

Iglesia de San Juan el Real (entre las c/ Campoamor, Doctor Casal y Melquiades Alvarez), convertido en uno de los más hermosos templos historicistas asturianos. Se levantó entre 1912 y 1915, según proyecto del arquitecto diocesano Luis Bellido que mereció una distinción honorífica en la Exposición General de Bellas Artes de 1906. Reemplazó a otra, de igual advocación, derruida en 1882 y situada en la que continúa siendo calle de San Juan. Presenta planta de cruz latina, transepto espacioso, capillas laterales y gigantesca cúpula, elevada sobre pechinas y recubierta externamente con cerámica brillante de color rojizo. El exterior, atractivo por su variedad policromática (particularmente, la piedra rosa en el frente) y la riqueza de volúmenes, ofrece espléndida fachada, con dos torres-campanario cuadradas custodiando un acentuado hastial en el que se abre la portada neorrománica y un ventanal de gran tamaño. Una vez dentro, hay que prestar especial atención a las columnas, muy a tener en cuenta desde el punto de vista ornamental; las vidrieras modernistas (1914), encomendadas a José Maumejean; los cuatro grandes frescos de la cúpula y los tres ábsides, debidos a Félix Granda; los altares, esculturas y confesionarios ideados por este artista y salidos de su taller; la pila bautismal, en mármol blanco, con trabajo en relieve de Cipriano Folgueras; o la capilla de las Animas, en el lado izquierdo. Del antiguo templo parroquial proceden excelentes imágenes: un Crucificado, dieciochesco; Jesús Cautivo, obra de Antonio Borja, más otras barrocas del XVIII, como el Extasis de San Antonio o La Dolorosa.