

Las primeras noticias de este templo datan del año 891 (reinado de Alfonso III). En el 901 ya se había convertido en monasterio regido por el abad Gladia. La construcción actual, de gran tamaño, responde a la tipología rural asturiana característica de los ss. XVIII y XIX. Posee una única y elevada nave. Enseña una fachada de buen sillar, portada de medio punto, ventanal, óculo y espadaña con dos grupos de arcos. Encima del arco de la puerta —con molduras en el marco— figura la fecha: «+ AÑO D 1749». Del rectangular testero, con crucería, ha sido eliminado el pórtico, siendo reemplazado en el flanco sur por un añadido arrimado a la nave, abriéndose grandes ventanales al exterior.