

La iglesia parroquial de Santa María Magdalena, que tiene a su lado el cementerio, se asienta en la margen derecha del río Casaño. Su construcción se remonta al siglo XVII, más concretamente en torno al año 1679. El edificio, de aspecto externo sencillo, es un prisma compuesto por nave única y cabecera cuadrada como prolongación de la primera. Adosado al muro de la Epístola del testero figura el cuerpo de la sacristía, sensiblemente inferior en altura a los de la nave y cabecera.
Reviste interés el bonito pórtico cerrado que guarnece la fachada occidental y el lienzo norte. Mantiene un bonito empedrado. El imafronte, que termina en espadaña de dos huecos, acoge el único ingreso al templo; se trata de un vano de arco de medio punto constituido por dovelas bien trabajadas y dispuestas simétricamente a partir de la clave.
En su interior, arcos fajones de medio punto delimitan a la perfección los tres espacios en que está dividida la abovedada nave. En el tramo de los pies, al que cubre una bóveda de cañón, está el coro con óculo abierto en su frente.
Cerca del arco de triunfo y en ambos muros aparecen dos arcosolios cegados.
Este templo, que también contiene dentro una pila que indica gran antigüedad, padeció en 1796 el derrumbe de su cuerpo, permaneciendo en pie únicamente el campanario y la capilla mayor, restaurada enseguida.