta. En el azul de dos almenas se recortaba, como un reproche, la blanca figura de Claudia. Pilato, cabizbajo, sumergióse en la penumbra de la sala del Pretorio».
Afirma Gabriel Miró que Jesús mostró su sabiduría porque contestó a Pilato en griego, ya que allí se empleaban tres idiomas: hebreo para la plegaria, latín para la conquista, griego para la cultura.
¡Qué difícil se me hace admitir que ese rostro «construido» por unos osados ingleses, sobre un cráneo cualquiera de un judío de hace 20 siglos y que semeja casi un «australopitecus» del Pleistoceno, se nos quiera hacer pasar por el de Jesucristo!
Plásticas también, y terribles, las narraciones sobre la Vía Dolorosa, llenas de dramatismo, que los cuatro cronistas evangélicos abordan con maestría informativa, sobriedad de palabras, precisión y detalle, con todos los elementos de la gran Noticia que habría de resonar de siglo en siglo.
¿Dónde estaban, en efecto, sus partidarios, sus amigos?... Apenas queda un puñado de valientes, unas cuantas mujeres, que en aquel entonces contaban tan poco que en el milagro de los panes y los peces se dice que había cinco mil personas «sin contar las mujeres y los niños».
¿Dónde están hoy aquellas muchedumbres que «iban a misa»?... ¿No es verdad que hemos fabricado un cristianismo a la carta, eludiendo responsabilidades, callando por debilidad ante lo que debemos defender?... Ésas y otras parecidas son las soledades y las sombras de este tiempo. Parece que el cielo se oscurece ahora también, como en aquellos versos de mi amiga Marián Suárez:
Otra vez, como tantas, nos recibe el crepúsculo.
En silencio, la piedra conmemora la insania
de sabernos más tristes esta noche (...).
Es otra la ciudad que nos contempla,
nosotros somos otros,
temiendo a cada ruta ser más débiles...
Muere el Maestro, y parece que a los suyos se les acaba el mundo. ¡Está muerto!... ¿Para qué sirve un muerto?... Ángel González, desde otro punto de vista, lo expresa así:
Los muertos son egoístas:
hacen llorar y no les importa,
se quedan quietos en los lugares más inconvenientes,
se resisten a andar. Hay que llevarlos
a cuestas a la tumba (...).
Su constante tarea destructiva
es por esa razón incalculable.
Insensibles, distantes, tercos, fríos,
con su insolencia y su silencio
no se dan cuenta de lo que deshacen...
Pero Cristo, aún muerto, seguramente sonreía porque aquellos cristianos incipientes desconocían la gran sorpresa que les preparaba, la excelsa «broma» de la Pascua.
En fin, al modesto pregonero del 2001 le toca proclamar que la Semana Santa de Oviedo se celebra sustancialmente en los templos, pero también al aire libre, y a ella llamo a todos, propios y extraños, creyentes y escépticos, paseantes y turistas, que estén, si puede ser, con los ojos y los oídos del alma limpios de prejuicios. Sea éste el preludio de una Semana Santa a nuestro modo y propia de este tiempo, renovada y testimonial, fraterna y solidaria, popular y vivida.
Ojos, oídos y sentidos todos, espirituales, físicos, para apreciar también la estética de las escenas, las músicas solemnes, el golpeteo de báculos, los rezos susurrantes, los cánticos corales, el olor del incienso, de laurel o de cera derretida, el lento desfilar de las imágenes, colorido de túnicas, roce de paño nuevo y el impagable decorado de los atardeceres en las antiguas calles de la vieja ciudad.
¿Por qué no evocar, igualmente, el merecido instante de la mesa típica de Cuaresma y Pasión, de tentempiés, pescados de vigilia, los condumios del tiempo, las delicias pascuales?... Vivir es lo que importa, en el alma y el cuerpo. Y recordemos que el propio Redentor resucitado les pidió de comer a los apóstoles.
Dispongámonos, pues, a estar presentes en la ceremonia episcopal y catedralicia del día de Ramos, sepamos cómo es la Misa Crismal de Martes Santo y sus óleos sacramentales, consideremos que el Nazareno de Santo Domingo «procesiona» (¡qué verbo tan curioso y creativo!) el miércoles y, por primera vez, 18 costaleros lo portarán durante el Vía Crucis.
Estrena el Jueves banda de cornetas y tambores el desfile de Jesús Cautivo y la Virgen de la Merced, que sacarán a un preso de la cárcel. Viernes de Santo Entierro, como siempre, con el Yacente, la Dolorosa y un Calvario del siglo XVIII, primer grupo escultórico que sale, también por vez primera. Y al día siguiente, el «paso» de la Soledad.
Luego ya, fuego del sábado noche, de Vigilias Pascuales, preludio del gozoso Domingo de Resurrección, la fiesta de la luz y de la vida, jornada de palomas y campanas, de olor a flores, de canto a primavera.
Y si, como propone el Presidente de la Junta, se han de recuperar antiguas cofradías, yo pediría una procesión de la Entrada en Jerusalén el día de Ramos, acaso una Hermandad en torno al Santo Sudario, tal vez otra del Encuentro, con acento mariano, y de Resurrección.
Porque, bien mirado, si Pascua sin Viernes sería triunfalismo, Pasión sin Pascua es sólo sufrimiento, no tendría sentido. Y, por extensión, imágenes sin significado trascendente suponen una mera idolatría. Así lo interpretaba, creo yo, en Atenas y en Éfeso, nuestro amigo el de Tarso, a quien al principio de mis palabras esperábamos en la costa de El Píreo, y para el que, en la misma línea, «si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe».
No lo es, por fortuna, y así lo ve el insigne poeta zamorano Claudio Rodríguez, Premio Príncipe de Asturias y prematuramente muerto:
Siempre la claridad viene del Cielo;
es un don, no se halla entre las cosas,
sino muy por encima, y las ocupa (...).
Así amanece el día, así la noche
cierra el gran aposento de las sombras.
Luces y sombras, Pasión y Pascua, tragedias y venturas que a menudo llegan. Estamos siempre en una encrucijada en la que hay que elegir entre el Dios más o menos conocido de San Pablo o el ídolo hecho a mano de Artemisa.
De la actitud paulina, tendríamos que copiar muchas cosas, pero destaco, para finalizar, su valentía, hoy tan necesaria. Lo digo porque está de moda tomar a la Iglesia y a nosotros, sus miembros, de muñecos de pim-pam-pum. Y urgen gestos testimoniales como los de quienes han puesto de nuevo en pie las manifestaciones externas de la Semana Santa ovetense. Hay que salir a la calle con audacia, con la palabra, con el gesto, con la imagen, con el convencimiento. Alguien me habrá oído citar más de una vez un poema de José Hierro que me impresionó en mi juventud:
Hay que salir al aire, ¡de prisa!,
tocando nuestras flautas,
alzando nuestros soles,
quemando la alegría.
Hay que invadir el día, apresurar el paso, ¡de prisa!
antes de que nos venga
la noche encima.
Hay que salir al aire,
desatar la alegría,
llenar el universo con nuestras vidas.
Decir nuestra palabra,
porque tenemos prisa
y hay muchas cosas nuestras
que acaso no se digan...
Tenemos superávit de medrosos y déficit de valientes que defiendan valores que hoy no se cotizan: la vida de los niños, la de los ancianos, la familia, la entrega, la justicia, la verdad, la fe, la libertad, lo positivo de la vida ante tanto derrotismo, tanta zafiedad y tanto amargor. Y, para ello, también los creyentes hemos de bajar del monte de la pura práctica a la prosa de la vida diaria.
Que, después de todo, no merezcamos aquel reproche evangélico: «... ¿qué hacéis ahí mirando al cielo».
Queda, en fin, felicitar a la Junta de Hermandades y Cofradías y a las entidades que han colaborado a la organización de los actos. También, dejar constancia del, al parecer, decisivo apoyo municipal y de la «silenciosa aprobación» de la autoridad eclesiástica, curioso concepto expresado por el señor Presidente.
Y a todos ustedes, señoras y señores, muchas gracias por su amable atención y por su presencia.
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